Niños saludando con el brazo en alto durante el desescombro de la Cibeles en 1939
Niños saludando con el brazo en alto durante el desescombro de la Cibeles en 1939 - Martín Santos Yubero
LIBROS

Pongamos que hablo de Madrid durante la guerra

Fernando Castillo nos propone en «La extraña retaguardia» un viaje riguroso y apasionante a la capital de España entre los años 1936 y 1943

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Los ensayos de Fernando Castillo tienen la virtud de provocar la inmersión del lector en los decorados, personajes y sucesos que describe. Nacido en Madrid en 1953, este historiador, escritor y comisario de exposiciones es un profundo conocedor de los acontecimientos que convulsionaron Europa durante el pasado siglo. Hace un año fue el ideólogo de la muestra «El viaje y el escritor» que, apoyándose en las pinturas de Damián Flores, proponía el viaje como forma de superar las trincheras de la oscuridad y la intolerancia en los peores momentos de nuestra historia, en mitad de las dos carnicerías que marcaron la primera mitad del siglo XX, de los «ismos» nacidos con el octubre ruso y la enajenación nacionalista que llevaron a Europa al infierno.

Su obra ensayística se ha centrado últimamente en la situación que vivía la capital de España en los momentos previos y durante la Guerra Civil. En «Los años de Madridgrado» profundiza en el sentimiento antimadrileño de los escritores y periodistas del bando nacional. En noviembre de 1936, Madrid era para la «España nacional» una ciudad que se había vuelto extranjera, como demostraba la presencia de las brigadas internacionales, lo que dotaba al conflicto de una dimensión de cruzada. Ahora, también publicado en Fórcola, «La extraña retaguardia» viene a ser una continuación del anterior volumen. Castillo vuelve a su escenario predilecto, un Madrid revolucionario y literario, con personajes que tienen vidas de novela y con episodios que se sitúan en nuestra «carismática» Guerra Civil.

Paralelismo Madrid-París

El libro, que puede ser leído como una novela, es un viaje riguroso y apasionante a una ciudad extraña, al mismo tiempo frente y retaguardia, donde convivían la política, el periodismo, la literatura, el arte, los brillos de una Edad de Plata... pero también la clandestinidad, el espionaje, las conspiraciones, el sableo, el negocio de las embajadas falsas, las checas, los «paseos» y el hampa de la guerra. Hay cierto paralelismo con otra de sus más celebradas obras, «París-Modiano. De la Ocupación a Mayo del 68», donde a través de los ojos del escritor francés Patrick Modiano, Fernando Castillo nos propone otro ejercicio de inmersión en los «années noires» de la ciudad de la luz (y de las sombras): un mundo sórdido de espías, traficantes, hampones y gestapaches (contracción de «Gestapo» y «Apache» en el argot francés). Madrid y París... con su fauna novelesca.

El índice onomástico de «La extraña retaguardia» ocupa quince páginas. Las siglas de los diferentes comités, partidos, milicias, etcétera, más de una. Un batiburrillo donde un ciudadano «normal» que solo quisiera superar el hambre y el miedo tenía altas probabilidades de meterse en líos, de pisar una mina sin proponérselo. Hay personajes principales y otros invitados en esta tragedia, gentes de historias turbias, enigmáticas, más proclives a la codicia que al heroismo. Así era hace ochenta años esta ciudad de aluvión.