Seis Horas de Spa

Alonso triunfa en una tormenta de nieve

El Toyota 8 gana en el temporal de Spa y será campeón del mundo en Le Mans si acaba séptimo o mejor

SPA (BÉLGICA)Actualizado:

Pocas veces habrá domesticado una tempestad Fernando Alonso como este sábado en Bélgica, en una carrera que tuvo que ser cancelada a falta de quince minutos. Una tormenta de nieve, que como el Guadiana, aparecía y desaparecía para incredulidad de pilotos y aficionados. Ganó el español las 6 Horas de Spa junto a sus compañeros del Toyota 8, Buemi y Nakajima, y se apresta a levantar un título mundial en las 24 Horas de Le Mans (15-16 junio) ya que su rival, el Toyota 7, palideció por una avería. Alonso solo necesita ser séptimo o mejor en la última prueba.

Si las carreras de resistencia ya suponen un desafío contra la paciencia, lo que se vivió en Spa-Francorchamps fue un concurso contra el único parámetro que no son capaces de controlar los radares, las telemetrías y la sabiduría de los ingenieros aeronáuticos. El tiempo.

A principios de mayo nevó en las Árdenas, escenario de batallas, monolitos y cementerios, extensión de bosques que confluyen en tres países, Bélgica, Luxemburgo y Francia, terreno de épica ciclista con sus cotas de Lieja y también sede del circuito de automovilismo más singular de cualquier calendario.

En Spa sucede como en Asturias, en su frondosa vegetación de valles y microclimas. En el trazado de las Árdenas nevaba un rato, había aguanieve en otro, salía el sol en un sector y llovía en el siguiente, condiciones cambiantes que alteraron el curso de una carrera que da para todo. Seis horas son muchas para un público en España acostumbrado a la velocidad de la hora y media o dos horas de la Fórmula 1.

Pero Alonso y su carisma han convocado a otra especialidad, la resistencia, extraño destino repleto de coches de seguridad, numerosas paradas en los garajes y una certeza. Aquí siempre gana Toyota, al menos este curso, intratable el equipo japonés, pese a que el coche número 7 vivió su primera avería de la temporada por un fallo en el sistema híbrido.

La nieve provocó un coche de seguridad a la hora y media de carrera, tal eran las carencias y el peligro en la pista. Conducía Conway para el 7 y Buemi para el 8, separados ambos por veinte segundos después de una parada muy lenta del último vehículo para cambiar ruedas.

Salió otro coche de seguridad por el accidente del Dillmann, que se llevó grapado un panel de publicidad. De nuevo reagrupamiento en la única de interés en casa Toyota.

Cogió el volante Alonso dos horas después de la salida y el asunto no mejoró sustancialmente para el auto 8, ya que el asturiano hizo un trompo con el safety -«no puedo cometer estos errores», dijo-, y no recortó demasiado tiempo al líder entonces, Kobayashi.

Todo cambió cuando tres horas para la conclusión. El Toyota 7 interpretó una partitura desconocida, ingreso en el garaje víctima de la electrónica. La reparación vía software duró algo más de diez minutos y el asunto quedó resuelta salvo nueva avería. Ganaría el coche 8.

El Toyota es infinitamente superior al resto de vehículos, tanto que parece imposible la victoria de otra marca. Mucho más que la hegemonía de Mercedes en la Fórmula 1. Pechito López condujo quince segundos más rápido que todos los demás pilotos durante muchos giros, una señal de lo que es este campeonato. La nieve regresó, también el coche de seguridad, pero el tiempo no alteró la victoria de Alonso y sus compañeros en unas condiciones inimaginables para este deporte.