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New England Patriots y New York Giants se citan en una Super Bowl con aroma a revancha

Los graves errores de Baltimore Ravens y San Francisco 49ers propician la reedición de la histórica final de 2008

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Cuatro años después la historia se repite. Eli Manning y Tom Brady volverán a verse las caras en una Super Bowl, claro que las cosas son bien diferentes respecto a aquella final que dejó a medio país con la boca abierta y tumbó la hegemonía de Belichick.

Baltimore Ravens y San Francisco 49ers lucharon hasta el final. Tuvieron en su mano el billete a Indianápolis, pero graves errores en los minutos decisivos les dejaron con la miel en los labios. La gloria será bien para los New England Patriots de Boston bien para los New York Giants. El duelo de pistoleros se disputará el próximo 5 de febrero en la capital de Indiana.

Cundiff regala el billete

Una oportunidad para la revancha de los Patriots, que vieron cmo el menor de los Manning les robaba el que pudo haber sido su cuarto entorchado en siete años. Entonces, el equipo de Boston tuvo un camino de rosas -todos los partidos ganados- hasta la final. Sin partidos tan arrolladores como los de entonces, los Patriots se plantaron en los playoffs con unos notables números, aunque una de las tres derrotas de la tempora fue, precisamente, contra los Giants.

El título de la Conferencia Americana fue para los Patriots merced a un regalo inexplicable de Billy Cundiff, aunque fue la jugada anterior la que resumió el partido, síntesis de la trampa preparada por Belichick, uno de los mayores estrategas de toda la liga. El tiempo se agotaba con el último ataque de los Ravens. Un golpe entonces resultaba casi imposible de contestar. Entonces, un excelente Joe Flacco conectaba con uno de sus receptores en la línea de anotación. Baltimore se preparaba para la euforia, pero Sterling Moore le birló el balón en el último segundo.

Frenando ese ataque la defensa de los Patriots había condenado el partido a la prórroga ya que, a pesar de su ventaja en el marcador, los Ravens debían empatar el partido con un sencillo «field goal». Sin embargo, a Billy Cundiff le temblaron las piernas. Mientras medio estadio pensaba ya en el tiempo extra él lanzaba el balón demasiado cruzado. No entraba entre palos. Así se regala billete a la Super Bowl.

Graves errores en San Francisco

Los errores definieron también el otro duelo de la noche. En concreto, los de Kyle Williams, retornador de los 49ers que puso en bandeja la victoria a unos sorprendentes Giants, que estuvieron muy cerca de quedarse fuera de los «play offs». Se ganaron la plaza tras ganar a los Falcons la «wild card» y luego derrotaron a domicilio a los Packers, máximos favoritos al título. Tom Coughlin, entrenador del equipo, ha pasado en apenas mes y medio de estar al borde del despido a tener la última palabra sobre su propio futuro.

El equipo comandado por Coughlin en la banda y Manning sobre el campo repetía esta semana la jugada en San Francisco. La noche comenzó con un ritmo frenético. Alex Smith conectaba con Vernor Davis, vital la semana pasada, para adelantar a los locales. Los Giants respondían con pase de Eli. De nuevo empate y, con él, a las trincheras. El duelo defensivo se extendió hasta el descanso, al que se marcharon los Giants con una ligera ventaja.

Alex Smith volvía a encontrar a Davis para poner a San Francisco en ventaja en el último cuarto. Ahí llegó el primer fallo de Kyle Williams, que perdió la posesión en el retorno de un punt. Los Giants pisaron entonces el acelerador. Touchdown de Manningham, ventaja para los de Nueva York. Poco después Ackers igualaba las cosas con un «field goal» que llevó el partido a la prórroga.

De nuevo, error de Williams, que perdió el balón en el momento menos oportuno. No perdonaron el regalo los Giants, que sueñan con volver a tumbar a los Patriots en una Super Bowl. Será la cita del año del deporte estadounidense.