Náyade, el punto de luz a la izquierda de Neptuno, en una imagen del Hubble
Náyade, el punto de luz a la izquierda de Neptuno, en una imagen del Hubble - SETI

Encuentran una luna perdida de Neptuno

Náyade, de apenas 100 km de diámetro, ha permanecido oculta durante décadas por el brillo y la cercanía del planeta

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La luna más interna de Neptuno, la pequeña Náyade, de 100 km de ancho, fue descubierta por las cámaras de la sonda Voyager 2 en 1989. Después, se perdió su rastro, oculta por el brillo del planeta. Ahora, investigadores del Instituto SETI en Mountain View, California, han conseguido observarla por primera vez desde entonces. Lo han anunciado en la reunión anual de la División de Ciencias Planetarias de la Sociedad Astronómica Americana que se celebra estos días en Denver (Colorado, EE.UU.).

«Náyade ha sido un objetivo difícil de alcanzar desde que la Voyager abandonó el sistema de Neptuno», explica Mark Showalter, investigador del SETI. Desde la Tierra, Neptuno es 2 millones de veces más brillante que Náyade, y ambos están muy juntos, separados solo por un segundo de arco. «Esto es equivalente a la anchura de un cabello humano a unos 15 metros de distancia», apunta Jack Lissauer, del centro de investigación Ames de la NASA y colaborador en la investigación. El equipo de astrónomos tuvo que desarrollar nuevas técnicas para eliminar el deslumbramiento de Neptuno hasta que Náyade fue finalmente revelada, moviéndose a través de una secuencia de ocho imágenes tomadas en diciembre de 2004.

Extrañamente, Náyade parece haberse desviado significativamente de su curso. Los astrónomos están perplejos por el hecho de que la luna está muy por delante de su posición orbital prevista. Se preguntan si las interacciones gravitacionales con otra de las lunas de Neptuno pueden haber causado su aceleración, aunque los detalles siguen siendo un misterio. Los astrónomos reconocen que se necesitan más observaciones para entender el movimiento de Náyade.

Arcos desaparecidos

Además de sus lunas, Neptuno alberga un familia de débiles anillos y arcos de anillo. Los arcos han ido cambiando poco a poco en los años transcurridos desde su descubrimiento. La Voyager vio un conjunto de cuatro arcos poco espaciados, pero en las imágenes más recientes los dos arcos delanteros han desaparecido y están completamente ausentes. Los arcos de arrastre, sin embargo, permanecen esencialmente sin cambios. Este sistema de arcos está probablemente limitado por los efectos gravitacionales de la cercana luna Galatea, pero la razón de los cambios a largo plazo es desconocida.

Showalter y sus colaboradores anunciaron el descubrimiento de una pequeña luna de Neptuno en julio. Esa luna, que no tiene más de 20 km de ancho, recibe el nombre provisional de S/2004 N 1. Los nuevos resultados presentados este martes se basan en los análisis más detallados de las mismas imágenes, todas obtenidas por el Hubble entre 2004 y 2009. Aunque Náyade es mucho más grande que la luna anunciada en julio, orbita más cerca de Neptuno y ha demostrado ser mucho más difícil de detectar.

«Siempre es emocionante descubrir nuevos resultados en datos antiguos -comenta Showalter-. Seguimos descubriendo nuevas maneras de ampliar el límite de la información que se puede extraer de la vasta colección de imágenes planetarias del Hubble».