Foodinterest es la primera red social dedicada a la cocina
Foodinterest es la primera red social dedicada a la cocina - belen díaz alonso

Nace Foodinterest, la red social de los cocinillas

La plataforma digital, desarrollada por dos jóvenes españoles y con sede en Barcelona, cuenta con el apoyo de Microsoft

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Una plataforma digital gastronómica que va más allá de colgar en la nube la típica foto de la hamburguesa del viernes noche con los amigos. Foodinterest, creada por dos jóvenes españoles, es la primera red social para los cocinillas que permite compartir, consultar y opinar todo tipo de aspectos culinarios.

La historia de esta web 2.0 arranca en 2012. En pleno auge de Facebook, Twitter e Instragram, dos jóvenes emprendedores -Jaime Beltrán y José Antonio Salvador- se dieron cuenta de que no había ninguna red social que satisfaciera las necesidades de un sector en crecimiento, los «foodies» --en castellano, cocinillas--. Así, los fundadores de Foodinterest apostaron por un sector «muy complicado» pero que, en España, «genera mucho interés», según ha explicado Jaime Beltrán a este diario.

Durante los primeros meses, Beltrán y Salvador comenzaron ha desarrollar la idea en un pequeño local de 8 metros cuadrados en el barrio madrileño de Salamanca. En 2013, lograron ampliar el capital para poder lanzar, en 2014, su web al público. Una de las empresas que apostó por este proyecto fue Microsoft, que les propuso el acceso al programa de ayuda a startups financiándoles el software. A día de hoy, Foodinterest tiene sede social en Barcelona y una delegación en Madrid y emplea a 14 profesionales.

La plataforma está teniendo una buena acogida por parte de los internautas. Desde su lanzamiento al público a principios del 2014 Foodinterest ha logrado 5.000 usuarios registrados. Aunque Beltrán reconoce que, desde que empezaron la promoción la semana pasada, el número de registrados en la web «está aumentando de manera espectacular ya que ha pasado de los 3.000 usuarios a principios de mes a los más de 5.000 que tenemos hoy». Con el tiempo, la intención de los fundadores es lograr un buen posicionamiento en España y Latinoamérica aunque ya se están preparando traducciones al inglés, francés, italiano y alemán para proyectar Foodinterest a todo el mundo.

El principal riesgo al que se enfrenta Foodinterest es provocar la indiferencia de los usuarios. Por ello, los creadores han apostado por fomentar la interacción como herramienta básica de su red social. Así, las personas que se registren podrán tener una experiencia única en la que su participación con otros usuarios les hará protagonistas absolutos de los fogones digitales.

A nivel técnico, Beltrán reconoce que han tenido una gran complejidad para desarrollar el portal pero el resultado ha sido «muy positivo». Además, recientemente se ha acompañado el lanzamiento de la web con una aplicación de Iphone «muy potente y completa» que permite a los internautas acceder a la red social desde su smartphone.

Contenidos variados

A través del «timeline» el usuario accede a las últimas novedades de las páginas a las que está suscrito. Aunque también pueden cotillear las últimas recetas colgadas por otros «foodies», qué pinta tiene el rissotto de su amigo, los restaurantes más de moda en el barrio o las videorecetas para preparar comida asiática. Lo cierto es que, el proyecto ha ido mutando a medida que los desarrolladores iban descubriendo el comportamiento de los internautas. «En un inicio, las bases apuntaban hacia una dirección determinada pero, ha medida que avanzamos hemos tenido que ir cambiando la dirección» ha apuntado Beltrán a ABC.

Otra posibilidad que ofrece la red social es la capacidad que tiene para adaptarse al usuario. A través de diferentes categorías, el consumidor puede escoger el restaurante o la receta que más se ajusta a sus intereses. Además, se asegura que estos consejos se hacen de modo desinteresado ya que los restaurantes que aparecen valorados no deben pagar por esta «publicidad». Sólo pagan si deciden publicar ofertas especiales para los usuarios.

La particularidad del modelo de negocio de Foodinterest es la manera en que se publicitan los productos. «En vez de aparecer una ventanita con el nombre del producto, las marcas pueden poner sus productos en las recetas dando más sentido a la publicidad», ha informado Beltrán. Otra vía de negocio para esta red social es una tarifa plana que proponen a los restaurantes para que, periódicamente, vayan lanzando ofertas.