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El corazón de los astronautas adquiere forma esférica en el espacio

Un estudio subraya que los vuelos espaciales de larga duración afectan negativamente a la salud cardiovascular

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El corazón de un astronauta se vuelve más esférico tras largos periodos de tiempo en el espacio. Así lo asegura un estudio que se presenta esta semana en la Sesión Científica Anual del Colegio Americano de Cardiología y que tendrá lugar en Washington. Los expertos concluyeron, tras someter a varias pruebas a doce astronautas, que su corazón adquiría una forma más esférica tras permanecer expuesto a largos periodos de microgravedad, algo que podría desencadenar en problemas cardiacos.

De cara a una eventual misión tripulada a Marte, los resultados de este trabajo representan un paso importante hacia la comprensión de cómo un vuelo espacial de dieciocho meses o más puede afectar a la salud del corazón de los astronautas. «El corazón no trabaja tan duro en el espacio, lo que puede causar una pérdida de masa muscular», explica el autor principal de esta investigación, James Thomas, presidente de Imagen Cardiovascular y científico líder de Ultrasonido en la NASA. «Eso puede tener consecuencias graves al regresar a la Tierra, así que estamos investigando si se pueden tomar medidas para evitar o contrarrestar esa pérdida», añade.

Los científios dicen que el conocimiento de la cantidad y tipo de ejercicio que los astronautas tienen que realizar para mantener el corazón sano será lo que garantice su seguridad en un vuelo largo como el de una misión a Marte. Thomas agrega que los regímenes de ejercicio desarrollados para los astronautas también podrían utilizarse para ayudar a mantener la salud del corazón en las personas en la Tierra que tienen limitaciones físicas graves, como aquellas personas que deben permanecer en reposo prolongado en la cama.

Metodología

El equipo de investigación entrenó a los astronautas participantes en el estudio para tomar imágenes de su corazón usando máquinas de ultrasonido instaladas en la Estación Espacial Internacional, qué proporcionó datos sobre la forma del corazón antes, durante y después del vuelo espacial. Los resultados muestran que el corazón en el espacio se hace más esférico por un factor de un 9,4 por ciento, una transformación similar a la que los científicos habían predicho con modelos matemáticos sofisticados desarrollados para el proyecto.

Mediante la validación de los modelos, el estudio también podría llevar a una mejor comprensión de las condiciones cardiovasculares comunes en los pacientes de la Tierra. «Los modelos predicen los cambios que observamos en los astronautas casi exactamente. Esto nos da confianza para seguir adelante y comenzar a utilizar estos modelos para aplicaciones clínicamente más importantes en la Tierra, como predecir qué sucede con el corazón bajo diferentes tensiones», celebra Thomas.

El equipo está trabajando actualmente en generalizar los modelos con el fin de analizar condiciones como la enfermedad isquémica del corazón, la miocardiopatía hipertrófica y la enfermedad cardiaca valvular. «Estos modelos pueden ayudar a simular esas patologías para comprender el impacto sobre la función cardiaca», subraya Thomas. La forma más esférica del corazón de los astronautas parece ser temporal, con el corazón volviendo a su estado alargado normal poco después del regresar a la Tierra. Esa forma más esférica puede significar que el corazón está funcionando con menos eficiencia, aunque se desconocen los efectos a largo plazo del cambio de forma.

Se sabe que los vuelos espaciales causan una variedad de efectos cardiacos, de forma que, de vuelta a la Tierra, los astronautas habitualmente se sienten mareados o se desmayan por una condición conocida como hipotensión ortostática, en la que el cuerpo experimenta una caída brusca de la presión arterial al ponerse de pie. También se han observado arritmias durante los viajes espaciales.