Agatha Christie, en la biblioteca de su casa
Agatha Christie, en la biblioteca de su casa - ABC

Agatha Christie: primer libro, primer éxito

La gran dama del misterio no nació con una vocación de escritora consumada, aunque fantasía tuvo un rato para ver el mundo siempre desde una perspectiva en positivo, pero nada desvirtuada o ñoña

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Agatha Christie no nació con una vocación de escritora consumada, aunque fantasía tuvo un rato para ver el mundo siempre desde una perspectiva en positivo, pero nada desvirtuada o ñoña. La lectura fue su primer acercamiento a las historias detectivescas: de Wilkie Collins y su mítica «Dama de blanco» a Conan Doyle y Sherlock Holmes. Su primer relato lo escribió en 1920 sin demasiadas ilusiones de verlo publicado. Incluso, el contrato que firma con la editorial que acepta el manuscrito con el tiempo se vio que era abusivo, que la ningunearon.

Nadie pensaba, mucho menos ella misma, que algún día llegaría el éxito. Esa primera historia se titula «El misterioso caso de Styles», en cuyas páginas ya aparece su detective de cabecera, Hercules Poirot. Para construir el personaje se fijó en los refugiados belgas afincados en su ciudad natal de Torquay tras la Primera Guerra Mundial. Así lo cuenta detalladamente en su autobiografía, al igual que las mil y una vicisitudes que atravesó: su paso por seis editoriales que no lo aceptaron, cómo le sugieren que cambie el final, los dos mil ejemplares que vendió...

En 1922 llega la segunda historia, «El misterioso señor Brown», pero su primer gran éxito no apareció hasta 1926, «El asesinato de Roger Ackroyd», con la que alcanzó cinco mil copias vendidas. Sus títulos más conocidos surgen con la Segunda Guerra Mundial, entre los cuales destaca «Diez negritos», la novela de misterio más vendida de toda la historia. En los 50, se aleja de sus típicas tramas y se adentra en el teatro. Su obra «La ratonera» es un éxito absoluto, otro récord que firma Agatha Christie.