Fotograma de «La sirena del Mississipi», de Truffaut
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LIBROS

«Tan poderoso como el amor», más que una palabra de cuatro letras

César Antonio Molina reúne cien historias (títulos) de amor contadas en el cine. Un alarde de erudición y belleza

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«Quien se pierde por su pasión, pierde menos que quien pierde su pasión» escribió Kierkegaard en un arrebato de entusiasmo, o de melancolía. Para Albert Cohen buena parte de las obras literarias tienen como incólume columna vertebral el amor, pero el amor imposible, el que termina mal, en fracaso, en traición, en olvido, en muerte. César Antonio Molina en «Tan poderoso como el amor», abre la oscura trama del amor al cine. Cien historias de amor contadas en el cine, desde una diversidad de perspectivas deslumbrante en un ensayo exhaustivo, modélico y grato para el lector. Nombrar una sola sería traicionar al resto, aunque uno tenga sus preferencias. Cuestión de carácter, será.

El oculto maestro de Jorge Luis Borges, el argentino Macedonio Fernández (1874-1952) describió la oscura batalla entre amor y muerte así: «Más poco Muerte logra, pues no puede/ entrar su miedo en pecho donde Amor… Que Muerte rige a Vida; Amor a Muerte». Este libro se puede abrir por cualquiera de sus cien entradas, ordenadas de manera cronológica desde los orígenes del cine mudo hasta hoy. Una enciclopedia del amor y del cine, o viceversa.

Apabullante

Cada capítulo comienza con una evocación: «Cuando el amor es…» para no ya solo describir el argumento de cada filme, sino presentar una recreación apabullante de todo cuanto rodea a la historia que se narra. Cada entrada es un cúmulo exhaustivo de nombres y obras, un enriquecimiento de cada película teñido de sentido y sensibilidad. Un saber que no se enreda ni en la hojarasca académica, ni en la falsa erudición, sino que navega en las aguas procelosas del amor con una prosa ágil, certera, conmovedora. Es la obra de un ensayista que busca, como notable poeta que es el autor, cumplir la divisa unamuniana de sentir el pensamiento y pensar el sentimiento. Porque lo que se recorre es una profundísima y amena reflexión sobre la esquiva naturaleza del amor. No faltan filósofos, tratadistas, poetas, semiólogos, novelistas, que subrayan los rasgos y perfiles de cada una de las historias tratadas.

Un saber que no se enreda en la hojarasca académica. Navega con una prosa ágil

El cine, el gran «oficio del siglo XX» (Guillermo Cabrera Infante) se convierte así en la deslumbrante caja de resonancias de todas las pasiones capaces de vivir, en las geografías más dispares, en las acciones más arrebatadas, en las mentiras más verdaderas. No podía ser otro arte más contemporáneo quien mostrara esta esencial dimensión de la vida, a menudo, desasosegadora, plena y melancólica, y al tiempo, atravesar así los territorios insondables del sentimiento amoroso.

César Antonio Molina hace de cada película un jardín de senderos que van y vienen, de una época a otra, de unos personajes a otros, con el criterio de selección nacido de alguien que vio estrenar en las salas de cine todavía a los que hoy son los grandes del cine europeo, por ejemplo. Y eso se nota. Un poso de gravedad y rigor, de riesgo en la interpretación y belleza en la escritura. Señalaba hace unos días el filósofo J. María Esquirol que «los infinitivos de la vida se reducen a dos: amar y pensar». Ambos infinitivos son la piedra angular de este luminoso ensayo.