Phelps busca a Phelps
MIchael Phelps, en los nacionales de Estados Unidos - Afp
Natación

Phelps busca a Phelps

El nadador mide su puesta a punto con el fin de decidir si se prepara para Río 2016

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O por frío o por ganas de hacer pis, el niño Michael Phelps no solía aguantar mucho dentro de la piscina. El hombre Michael Phelps ha vuelto a entrar en ella porque no encontró su sitio fuera de ella. El plusmarquista Phelps ha escuchado a su cuerpo y le ha dado lo que necesita: más músculo y menos metros. La leyenda Phelps busca su voracidad estos días en los Campeonatos nacionales de Irvine (Estados Unidos), donde descubrirá si el agua echa de menos su brazada o el tiempo y los rivales aceptaron como definitiva su despedida tras Londres 2012.

La idea es nadar hacia Río 2016 con más fuerza que nunca. Literal. El de Baltimore, cumplidos los 29 años, entendió desde su vuelta a la piscina en abril que su cuerpo, castigado por toda una vida de tensión y cloro, no reacciona igual que antes. Con Bob Bowman, su entrenador de toda la vida, ha cambiado la estrategia, reducido su programa y acortado la piscina. A cambio, ha aumentado su capacidad muscular: «adiós» a los 400 metros y «hola» a los 100. Un Phelps más fuerte, más veloz, más voraz.

En Irvine, sus 193 centímetros de alto y sus doscientos de envergadura reaccionaron bien a la invitación en su primera prueba de los 100 libres. Plaza para la final. Sin embargo, en la carrera definitiva, no su cuerpo sino sus rivales, le advirtieron de que mientras él se divertía con el golf o las apuestas ellos han nadado miles de kilómetros. Terminó séptimo. Por delante, nombres a los que una vez ganó sin despeinarse y caras nuevas que soñaron con parecerse a él cuando daban sus primeras brazadas. Ganó el oro olímpico Nathan Adrian (48.31), con Ryan Lochte, segundo (48.96), mientras el de Baltimore tocaba la pared en 49.17 segundos.

Año y medio de parón

No era su mejor prueba, pero le ha dado pistas de cómo enfocar la estrategia, en esa remontada que inició en los últimos 50 metros. El objetivo es el Mundial de Kazán de 2015, y todo pasa por hacer una buena actuación aquí y en los Panamericanos. No pierde la esperanza de clasificarse en 200 estilos -cuyo récord del mundo llevó su nombre desde agosto de 2008 hasta que Lochte se lo arrebató en 2011-, 100 espalda y 100 mariposa, en la que ostenta la mejor marca del planeta. Todavía nadie ha podido bajar de esos 49.82 del Mundial de Roma de 2009.

Phelps no aspira, ni mucho menos, a revalidarlo. Su parón tras la despedida le «regaló» 20 kilos y mucho aburrimiento. Volvió al agua en abril «para divertirse» -según sus propias palabras-, más libre de presiones y entrenamientos al hacer más corta la piscina. Y quiere probarse, encontrarse si es que alguna vez se perdió, saber si una vuelta a la competición de élite es posible sin la tensión de antaño o solo un intento divertido. Quiere observar si sus músculos machacados y su cabeza aguantarían los envites de unos rivales que lo veneran, pero que no lo van a respetar dentro del agua. Comprobar si podría amenazar su propio récord de 22 medallas olímpicas (18 de oro). Phelps busca a Phelps.