Geoffrey Parker en el Museo Naval de Madrid
Geoffrey Parker en el Museo Naval de Madrid - Oscar del Pozo
GEOFFREY PARKER

«A Carlos V no le gustaban los cambios, ni políticos ni espirituales»

El historiador británico Geoffrey Parker publica «Una nueva vida del emperador Carlos V», un libro en el que aporta las últimas novedades sobre quien forjó el primer imperio transatlántico de la historia

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Geoffrey Parker (Nottingham, Gran Bretaña, 1943) es un historiador singular, siempre bien armado. Maneja con destreza el rigor de quien estudia con todo detalle los legajos del imperio español y añade una curiosidad infinita que le permite moverse entre disciplinas y épocas. A todo ello, como buen inglés, suma una afilada ironía que convierte cualquier conversación en una delicia. Después de El Rey imprudente, sobre un Felipe II al que ya había dedicado «La biografía definitiva» -el título resultó paradójico-, acaba de publicar Una nueva vida del Emperador Carlos V. En medio de duras sesiones de fisioterapia tras una complicada intervención en la espalda atiende a ABC por videoconferencia con humor inmejorable. Desde Ohio, donde reside y enseña, habla de lo humano, y también de lo divino, que rodea al emperador que puso en pie el primer imperio transatlántico.

¿Qué es eso de que un monje vio a Carlos V salir del Purgatorio en 1562, cuatro años después de su muerte?

Fue un franciscano, Gonzalo Méndez, que estuvo en Guatemala y dijo en su lecho de muerte: «En 1562 vi el alma de Carlos V ascendiendo del Purgatorio hacia el Paraíso». El relato lo he encontrado en un compendio de Beatos Franciscanos, de Antonio de Daza. Y Daza se pregunta: ¿por qué estuvo el emperador en el Purgatorio desde 1558? ¿Qué había hecho? Y responde: porque no mató a Lutero cuando tuvo la oportunidad. Yo, como protestante, debería preguntar: ¿por qué solo cuatro años por eso? (Risas)

Con tantos dominios, algún pecadillo cometería...

El hecho de que eso ocurriera en América es para mí un símbolo indudable del primer imperio transatlántico del que tenemos noticia. Era un fraile de Guatemala, nacido en España. Es un detalle muy interesante. Y demuestra que los tránsitos del Purgatorio al Paraíso pueden contemplarse desde todas las partes del mundo.

¿Por qué volver a Carlos V?

Por casualidad. Estaba acabando mi investigación sobre Felipe II en el archivo de la Hispanic Society of America y vi en el catálogo de manuscritos: «Instrucciones de Carlos V. Copia». Y lo pedí. Una encuadernación magnífica en piel bermeja. Cuando lo abrí, me di cuenta de que era el manuscrito original, perdido durante más de un siglo. Robado de España en el XIX, se ofreció a la Biblioteca Nacional de París por 60 libras en 1899 pero les pareció demasiado caro (ríe). En 1905 pasó a un británico, que se lo ofreció a Archer Huntington, que lo compró y lo enterró en su archivo particular. Nadie lo había visto desde entonces. Como decimos en inglés, it was hiding in plain sight, escondido a simple vista.

¡Suerte! Una vez me dijo que si solo ese documento de cincuenta folios ilegibles hubiera quedado de Carlos V bastaría para saber que era el político más inteligente de su época.

Apenas se entiende su letra. Escribir tantas páginas suponía una gran dedicación. En 1543 el emperador salía de España para enfrentarse a los franceses y dejó en el poder al príncipe, de 16 años. Son instrucciones largas, escritas en soledad. Era un documento secretísimo. Son muy buenas, hacen que te preguntes quién era este monarca tan listo.

¿Por qué son únicas?

Hay muchas instrucciones de monarcas a príncipes, pero no hay otra que sea tan lúcido dictamen sobre sus ministros, con sus fortalezas y debilidades, y por eso era tan secreto. Si un ministro lo leía estaría comprometido. Le dijo a Felipe: «Si estás muriendo o si no te sientes bien, quémalo». Por suerte no lo hizo.

«El mayor acierto de Carlos V fue su control de América. La América española fue su creación y duró hasta 1898»

Para reinar en sus inabarcables dominios, ¿Carlos firmó cien mil papeles?

Cartas, instrucciones, documentos, poderes, provisiones. Firmaba «yo el rey» en los documentos para España, «Carlos» para los de Alemania, y «Charles» para los redactados en francés. Era un políglota. Para mí ha sido una sorpresa comprobar que dominaba el italiano. Y de vez en cuando también flamenco. Del alemán no estamos tan seguros. Hay un escrito en alemán de su puño y letra, pero creo que lo estaba copiando. El bajoalemán es casi flamenco.

Hay apéndice sobre la patología del dedo de la momia que le fue arrancado.

¡Manejo todas las fuentes, desde documentos hasta el dedo! (Ríe). En El Escorial hay una pequeña arqueta con un dedo meñique que, según se dice, se cortó de la momia del emperador, después de la Gloriosa, hacia 1870. Debió de hacerlo un guardia como souvenir para un visitante extranjero. Un experto en malaria, Julián de Zulueta, pidió permiso para examinar el dedo en 2004. Aunque no pudo estudiarse el ADN creo que es de Carlos V. Hay tres evidencias: es de una momia, de alguien que murió de malaria y con una gota muy muy avanzada. La malaria la contrajo de mosquitos del estanque de Yuste, quizá en el verano de 1558. Además, el dedo muestra que la gota se comió los tejidos blandos de la mano y de sus articulaciones. Hay una correspondencia total entre el dedo y la biografía. En sus memorias hace lista de 28 ataques de gota, algo espantoso en una época en la que no había percocet, opioides, ni corticoesteroides. Sufrió verdaderamente.

