Memorial dedicado a Lennon en Central Park, Nueva York
Memorial dedicado a Lennon en Central Park, Nueva York
MÚSICA

«Imagine» de John Lennon al cuadrado

El legendario disco publicado en 1971 que, tras la muerte de Lennon, pasó a cobrar una inusitada carga emocional, se reedita en una lujosa caja llena de extras, «The Ultimate Collection»

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«La guerra ha terminado». Así rezaba el single navideño que John & Yoko firmaron en 1971 bajo la producción de Phil Spector, tal vez la pieza clave que explica las desavenencias internas de The Beatles que llevaron a su disolución, ya desde la compleja grabación de Let It Be en mayo de 1970. Ahora aparece una súper reedición deluxe de Imagine que presenta una primera sorpresa: un sonido extremadamente delicioso, algo que hay que reconocerle al genio de la Motown, de quien Lennon dijo: «Phil es, creo, un gran artista. Pero como todos los grandes artistas, es muy neurótico».

Hoy, Spector sigue en prisión a los 78 años tras ser acusado del asesinato de Lana Clarkson en su mansión californiana. Pero en el plano creativo, su «Wall of Sound» ha quedado registrado como un hallazgo de esos que pasan a los libros de historia. De lujo suenan tanto el piano de Nicky Hopkins como el bajo de Klaus Voorman y los cellos, violines y violas de los Flux Fiddlers, la armónica, el dobro «de latón» de George Harrison en «Crippled Inside», el saxo de King Kurtis (que fue asesinado poco después de grabar «It’s so Hard» a las puertas de su casa) y, sobre todo, las voces de Lennon. Es cierto que se trata de un pandemónium de tomas alternativas en diferentes formatos, lo que supone a la postre un auténtico jardín de las delicias para los fanáticos de Johnny.

Sonido de garaje

La experiencia original, diez canciones, relatada una a una por los músicos, se convierte en un universo atomizado para la ocasión, comenzando por el álbum en su versión estéreo, seguido de singles y extras. Luego continúa la extracción del «cuadrasónico», más demos, tomas alternativas y solos de guitarra, voces y otros instrumentos. Mención especial merecen las versiones del disco 3, todo crudo y al desnudo, como una banda soberbia de garaje, tal y como las registró el ingeniero Rob Stevens, muchas de las canciones con un mayor minutaje junto a una selección de sorprendentes tomas que fueron descartadas, como la de «I Don’t Wanna Be a Soldier Mamma» o las guitarras de «How Do You Sleep».

El disco 4 revive la voz de John Lennon en una documental lectura canción a canción de la evolución de cada una desde el instante de su creación hasta su paso al estudio. A ello hay que añadir dos blu-ray que introducen al audiófilo en una experiencia física notoria, en mono y en estéreo, mediante surround e incluso una remasterización de las mezclas «cuadrasónicas» originales, además de una entrevista de media hora de Elliot Mintz con John y Yoko.

Phil Spector está detrás del delicioso sonido del disco. Para Lennon era un «gran artista neurótico»

Cierto es que para su disfrute se requiere un aparataje técnico que no posee el total de los mortales. Pero es que la versión completa incorpora -y esta es la joya de la corona- un libro en tapa dura con profusión de fotos de manuscritos, partituras, cintas, las instantáneas Polaroid disparadas por Yoko, John en los mítines altavoz en ristre durante las protestas de agosto de 1971 a favor de los tres editores aussie del magazine Oz acusados de publicar material obsceno (a los que permitieron refugio en su casa), de la pareja en el diáfano salón con el piano de cola blanco (impagable el anuncio de prensa donde vieron que se ponía en venta la que fuera su pequeña y coqueta mansión georgiana de dos plantas de Tittenhurst) y testimonios de los músicos que llevan a un grado de comprensión superior de todo lo que rodeó a Lennon y Yoko desde el anterior episodio con la Plastic Ono Band, aún en el seno de The Beatles, cuando sacan el single «Power to the People» con Jim Gordon de Derek and The Dominoes y el sensacional saxofonista Bobby Keyes.

Acto de justicia

Más que un capricho, se hace justicia a una de las grabaciones más incólumes de la historia del pop, que tras la muerte de Lennon pasó a cobrar una carga emocional sin parangón, traspasando las fronteras de lo musical. A Yoko Ono, por su parte, se le ha acusado de ser la culpable de la separación de The Beatles. En el fascinante libro oral de Joe Smith, Off The Record, la propia Yoko lo niega: «Johnny no fue el primero en querer irse. Primero fueron Ringo y Maureen. George fue el siguiente, y después John. Paul era el único que quería seguir, pero los demás sintieron que lo que quería es seguir como la Banda de Paul, algo con lo que no estaban de acuerdo».

Cada cual escribe la historia a su gusto, o como decimos por aquí, cada uno cuenta el baile según le ha ido. Lo cierto es que esos cuatro chicos tan inteligentes de Liverpool siguieron creando. En el caso de John, hasta que el 8 de diciembre de 1980 un descerebrado le descerrajó cuatro tiros por la espalda. Y el mundo se quedó sin aliento.