El ex presidente del Barcelona, Sandro Rosell
El ex presidente del Barcelona, Sandro Rosell - AFP
Fútbol

«Sandro Rosell ha sabido adaptarse a la vida en la cárcel»

El expresidente del Barça, acusado de blanqueo, coincide en Soto del Real con los Villar y Jordi Pujol Jr.

BarcelonaActualizado:

La juez de la Audiencia Nacional Carmen Lamela decretó el pasado 25 de mayo prisión incondicional para Sandro Rosell y su socio Joan Besolí, ambos acusados de blanqueo de capital procedente de comisiones supuestamente ilegales. Desde entonces, poco o nada se ha vuelto a saber del expresidente del Barcelona, al que pocos días después se le negó la posibilidad de la condicional al existir «riesgo de fuga y de destrucción de pruebas». No obstante, según ha podido saber ABC, Rosell se ha adaptado a su nueva vida, goza de buena salud, está fuerte anímicamente y participa en las actividades que se realizan en el centro penitenciario.

De hecho, hace poco participó en una de las charlas que el ex árbitro asistente de Primera división en los años noventa, Carlos Sanz Hernández, ofreció en Soto del Real. «Les hablo de los valores del deporte, que hacen mejorar a las personas, y trato que ganen autoestima para que puedan superar los momentos adversos y difíciles que les están tocando pasar», empieza explicando Sanz, que añade: «En una de estas charlas estaba Sandro Rosell y le vi muy bien y, sobre todo, muy adaptado a su nueva vida. Vestía como cualquier otro preso, con una camiseta, unos pantalones cortos y unas deportivas. Iba con sus gafitas y, aunque estaba algo más delgado, se le veía muy saludable. Iba con su compañero, Joan Besolí».

Rosell comparte los diez metros cuadrados de su celda con su socio. «Se sentó en primera fila y reconozco que al principio me sentí algo violento, porque es alguien al que conozco, al que he saludado en otras circunstancias en el Camp Nou y porque en mi presentación salían imágenes de jugadores del Barcelona o de otros equipos que él también conoce», describe. Pero la sorpresa de Sanz no acabó ahí, puesto que «cuando acabé de dar la charla, esperó a que todo el mundo se marchara para saludarme, felicitarme y decirme que le había gustado mucho mi exposición».

Rosell lleva ya poco más de dos meses en Soto del Real. El pasado 23 de mayo fue detenido tras la irrupción de la Guardia Civil y la Policía Nacional en su domicilio particular. El exdirectivo culé está acusado de lavar dinero procedente del cobro de comisiones ilegales de los derechos televisivos de la selección brasileña. Se estima que obtuvo unas ganancias irregulares de 15 millones de euros. Presuntamente, Rosell habría blanqueado el dinero a través de Andorra, donde su socio Joan Besolí, con el que ahora comparte celda, tenía la gestoría Comptages.

Esta acusación parece no afectar al ex presidente del Barcelona. «Le vi muy bien, no como para tirar cohetes, pero sí muy bien adaptado y tranquilo. Su presencia era sensacional. Realmente tiene mucho mérito saber asumir una situación tan diferente a su vida habitual», explica Sanz.

Rosell está en una de las 72 celdas del módulo cuatro de Soto del Real, que es el centro penitenciario habitual para todos los investigados por corrupción en la Audiencia Nacional. «Por lo que sé, Sandro trata de mantener el tono físico con gimnasia y ejercicios y también escribe bastante. En su celda tiene un escritorio. Los presos que están con él, en su módulo, suelen ser internos preventivos primarios, es decir, que están a la espera de juicio por un delito en el que no ha habido violencia», explica Sanz. «Yo ya sabía que Rosell estaría en mi charla porque cuando llamé diez días antes para confirmar la actividad me explicaron que se había apuntado», comenta.

La Fundación Carlos Sanz

Sanz Hernández, que también creó en 2008 la Fundación Carlos Sanz con el objetivo de difundir y sensibilizar a la sociedad sobre la donación de órganos para salvar vidas, utiliza su experiencia personal para positivizar situaciones adversas, ya que tuvo quesuperar cuatro trasplantes de hígado.

En 2009 inició un proyecto aprobado por la Secretaría General de Instituciones Penitenciarias. «Cada año visito 25 prisiones. Trato de utilizar el deporte como herramienta que facilite su desarrollo personal, su futura reinserción, así como la mejora de su propia salud», explica y aún se sorprende al recordar que «en estos años más de 10.000 internos nos han solicitado ser donantes de órganos».

Este proyecto también le ha llevado a conocer a mucha gente. «En Navalcarnero coincidí con uno de los hijos de Ruiz Mateos, que estaba allí por un delito contra Hacienda, y en Alhaurín de la Torre vi a Tomás Reñones». El ex jugador del Atlético había sido condenado por estar implicado en el caso Malaya. El próximo objetivo de Carlos Sanz es trasladar también su experiencia al mundo empresarial porque considera que «una historia tan dura como la mía, de superación personal ante adversidades como un trasplante puede ayudar a mucha gente».