Torneo europeo

Una Euroliga más amplia para dar cabida a los rebeldes

La clase media de la ACBfrena su revolución tras la promesa de un torneo con más equipos

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Desde que la Euroliga (los clubes) y la Federación Internacional de Baloncesto (FIBA)desviaron sus caminos hace apenas unos meses, las aguas de la canasta europea bajan turbias y amenazan con un divorcio que recuerda a 2001, cuando la falta de entendimiento entre los la FIBAy la ULEB desembocó en la creación de dos torneos continentales paralelos. Para evitar ese enfrentamiento, cristalizado ahora mismo en dos proyectos europeos independientes la nueva Euroliga y la Champions League–, los grandes clubes del continente estudian una ampliación de la liga europea que comenzará la próxima temporada con 16 equipos, lo que abriría la puerta a la clase media de la ACB y del resto de grandes ligas. Esos que forman ahora mismo la oposición más importante al torneo auspiciado por la Euroliga y la empresa IMG, encargada de gestionar el torneo a cambio de 36 millones de euros por cada una de las próximas diez campañas.

La FIBA ha aprovechado en los últimos meses el descontento general de la mayoría de equipos –todos los que no cuentan con plaza fija en la nueva Euroliga– para poner en marcha su «Champions League»del baloncesto. Un torneo que cuenta ya con el apoyo de 53 clubes de 16 países diferentes, entre ellos todos los que forman la Liga francesa, la italiana, con la excepción del Armani de Milán. Un órdago lanzado por Francia e Italia hace unas semanas que amenazaba con tener su continación en España, donde la ACB discutió ayer sumarse a esa iniciativa, aunque finalmente la asamblea acordó, según pudo saber ABC, mantener una postura menos radical tras conocer la intención de la Euroliga de ampliar el torneo en los próximos años.

De ser así, España tendría una plaza más en la máxima competición continental –además de las tres que ocupan ya Real Madrid, Barcelona y Caja Laboral–, con lo que equipos como Unicaja o Valencia Basket volverían a contar con opciones reales de disputar el torneo. Esa promesa frenó ayer la revolución en la ACB y podría ser el inicio de la paz en el baloncesto europeo.

Dos partidos por semana

Para reconducir la situación, los grandes clubes europeos pretenden convencer a la FIBA para trabajar de manera conjunta en la creación de un torneo que sustituya a la Eurocup y que serviría de puerta de entrada a la Euroliga, haciendo más flexible el acceso al torneo, dotando de mayor relevancia a la segunda competición continental y poniendo de relieve el aspecto deportivo como uno de los factores importantes, sin olvidarse del económico.

Solo los clubes sin deudas y con un presupuesto medio-alto podrían aspirar a una Euroliga con 18 o 20 equipos, que se jugaría con dos jornadas por semana, aprovechando el viaje a una zona de Europa para jugar al menos dos partidos y aliviar así el calendario. Eso obligaría a una reestructuración de los torneos domésticos en la que ya se trabaja desde hace tiempo, pero que en el caso de la ACBestá estancada. Como la revolución de la clase media europea, que ve ahora con esperanza el futuro tras meses de incertidumbre.