Susy Gómez, junto a una de las piezas de esta exposición
Susy Gómez, junto a una de las piezas de esta exposición - Giacomo Neri
ARTE

Susy Gómez: «Entablo un diálogo con la finitud de la vida»

La artista mallorquina crea un espacio de exploración espiritual en la galería Horrach Moya, con una película de René Clair como inspiración

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La familia Horrach Moya cede el principal de los tres espacios de su galería a Susy Gómez (Pollensa, 1964) para un «entreacto» de inspiración dadaísta que explora su inconsciente y su memoria y en cuyo centro se sitúe el espectador.

–¿Cómo surge la idea de este proyecto?

–Del título de un texto que Manel Clot –a quien dedico «in memoriam» la exposición– escribió para una exposición mía, «Contar con los dedos. Let’s get unconscious». Surge como oposición al mundo postmoderno del espectáculo, donde el yo y la representación borran los signos de la actividad inconsciente. Situar al espectador en otro plano de comprensión, otra relación entre el cuerpo y el tiempo. Para cuestionar lo real, lo visible, los vínculos, las falsas identidades. En definitiva lo que queda oculto en nuestras biografías, lo que nos mueve realmente a hacer lo que hacemos. Nos insta a plantearnos quienes hemos dejado de ser. Qué hemos olvidado de nosotros mismos y mirar hacia atrás para recordarlo. La metodología espiritual de tradición sufí se puede resumir en una palabra, «dhikr», el acto de (re)cordar, es decir de reconducir algo al corazón. Una plataforma de posible acercamiento para propiciar una toma consciencia de la nada ontológica y del anhelo de retornar a ella, trazando una parábola del exilio de uno mismo, y las profundas emociones que lo acompañan, como la perdida, el dolor, la separación, el perdón, la nostalgia del origen perdido.

–El título de la exposición lo toma de una película de René Clair con Picabia, Duchamp...

–El « Entr’acte» del título de René Clair sería el contenido, es decir una composición fílmica, y el contenedor sería «entreacto», que hace alusión a la pausa entre dos actos de un espectáculo público. Ya que el eje conceptual de la exposición nace de la voluntad de reconstruir procesos de representación, de comprensión de mi propia historia y que habían ido desarrollándose paralelamente a mi trabajo en el estudio y que son contenedores de la parte invisible y que atañe al inconsciente. Como imagen especular para girar al espectador hacia su propia historia. El publico se moverá en torno a unas reconstrucciones, mas o menos escenográficas, entendidas como un fondo, donde el espectador llegará, sin darse cuenta, a ser protagonista, el centro mismo de la escena y a partir de ahí el espectador detonará sus propios significados en relación a sus propia experiencia.

–¿El dadaísmo sigue siendo un referente importante hoy en día?

–Son muchas las tendencias artísticas que son herederas del espíritu Dadá, El dadaísmo quiso fundir vida y arte. El propósito del dadaísmo es totalmente vigente ante la necesidad de liberarnos de la vida cotidiana en términos productivos. 100 años después sigue siendo valido y necesario.

–¿Por qué la conexión con esta película?

La exposición nace de la voluntad de reconstruir procesos de representación, de comprensión de mi propia historia

–Este proyecto (precisamente) se aleja de toda concepción lineal del tiempo, no es causa ni efecto, se instala en un destiempo, como la propia invitación muestra, un presente híbrido que permite no una visión de la historia personal cerrada, sino una lectura abierta. Un lugar para la liberación y exploración espiritual de los propios límites. Por otra parte las reconstrucciones que presento incluyen objetos personales de inicios del siglo XX, como espejo de una época, que nos obliga a recordar.

–¿Es otro punto en común con su obra que ambas tienen mucho que ver con proyectar sobre cosas más o menos cotidianas una visión inusual?

Me interesa especialmente la capacidad del inconsciente para mostrarnos la realidad como un sistema abierto. Mostrar el inconsciente estructurado como lenguaje. Eso me ha llevado a profundizar en otras disciplinas, formándome en terapias cuyo fin es la ampliar la mirada a la realidad, tales como Constelaciones familiares, Teatro terapéutico, Antroposíntesis, Técnica Corporal Integrativa, entre otras. Las obras que muestro no son mas que reconstrucciones de una imagen fenomenológica, realizada como escultura de comprensión espacio-temporal, de mis vínculos afectivos invisibles, que a través de los objetos que los representan están mostrando el lugar que ocupo en el primer sistema al que pertenezco, es decir, mi sistema familiar. Desarrollado a partir del enfoque fenomenológico de las Constelaciones Familiares según el método de Bert Hellinger.

–La exposición gira en torno a la memoria. ¿Hasta qué punto podemos fiarnos de esta?

–Esta muestra se aleja del romanticismo, se instala en el ejercicio de reconstruirse, de quitar capas paso a paso, de girar como los bailarines en la danza sufí de derecha a izquierda, es decir de girar al revés que las agujas de un reloj, a destiempo. La memoria se ejercita. La teoría de las constelaciones familiares toma su nombre de la expresión «junguiana» y es una herramienta con la que se examina la capacidad determinante de la memoria interpersonal y de los sistemas familiares de conducta. Los precursores de las constelaciones familiares fueron las «esculturas familiares» y las «reconstrucciones familiares» (desarrolladas por Virginia Satir en los años 50 del siglo pasado).

–La presentación de esta exposición habla de «crear proximidad y compartir historias cruzadas». ¿Estas han de ser compartidas para ser fructíferas?

–El espectador esta invitado a acercarse desde otras ópticas, también corporalmente. Este proyecto es el resultado de varias historias cruzadas y se instala en la historia de los afectos, pero fundamentalmente es un diálogo con la única certeza, con la certeza de un fin, como motor nutriente de la vida. Un diálogo irónico y nutriente con la finitud de la vida. De tradición lacaniana: la vida como concepto y el sujeto como proceso.