Descubren el planeta extrasolar con el año más largo
Recreación del exoplaneta Kepler-421b, que orbita su estrella a mil años luz de la Tierra - CfA

Descubren el planeta extrasolar con el año más largo

Este mundo a mil años luz de la Tierra da una vuelta a su estrella una vez cada 704 días

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Un equipo de astrónomos ha descubierto un exoplaneta, un mundo fuera del Sistema Solar, con el año más largo conocido. Situado a unos 1.000 años luz de la Tierra, en la dirección de la constelación de Lyra, Kepler-421b da una vuelta alrededor de su estrella una vez cada 704 días (casi dos años terrestres). Un tránsito más breve que el de Marte, que orbita el Sol una vez cada 780 días, pero muchísimo mayor que el de la mayoría de los planetas extrasolares encontrados hasta la fecha -ya van más de 1.800-, que están mucho más cerca de sus estrellas y tienen períodos orbitales más cortos.

«Dar con Kepler-421b fue un golpe de suerte», dice el autor principal del estudio, David Kipping, del Centro Harvard-Smithsoniano de Astrofísica (CfA). «Cuanto más lejos está un planeta de su estrella, menos probabilidad hay de que transite la estrella desde el punto de vista de la Tierra. Tiene que alinear a la perfección».

Kepler-421b gira alrededor de una estrella de tipo K naranja, más fría y menos brillante que nuestro Sol, a una distancia de unos 177 millones de kilómetros. Como resultado, este planeta del tamaño de Urano se enfría a una temperatura de -57°C.

Solo dos tránsitos en cuatro años

Como su nombre lo indica, Kepler-421b fue descubierto a partir de datos de la nave espacial Kepler de la NASA. La sonda fue especialmente preparada para hacer este descubrimiento. Rastrea la misma zona del cielo desde hace cuatro años, en busca de estrellas que disminuyen su brillo cuando los planetas cruzan en frente de ellos. A pesar de su paciencia, Kepler solo detectó dos tránsitos de Kepler-421b debido al período orbital extremadamente largo de ese mundo.

La órbita del planeta lo sitúa más allá de la «línea de nieve» o «línea de congelación», la frontera divisoria entre los planetas rocosos y gaseosos. Fuera de la línea de nieve, el agua se condensa en granos de hielo que se pegan juntos para construir planetas gaseosos gigantes.

«La línea de nieve es una distancia crucial en la teoría de la formación de planetas. Creemos que todos los gigantes de gas deben haberse formado más allá de esta distancia», explica Kipping.

Dado que los planetas gaseosos gigantes se encuentran muy cerca de sus estrellas, en órbitas que duran días o incluso horas, los teóricos creen que muchos exoplanetas migran hacia el interior al principio de su historia. Kepler-421b muestra que esta migración no es necesaria. Pudo haberse formado justo donde lo vemos ahora. «Este es el primer ejemplo que hemos encontrado de un posible gigante de gas no migrante en un sistema de tránsito», añade Kipping.