Veto inglés al Bernabéu por racista

Veto inglés al Bernabéu por racista

JULIÁN ÁVILA. ENVIADO ESPECIAL | BRUSELAS
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Los ingleses son heterogéneos. Un híbrido de exquisita cultura y pésimo comportamiento. Se valora su elegancia, la puntualidad, el gusto... y se critica a sus «hooligans», su independencia (conducen por la izquierda, utilizan la libra en lugar del euro) y su arrogancia. Son especialistas en montar alborotos, muchos de ellos de incalculables consecuencias.

El último ha tenido como escenario el mundo del fútbol. Desde hace un tiempo, la Federación Española y la Federación Inglesa venían trabajando para cerrar un encuentro amistoso que debía celebrarse el próximo mes de febrero (como publicó ABC del 11 de septiembre). Hasta ahí todo normal. Pero ayer la flema británica brotó cual virus maligno.

El director de comunicación de la Federación removió los cimientos del fútbol y del talante español. Tildó al público que acude al Bernabéu de racista con los futbolistas negros ingleses y veta al estadio del Real Madrid para que acoja dicho enfrentamiento y recomendó el campo del Valencia. Adrian Bevington indicó que «la FA ha sido clara al señalar que no disputaría el partido en Madrid por los ataques racistas de los que fue objeto en 2004. Por el momento, queda por confirmarse el estadio y aún hay que firmar el contrato».

Las manifestaciones llegaron a España enseguida y la Federación Española de Fútbol no tardó en dar réplica. No hizo ningún comunicado oficial y fue su portavoz, Jorge Carretero, que acompaña a la selección española en Bruselas, el encargado de responder. «Este partido ha sido una petición de Fabio Capello y estamos en conversaciones. No entendemos las palabras de la Federación inglesa y sólo queremos dejar claro que somos nosotros los que decidimos las sedes para disputar nuestros partidos. No vamos a permitir injerencias de ninguna Federación. Además, el público del Bernabéu siempre se ha comportado de modo excepcional cada vez que ha jugado la selección».

Según ha podido saber ABC, la licencia que se han tomado los ingleses no ha caído muy bien en la zona noble de Las Rozas. No entienden cómo, en plena campaña a favor del «fair play» y contra el racismo, se descuelgan con estas acusaciones. Los ingleses no son los más indicados para dar clases de comportamiento. En su historia hay páginas negras y una de ellas la llenaron precisamente en Bruselas, donde España juega mañana un partido para el Mundial de Suráfica.

39 muertos y 600 heridos

El 29 de mayo de 1995, en la final entre el Livepool y el Juventus, los «hooligans» provocaron una avalancha que mató a 39 aficionados (34 italianos, 2 belgas, 2 franceses y un británico) y dejó 600 heridos.

En la Federación no descartan cambiar el rival para dicho amistoso porque no está dispuesta a esta concesión improcedente. Los ingleses quieren sacar punta a un pequeño incidente acaecido durante la etapa de Luis Aragonés por hacer un comentario sobre Henry para motivar a Reyes, entonces compañeros en el Arsenal. La escena se sacó de madre por la prensa inglesa y los internacionales Ashley Cole y Wright-Phillips fueron increpados la última vez que Inglaterra jugó en el Bernabéu, en el 2004.

Las palabras del director de comunicación de la FA también encontraron respuesta en la selección. «Esas cosas pertenecen al pasado y hay que mirar al futuro. En Inglaterra se hace mucho hincapié en estos temas. Son hechos aislados que ocurren en muchos campos. No sólo en España. También en Inglaterra, Francia o Italia», dijo Xabi Alonso.

«Ni en el Bernabéu ni en ningún campo de España hay racismo. Es un tema que no quiero tocar mucho porque es un asunto institucional». Buena cuenta del comportamiento del público que acude al Bernabéu pueden darla Capello, Beckham u Owen, que han pasado tiempo en la casa blanca y ahora defienden los intereses de la selección inglesa.