Un movimiento irreversible de especies entre los mundos Nuevo y Viejo y una caída del CO2 dieron comienzo al Antropoceno
Un movimiento irreversible de especies entre los mundos Nuevo y Viejo y una caída del CO2 dieron comienzo al Antropoceno - william halshall

El Antropoceno, la edad del hombre, comenzó en 1610

La época geológica dominada por los humanos comenzó en 1610, con una caída del CO2 y un movimiento irreversible de especies entre los mundos Nuevo y Viejo, según concluye un estudio publicado en «Nature»

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La época geológica dominada por los humanos conocida como el Antropocenoprobablemente comenzó alrededor del año 1610, con una caída inusual en el dióxido de carbono atmosférico y un movimiento irreversible de especies entre los mundos Nuevo y Viejo, según sentencia un nuevo estudio publicado este miércoles en la revista «Nature».

Épocas anteriores comenzaron y terminaron debido a factores como impactos de meteoritos, erupciones volcánicas sostenidas y el desplazamiento de los continentes. Las acciones humanas están cambiando el planeta, pero la pregunta que se plantean los expertos es si son realmente una fuerza geológica de la naturaleza que llevará a la Tierra a una nueva época que durará millones de años.

Científicos del University College London (UCL), en Reino Unido, han llegado a la conclusión de que los seres humanos se han convertido en una fuente geológica y sugieren que las acciones humanas han producido una nueva era geológica. A su juicio, para definir una época se deben cumplie dos criterios principales.

En primer lugar, deben documentarse cambios duraderos en la Tierra. Los científicos también deben identificar y fechar un cambio ambiental global que se haya capturado en material natural, como rocas, hielo antiguo o sedimentos del fondo del océano. Este marcador, como la firma química dejada por el impacto de un meteorito que acabó con los dinosaurios, es un punto clave.

Los autores del estudio compararon sistemáticamente los principales impactos ambientales de la actividad humana en los últimos 50.000 años en relación a estos dos requisitos formales. Tan sólo dos fechas cumplen los criterios: 1610, cuando se sintió por primera vez a nivel mundial la colisión de los mundos Nuevo y Viejo un siglo antes; y 1964, en relación a las consecuencias de los ensayos de las armas nucleares. Los investigadores concluyen que 1610 es el candidato más fuerte.

Reordenación de la vida en la Tierra

Los científicos consideran que la llegada de los europeos a las Américas en 1492, y el comercio mundial posterior, trasladó las especies a nuevos continentes y océanos, provocando una reordenación global de la vida en la Tierra. A su parecer, este rápido y repetido intercambio de especies que cruzó el océano no tiene precedentes en la historia de la Tierra.

Estos expertos argumentan que la unión de los dos hemisferios es un evento sin ambigüedades a partir del cual los impactos de la actividad humana se volvieron mundiales y situaron a la Tierra en una nueva trayectoria. El primer polen de maíz fósil, una especie de América Latina, aparece en sedimentos marinos en Europa en 1600, convirtiéndose en común durante los siglos siguientes. Este cambio irreversible de especies satisface el primer criterio para la datación de una época de cambios a largo plazo en la Tierra.

«Orbis Spike»

Los investigadores también encontraron un punto clave que se puede datar a la vez: una pronunciada caída en el dióxido de carbono atmosférico en 1610 y recogida en los registros de los núcleos de hielo del Antártico. La disminución se produjo como resultado directo de la llegada de los europeos a las Américas, puesto que la colonización del Nuevo Mundo provocó la muerte de unos 50 millones de indígenas, la mayoría durante algunos decenios del siglo XVI debido a la viruela.

El casi cese abrupto de la agricultura en todo el continente y el posterior re-crecimiento de los bosques de América Latina y otra vegetación quitó suficiente dióxido de carbono de la atmósfera produciendo una caída del CO2. Por lo tanto, se cumple el segundo requisito de un marcador de un punto clave.

Los investigadores han bautizado la caída del dióxido de carbono en 1610 como «Orbis Spike», eligiendo la palabra del latín que significa «mundo», porque este punto clave fue provocado por los pueblos que una vez estuvieron desconectados cuando se vincularon globalmente. Como subraya el autor principal de esta investigación, el doctor Simon Lewis, de la UCL y la Universidad de Leeds, en Reino Unido, el Antropoceno probablemente comenzó cuando las especies saltaron continentes, cuando el Viejo Mundo se unió con el Nuevo.

«Históricamente, la colisión de los mundos Viejo y Nuevo marca el inicio del mundo moderno. Muchos historiadores consideran las importaciones agrícolas a Europa a partir de las nuevas y vastas tierras de América, junto con la disponibilidad de carbón, como los dos precursores esenciales de la Revolución Industrial, que a su vez desató una nueva oleada de cambios ambientales globales. Geológicamente, este límite también marca el último momento frío globalmente sincronizado de la Tierra antes de la aparición del calentamiento global a largo plazo del Antropoceno», agrega.

1964, el otro año candidato

Los autores también consideraron los méritos para fechar el Antropoceno en 1964, cuando se registró un pico en la lluvia radioactiva después de las pruebas con armas nucleares. Este marcador se ve en muchos depósitos geológicos y durante la década de 1960 el impacto humano en la Tierra fue grande, pero los científicos señalan que, aunque la guerra nuclear podría alterar dramáticamente la Tierra, hasta ahora no lo ha hecho. A pesar de que las consecuencias de los ensayos de bombas nucleares es un muy buen marcador, no ha sido un evento de cambio de la Tierra en términos geológicos.

Comúnmente, se ha sugerido el inicio de la Revolución Industrial, en la segunda mitad del siglo XVIII, como el comienzo del Antropoceno. Sin embargo, los investigadores de este trabajo no encontraron un punto crítico en ese momento porque la mayoría de los efectos eran locales, además de que el aumento exponencial mundial del dióxido de carbono era demasiado suave para convertirse en un marcador precisamente fechado.