Argentina decide expropiar YPF, filial de Repsol
Cristina Fernández de Kirchner ha decidido expropiar YPF - REUTERS

Argentina decide expropiar YPF, filial de Repsol

El 51% de las acciones pasarán a estar bajo control del Estado argentino y sus funcionarios han tomado ya el control

corresponsal en buenos aires Actualizado:

La agonía terminó. Cristina Fernández de Kirchner firmó la sentencia de muerte de Ypf-Repsol. La presidenta del Gobierno envió el proyecto de ley de expropiación de Ypf al Senado y, en simultáneo, intervino una compañía que,todavía, no es suya.

La decisión, postergada desde el jueves, se concretó al mediodía. El texto, contempla la nacionalización del 51% de las acciones. Todas saldrán de Repsol dejando a la empresa con apenas un 6%. Se trata de una expropiación parcial y seleccionada. Algo insólito y sin precedentes.

No obstante, deberá, «ser aprobado por las tres cuartas partes del Senado. La misma proporción que se necesita para una reforma constitucional», anunció la presidente. Los dueños a partir de ese momento de Ypf serán el Estado nacional y las diez provincias petroleras.

Los pasos

Rodeada de medio Gobierno y aclamada en vivo por las juventudes kirchneristas que se agrupan en La Cámpora, Fernández declaró de utilidad e interés público el 51% de YPF, y, en simultáneo, difundió un Decreto de Necesidad y Urgencia que interviene YPF, desplaza a la directiva y coloca en su lugar a los ministros de Planificación, Julio De Vido y al viceministro de Economía, Axel Kicillof.

Esta medida comenzó a materializarse ayer por la tarde cuando efectivos de seguridad comenzaron el desalojo de miembros de Ypf en sus oficinas de Buenos Aires. El escenario resulta difícil de entender ya que el DNU (Decreto de Necesidad y Urgencia) tendría que entrar en vigor una vez publicado en el BOE. En palabras de un jurista iberoamericano, «entraron en casa ajena por cuenta propia».

Con la brújula apuntando a Cuba, «En Venezuela al menos te pagan lo que vales», observan en Ypf, Cristina Fernbández aseguró que el objetivo de esta serie de medidas apuntaba, a «la recuperación de la soberanía hidrocarburífera de Argentina». En ese contexto, la virtual ocupación de la empresa la justificó con una ley de la última dictadura militar. El precio, clave de este proceso, lo decidirá el Gobierno a través de otras instancias.

A lo largo de su intervención la presidenta de Argentina responsabilizó a Ypf –que controla el 30% del sector- de la crisis energética que atraviesa el país, le reprochó haber repartido muchos dividendos en los últimos años, así como no haber invertido suficiente y mostró un gráfico que comparó, con malicia real, con «la trompa de un elefante».

La defensa de la privatización

«Él –en alusión a su difunto marido- siempre soñó con recuperar Ypf para el país». La afirmación contradice los hechos de su marido y los suyos propios. En 1992 cuando Néstor Kirchner era gobernador de la patagónica provincia de Santa Cruz, él y ella desde su escaño de legisladora, fueron de los políticos más activos en la defensa de la privatización de YPF. Repsol no entraría hasta el 1999.

En este contexto Fernández apuntó contra el Gobierno español al recordar el caso de Aerolíneas Argentina –reestatizada por un peso- como, «uno de los vaciamientos más escandalosos de la historia, del que nos tuvimos que hacer cargo».

Preguntó si, entonces, alguien del Gobierno español había escuchado una queja de Argentina. También recordó el procesamiento de Gerardo Díaz Ferrán y dijo que de sus labios nunca, salió «una palabra destemplada, impropia o fuera de lugar hacia alguna autoridad de un Gobierno extranjero».

Abrazada a la bandera del nacionalismo Fernández de Kirchner dijo que Ypf y el resto de las empresas que operan en territorio argentino, «son empresas argentinos aunque los capitales sean extranjeras». En su diatriba contra España lanzó un mensaje para navegantes al citar a Telefónica. No obstante, aseguró el futuro de las inversiones extranjeras que cumplan: «Tengan la certeza de que vamos a seguir trabajando codo a codo».

Máxima tensión

En respuesta a las acusaciones de que una medida como la adoptada estaba fuera de los acuerdos y violaba la legislación internacional y la propia argentina, se defendió: «Seguimos funcionando de acuerdo a la ley de sociedad privada».

En un escenario de máxima tensión y complejidad Kirchner lanzó un cable a futuros socios: Petrobras (compañía semi estatal de Brasil) y la venezolana PDVSA. Con ésta última Argentina, a través de Enarsa, la petrolera estatal creada por Kirchner, ya tiene negocios pero, curiosamente, no dispone de ninguna infraestructura ni desarrolla exploración de hidrocarburos de ninguna naturaleza.

El anuncio de Cristina Fernández de Kirchner se produjo antes del desembarco de una comisión de la Unión Europea que aterrizara este jueves en Buenos Aires. Para justificar la medida, la presidenta de argentina citó países donde las petroleras eran estatales o sociedades mixtas: «no estamos inventando nada» dijo. «Las claves –de la expropiación- están en la distribución de dividendos y la no inversión» de Ypf.

Los «motivos más fuertes», apuntó, fue la «política de vaciamiento, no exploración y no producción». A su juicio, de no expropiar Ypf, «seríamos un país inviable por políticas empresariales y no por falta de recursos». Ypf rechazó estas acusaciones y recordó estos días que la compañía había invertido 20.000 millones de dólares, «tres veces más» que la siguiente petrolera.

Resulta paradójico que el anuncio no incluyera la expropiación de otras compañías petroleras. La elegida, una crónica anunciada, era Ypf. De nada sirvieron las gestiones diplomáticas o la defensa en bloque de la Unión Europea, España, Estados Unidos y buena parte de los países que participaron este fin de semana en la Cumbre de las Américas, entre estos Colombia, México y hasta Brasil.