Posteguillo: «Nos equivocamos si nos olvidamos de Trajano»
Calvo Poyato y Santiago Posteguillo, ante la abarrotada sala Vimcorsa, durante la conferencia - VALERIO MERINO

Posteguillo: «Nos equivocamos si nos olvidamos de Trajano»

El autor de «Los asesinos del emperador» ensalza la figura del líder hispano

LUIS MIRANDA
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Empezó en concentración alrededor de una puerta que todavía no estaba abierta, pero terminó en auténtica cola durante bastantes metros, que hasta impedía pasar a los pocos coches que pueden pasar por esa parte del Centro de Córdoba. Ni daban nada ni había que comprar: los que allí estaban esperaban asistir a la conferencia de un escritor. Santiago Posteguillo, autor de una muy exitosa saga de novelas históricas ambientadas en el Imperio Romano. Posteguillo pronunció ayer una de las conferencias de las jornadas sobre «La Hispania Romana y su mundo» y sus lectores llenaron la sala Vimcorsa para escucharle.

El emperador Trajano, nacido en la provincia Bética, fue el protagonista de su intervención, en la que ensalzó unas virtudes que incluso se echarían en falta hoy. Trajano, dijo, fue primero «un grandísimo militar» que consiguió sacar al Imperio de la crisis anterior, de la época de Diomiciano. «Conquistó Dacia, y al llegar a Partia Roma alcanzó su máximo dominio territorial», explicó. Pero su poderío no acabó ahí, sino que también su gestión tuvo puntos más que notables, y la lista casi es aplicable a lo que se desearía para hoy.

«Fue un gran gestor económico, que se negó siempre a subir los impuestos y luchó contra la corrupción, hasta el punto de que obligaba a los corruptos a devolver el dinero», enumeró Santiago Posteguillo sobre un personaje que ha aparecido frecuentemente en su obra, con lo que su conocimiento es muy profundo.

Los lectores que asistieron también comprobaron cómo Trajano destacó por fiscalizar y controlar a los gobernadores de las provincias del Imperio y hacer una política «de transparencia de los gastos de la familia imperial». ¿La conclusión? «Sigo pensando que es una figura de la que se puede aprender mucho», afirmó el escritor, que recordó el título que la historia le dio durante siglos: «Optimus princeps».

«Si se le llamó así, puede pasar que la historia se equivoque o que a lo mejor nos equivocamos si nos olvidamos de Trajano», dijo Santiago Posteguillo, que no olvidó que su figura «también tiene aristas».

El trabajo de Posteguillo como autor de novela histórica tiene precisamente a Trajano como protagonista, porque en torno a él gira su trilogía. «Los asesinos del emperador» fue la primera, pero en septiembre se publicará «Circo Máximo», y en la tercera parte se reivindicará su figura, «porque hizo muchísimas cosas de mérito». «Circo Máximo», la próxima obra, tendrá todo lo necesario para atrapar al lector: «dos guerras, tres carreras de cuádrigas, un juicio, luchas de gladiadores, batallas, asedios, códigos cifrados, de todo».

Trajano era hispano, de la provincia Bética. Su padre apoyó a la dinastia Flavia en la Guerra Civil entre Vespasiano y otros líderes, y su lealtad tuvo ese premio con los senadores hispanos. «Su padre fue alguien muy inteligente e importante para él», concluyó.