Hernán Cortés
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Hernán Cortés y nuestros absurdos complejos

¿Se imaginan que este héroe fuera inglés o francés? Lean el relato de Bernal Díaz del Castillo

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Este año se cumplen los 500 de la primera expedición a México de Hernán Cortés. Si este héroe hubiera sido francés, inglés o norteamericano, ¿se imaginan con qué orgullo hubieran celebrado el centenario esos países? Aquí, en cambio, seguimos con los absurdos complejos: el Ministro de Cultura ha dicho que es un tema «muy complicado» para México. Ese afán de no crear problemas se llama, pura y simplemente, miedo.

Nuestra historia, como todas, tiene sombras pero también luces, y muy grandes. No sentirse orgullosos de ellas es un disparate. No queremos molestar a algunos mexicanos; tampoco, a algunos catalanes, que nos podrían llamar «franquistas»; o a algunos «progres», que nos tildarían de «fachas». Así estamos…

Un soldado de a pie que fue a México con Hernán Cortés, Bernal Díaz del Castillo, escribió un libro maravilloso, La verdadera historia de la conquista de la Nueva España. Se confiesa «idiota y sin libros, como yo soy». No usa «razones hermoseadas» sino «groseras, sin primor»; es decir, absolutamente creíbles. Aquí, pocos lo leen. En Alemania, ha sido un best-seller. Carlos Fuentes dijo que era «nuestro primer novelista». Arturo Pérez Reverte se inspiró en él para su relato Ojos azules.

Recuerda Bernal su asombro al llegar a México: «Parecía a las cosas de encantamiento que cuentan en el libro de Amadís». Cuenta episodios tan emocionantes como la prisión de Moctezuma, la Noche Triste, la batalla de Otumba… Defiende la mezcla de razas. Niega la crueldad de los españoles: «Éramos tan pocos que bastante teníamos con no ser aniquilados». Leyendo a Bernal, sentimos orgullo legítimo por aquella extraordinaria hazaña.

¿Cuándo se acabarán nuestros absurdos complejos? ¿Cuándo defenderemos sin miedo las grandes cosas que han hecho los españoles? Mientras todo eso no cambie, mal vamos.