Detalle del montaje de «crear / sin / prisa», con la obra de Miren Doiz en primer término
Detalle del montaje de «crear / sin / prisa», con la obra de Miren Doiz en primer término
ARTE

De La Alhambra a Tabacalera, sin prisas

Un nutrido grupo de las obras que conforman la plataforma de creación contemporánea «crear / sin / prisa», de la firma Cervezas Alhambra, recala en Tabacalera e invita a indagar en los mestizajes nacidos del encuentro de artistas y artesanos

MadridActualizado:

Señala Alicia Ventura, gestora artística y comisaria, que los ritmos y los tiempos de artistas y artesanos, sus puntos de vista, son parecidos: ambos se basan en la experimentación con los materiales; ambos parten de técnicas ancestrales donde el trabajo con las manos no está reñido con el avance de las tecnologías; ambos persiguen el crear sin prisa, atendiendo a los tiempos, una ralentización de las inercias que invitan a paladear mejor los matices...

Bajo esa filosofía nació hace unos años una plataforma artística homónima, Crear / Sin / Prisa, vinculada a la firma Cervezas Alhambra, que apuesta por el arte y la creación contemporánea desde colaboraciones con artistas y artesanos para precisamente desarrollar ámbitos de encuentro y mestizaje de los que nacen proyectos específicos y colaboraciones, como el que hace tres años se traduce en un premio de arte emergente cuyos resultados se muestran en ARCO.

Fuera del rugir de la feria

Algunos de esos ejemplos recalan hasta el 9 de junio en Tabacalera, gracias a la Subdirección General de Promoción de las Bellas Artes, que se implica en el periplo y exhibición de parte del fondo artístico conformado hasta el momento por la marca, cuya primera parada ha sido de nuevo Madrid, más allá de los pabellones de Ifema.

Y reencontrarse con las piezas ganadoras –o no– del premio, hacerlo nuevamente fuera del rugir de la feria, complementadas ahora con los proyectos que han nacido de la mano prfesionales del arte o del diseño con un mayor recorrido que los jovenes artistas del galardón, otorga a la recepción del conjunto una pausa, una ampliación en los matices que es precisamente lo que persigue la plataforma que promueve estos hallazgos.

En la muestra se observa el interés por las materias primas más básicas, la atención a los procesos de producción y las resonancias de la ciudad en la que se produjeron esos encuentros

A ello se suma también el personalísimo carácter del escenario en el que se despliegan, la Fragua y los antiguos Estudios de Tabacalera, un lugar donde pareciera que se ha detenido el tiempo, donde el silencio (si se consigue) es un material más. La misma Ventura actúa como comisaria de la propuesta y reconoce la dureza del escenario: «Un lugar difícil siempre es un reto –señala–, pero cuando se consigue dominarlo todo queda potenciado. Por eso, este tipo de decisiones se ha realizado también sin prisas», No podía ser de otra manera...

El nutrido grupo de obras ahora expuestas (casi la totalidad del conjunto que atesora en sus instalaciones madrileñas Cervezas Alhambra, donde han quedado fuera por una cuestión de tamñana y espacio los trabajos de autores como Raquel Rodrigo, Martín Azúa o Álvaro Catalán de Ocón) destilan no solo las enseñanzas de esos cara a cara que pusieron en contacto a creadores contemporáneos con artesanos profesionales (ceramistas, herreros, músicos, tallistas...); también el interés por las materias primas más básicas, la atención a los procesos de producción y las resonancias de la ciudad, Granada, en la que se produjeron esos encuentros.

Detalle de la sección «Parar más / Sentir más»
Detalle de la sección «Parar más / Sentir más»

Si hacemos nuestra la filosofía de la exposición y la recorremos «sin prisa», pronto reparamos en cuestiones cómo los sistemas primitivos de canalización del agua (una de las principales aportaciones de los árabes a nuestra cultura) son la base de varios de los proyectos exhibidos. Es el caso de Jacobo Castellano, que inicia el recorrido en Los Estudios (un entorno, todo hay que decirlo, más agradecido que el de La Fragua, donde el montaje es más tradicional y por momentos algo necesitado de aire); o de Teresa Solar Abboud, cuyas piezas cerámicas de «Masa de infinita enormidad» aparecen distorsionadas, moldeadas por el efecto del agua.

De más a más

Gloria Martín ocupa ella sola los antiguos lavabos, para un trabajo, «Escultura en árabe», basada en las maquetas que se construían para estudiar La Alhambra; antesala de un bonito maridaje, el de la recreación de los edificios de Granada jugando con distintos materales de Mónica Planes, y la estructura monumental de Guillermo Mora, que hay que recorrer para descubrir sus mensajes ocultos, los mismos que se esconden en la cúpula del templete del Patio de los Leones del histórico monumento. Invita al reposo la última estancia en esta parte del recorrido, donde Nacho Carbonell diseña «un patio» con sus bancadas y toldos para la interacción y el descanso.

La cita otorga a la recepción del conjunto una pausa, una ampliación en los matices que es precisamente lo que persigue la plataforma que promueve estos hallazgos

En la segunda parte de la propuesta, una primera sala en La Fragua invita a «Parar más / Sentir más». Sentir las notas mudas del monocordio propuesto por José Miguel Pereñíguez, ganador de la primera edición del premio. O con las dos monumentales «Matriz Alhambra», de Patricia Gómez y María Jesús González, réplicas a gran escala de esos primeros «souvenirs» del monumento que dieron pie a todo un mercado negro. Este aparece «despiezado» gracias a otros autores: en el yamut, o remate de las mezquitas, de Asunción Molinos, en la azulejería, ahora pieza de suelo de Kiko Pérez (ganador de la segunda edición)... Hallazgos inesperados en el cruce de técnicas, como el aire respirado en la sierra de granada por Marta Fernández Calvo y transformado en piezas de cristal por los maestros vidrieros; o en los tapices de Carlos Monleón, que nacen de las miles de fotos en instagram sobre el perfil de la ciudad y su patrimonio.

La última sala nos plantea «Descubrir»: Descubrir cómo de nuevo los sitemas de canalización del agua se convierten en instrumentos musicales para Gabriel Pericàs, o cómo la poesía da pie a sombras que revelan formas en las superficies cerámicas de Alegría y Piñero. Miren Doiz, Elena Alonso (la tercera galordonada), Pierpaolo Ferrari... Cada uno propone un alto en el camino en un proyecto que es además una puesta generosa por el arte español y que ya se plantea cómo crecer el año que viene, ampliando la cuarta edición de su premio (cuyos aspirantes serán seleccionados antes del verano) con adquisiciones dentro de ARCO de obras que compartan intereses con las fórmulas artesanales de la colección. Las posibilidades son infinitas. No hay más que pararse a pensarlas. Sin prisa.