Hay polémica sobre la historia ahora que celebramos los 500 años del viaje de Magallanes/Elcano y la llegada de Hernán Cortés a Veracruz. A Cortés, el Gobierno lo ha olvidado.

Cortés actuó sin órdenes de Carlos V.

Ya, pero le escribió cartas de relación para ponerle al día.

Interesante. Las cartas se escribieron durante el levantamiento de las comunidades. En los registros del Consejo Real no hay nada. Cortés estaba conquistando y perdiendo Tenochtitlán y en España no se sabía mientras los comuneros se apoderan del gobierno.

No sabía esa coincidencia.

La cronología es la columna vertebral de la historia. Por eso he puesto los documentos de América en paralelo con los acontecimientos en España. Carlos V estaba en Flandes, en la Dieta de Worms, aún más lejos de América. No supo nada hasta que Cortés ya había recobrado Tenochtitlán. Los despachos dejan claro que las noticias de la Noche Triste y la reconquista de la ciudad llegaron al mismo tiempo. No pudieron reaccionar a las noticias.

¿Y cuándo reaccionaron?

La carta de relación no venía sola, sino acompañada de tesoros. En un momento en el Carlos V necesita mucho dinero, Cortés envió discos de oro y plata, y algunos indios, desde aquel imperio. Y Carlos debió pensar: ¡Gracias, desconocido! ¿Quién eres? (Ríe) No iba a rechazarlo.

«En Gran Bretaña, con este maldito Brexit, estamos encallados. No es el momento más glorioso de nuestra historia»

¿El Gobierno debe recordar hoy a aquellos hechos de 1519?

Conste que lo mío son los documentos, no la propaganda. Sí hay algo sobre Magallanes que debemos decir. Visitó la corte de Carlos V antes de que saliera para Alemania. Llegaba con un globo en el que mostró su famoso estrecho a Lascasas y al canciller De Sauvage. La cronología indica que Magallanes pidió el dinero para su viaje en 1518, justo antes de que Carlos necesitase el dinero para su elección como emperador. Si llega a hacerlo después de eso el emperador le hubiera rechazado, seguramente ya no tendría dinero para esa aventura. Pero en 1518 tenía y por eso Magallanes partió.

Una empresa española.

Eran navíos del rey, armas y pertrechos de la Corona, con dinero que normalmente el rey habría tomado para sí. Pero en 1518 fue suficientemente audaz para asumir ese riesgo.

La historia está de moda. ¿Qué le dice a un ciudadano del siglo XXI todo aquello?

Hay nostalgia de un pasado glorioso. En Gran Bretaña, con este maldito Brexit estamos encallados y el pasado parece mucho más rosado que el presente.

¿Ayuda la historia a superar lo incierto del presente?

¿Cómo no? Soy historiador, con todo mi corazón apoyo el interés por la historia. Pero nunca como escapismo. Los problemas de hoy son problemas con o sin pasado. Mi interés es aprender del pasado.

¿Qué dice la historia sobre el Brexit?

Que este no es el momento más glorioso de la historia británica.

Digo esa corriente, esa querencia de aislarse...

Vivo en Columbus, Ohio, pero desde aquí me parece un tipo de escapismo pensar en una Inglaterra gloriosa y a solas, sin los demás. No podría trasladar esta reflexión al interés por los Austrias en España. En ese momento España no estaba aislada, era parte de un imperio transatlántico.

En España esa nostalgia convertía todo en contemplación ensimismada de la gloria.

Tienen un pasado glorioso. Incluso si lo pensamos sin Europa se percibe. Pero no pasa lo mismo en todos lados. Nadie sabe qué puede pasar en Gran Bretaña. Lo fácil es el escapismo al pasado, donde todo se sabe con certidumbre, allí el futuro ya pasó. Para nosotros, hoy, es autoafirmante. Su pregunta es muy interesante, no había pensado en ello.

En la época de Carlos V hay grandes avances en humanismo y en ciencias.

A Carlos V no le interesaba mucho el humanismo. Es lo más difícil de su personalidad. Era neerlandés, nacido en Gante, en su biblioteca de Yuste había un pequeño libro de Erasmo. Y también una Biblia en francés, luego prohibidos. Tenía flexibilidad para las cosas nuevas. Pero la Reforma nunca le interesó. Sí era favorable a una reforma interna de la Iglesia, pero nunca a una como la que propone Lutero. Creo, sinceramente, que era enemigo de los cambios.

¿Por qué?

Logró controlar la expansión de la Reforma. Él quiso eliminarla, pero no pudo. Era lo que hoy llamaríamos neo-con. Era conservador, porque lo tenía todo. Desde 1519, con la elección imperial, lo tenía todo, no quería más. No le gustaban los cambios, ni espirituales, ni intelectuales, ni territoriales, ni políticos.

¿Cuál fue su mayor error y acierto?

El mayor error, no reconocer la oposición alemana a su interin en 1548. El mayor acierto, mantener su control sobre América. La América española fue su creación y duró hasta 1898. Es mucho más tiempo que el imperio americano.