Atlético

Godín, un emblema del cholismo

El uruguayo es el jugador extranjero que más partidos ha disputado con el Atlético

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«Ayúdenme porque yo no puedo». Esa petición de auxilio tan sentida, mensaje contagioso de quien no puede contener su emoción y su lágrima, va a perdurar para siempre en el ideario de los atléticos, que ayer asistieron entre circunspectos y comprensivos a la despedida de Diego Godín, 33 años, el último emblema del cholismo, la época dorada del Atlético. «Me hubiera quedado en el club hasta los 40 años. Aquí tienen un hincha más», expresó. El auditorio del Wanda, compuesto por la mitad de la plantilla, la familia del defensa, la dirección del club, exjugadores como Adelardo, Solozábal o Pereira, arroparon a Godín con una ola eterna de aplausos cada vez que el capitán del equipo perdía la voz y echaba a llorar. Godín se va al Inter por falta de acuerdo para su ampliación, porque el club hizo valer su norma de no renovar por más de un año a los jugadores que pasan de 30 primaveras y porque tampoco Simeone se desvivió en una petición pública de amparo al jugador, como sí hizo por ejemplo con Diego Costa. No fue la mejor temporada del uruguayo, pero queda su huella, un tipo humilde que dio todo lo que tenía.

Para siempre queda en la memoria rojiblanca el cabezazo de Godín en el Camp Nou que otorgó al Atlético la Liga 2014. También su gol por anticipación a Casillas en la final de la Champions de Lisboa, lo que pudo ser y no fue por dos minutos. Su recuerdo del gol del cojo, lesionado, contra el Athletic. Sus dientes al aire en un partido contra el Valencia, fiel reflejo de lo que ha significado. «Ha sido un placer luchar a tu lado y ver cómo te has partido la cara por este club y esta afición», lo ensalzó Fernando Torres desde Japón. «Te has ganado a pulso ser eterno en el corazón de todos los atléticos», lo aclamó Gabi desde Qatar.

Griezmann, afectado

Griezmann, su amigo del alma en la plantilla, lloró desconsolado durante el acto de despedida del padrino de su hija. Godín fue pieza clave en la continuidad del francés en el Atlético. También se mostraron compungidos Koke y Juanfran, su dúo más cercano en el vestuario.

Godín se marcha como el extranjero que más veces se ha vestido de rojiblanco (387 partidos) durante nueve temporadas. Ocho títulos (una Liga, dos Europa League, una Copa del Rey, tres Supercopas de Europa y una Supercopa de España) y dos finales de la Champions perdidas. Capitán en su último curso por la despedida de Gabi el verano pasado.

«Quería comunicarles de mi boca, en primera persona, que son mis últimos días en el Atlético», acertó a decir Godín, que llegó del Villarreal en 2010 y fue creciendo en el Atlético desde el centro de la defensa, primero acompañado de Miranda y después con parejas flotantes (Lucas, Giménez, Savic...) hasta elevarse como un punto nuclerar del vestuario tras la marcha de Gabi y Torres. El club no hizo una excepción en la renovación de ambos, mayores de 30 años. Tampoco con Godín, pese a que una gran parte de la hinchada entiende que lo merecía por rendimiento. «El club tiene sus normas y yo respeto al club, que debe seguir creciendo y ganando títulos», razonó el central.

Godín no expresó amargura o resentimiento hacia Miguel Ángel Gil, el propietario con el que negoció «en muchas reuniones» su continuidad. «Me hubiera quedado en el club hasta los 40 años», dijo emocionado. Gil Marín le propuso un compromiso de una temporada, mientras que el Inter, su destino, le envuelve en un fabuloso último contrato de tres ampañas y 6,5 millones anuales, según informó «La Gazzetta dello Sport».

«Siento dolor por despedirme, pero me voy con la cabeza muy alta porque me he entregado en cuerpo y alma a este club –confesó Godín–. Tuve ofertas en el pasado, pero me quedé porque así lo sentía. Hoy soy un hincha más».

«Te doy las gracias por ver cómo alguien que no ha nacido atlético lo siente como el que más», elogió su figura Torres.