Medios y Redes

Medios y Redes

Aquellos domingos de fútbol y radio

No solo el cobro del polémico canon ha irrumpido en el panorama radiofónico. También la dispersión de horarios obliga a modificar el modelo que hizo crecer la afición por el balompié

Día 18/09/2011 - 20.12h

Compartir

Ahora se enfrenta a Williams, tira en diagonal sobre el poste derecho del marco defendido por Williams, toca de cabeza Gaínza, remata Zarra y... ¡goool!, ¡goool! Señores, gol de Zarra». Con estas palabras, desde Maracaná (Brasil), radió Matías Prats el famoso tanto de la victoria contra la «pérfida Albión». Corría el año 1950, España quedaba cuarta en el Mundial y se daban los primeros pasos de un fructífero matrimonio entre el fútbol y la radio. Hoy, 61 años después, esta relación ya no es la que era. Y no solo por el conflictivo cobro de un canon a las emisoras por acceder a los estadios. También la dispersión de los horarios de los partidos durante todo el fin de semana amenaza con acabar con el modelo de «carruseles» que se implantó con éxito hace seis décadas.

Lo cierto es que las tardes de domingo y fútbol tampoco tuvieron un comienzo fácil. Si esta temporada los locutores han tenido que entrar a los campos pertrechados con teléfonos móviles y comentar las jugadas a escondidas, Julio Rodríguez Ayuso ya lo hacía en los 50. Considerado el primer corresponsal del Real Madrid, camuflaba un teléfono inalámbrico con un pañuelo al cuello. Para no levantar sospechas, Julio se rodeaba de unos cuantos compañeros bien fornidos que lo ocultaban cuando comentaba las jugadas en voz alta. Mientras, el presidente del club blanco, Santiago Bernabéu, enfurecía en el palco y reclamaba la cabeza de esos «locutores fantasma».

<Esos fantasmas eran los colaboradores de un joven «Carrusel Deportivo». Desde 1951, solo Radio Nacional disponía de permiso para retransmitir desde el interior de los estadios. La SER, la otra gran emisora, tenía que ingeniárselas como podía. Pero don Santiago no era el único que negaba la entrada. Su hómologo en la capital, Vicente Calderón, también lo hacía, aunque era más una cuestión de galería que otra cosa, porque el dirigente colchonero sí que permitía «locutar» el encuentro, siempre que fuese desde una «elegante» y oculta cabina: los retretes.

Llegado 1957, Julio pudo dejar de arriesgar su integridad en cada partido. La Liga extendió la licencia al resto de las emisoras y «Carrusel Deportivo», creado en 1954 por Bobby Deglané, aprovechaba la infraestructura instalada por Telefónica ad hoc para repicar en los aparatos con su característico morse. Impregnado por la voz de Vicente Marco, surgía un modelo que iba a terminar triunfando. Había nacido la tarde del fútbol.

El balón comienza entonces a conquistar cada domingo. «El fútbol y las quinielas crecen de la mano de la radio. Si los Juegos Olímpicos subieron por la televisión, el fútbol lo hizo gracias a la radio», comenta Luis Malvar, redactor jefe de deportes de la Cadena COPE y autor de «La radio deportiva en España: 1927-2004». Los españoles se ilusionaban. Cada pitido de morse que despedían las radios de cretona o, para los menos pudientes, las de galena, les hacía acercarse al aparato. Un acierto más en el boleto significaba un paso menos para lograr el pleno en la quiniela. El cuento de la lechera en su versión radiofónica.

El fútbol portátil

La esperanza y la emoción la aportaban los goles, pero también las voces. Matías Prats fue el maestro por excelencia. Voz del NO-DO, formó un tándem fabuloso en RNE junto a Enrique Mariñas. Al cordobés no se le resistía nada y se desenvolvía tanto en el campo como en la plaza. De verbo ágil, certero y eficaz, la gesta de Zarra se ha convertido casi en la de Matías, aupándolo a la inmortalidad. «Prueba de ello es que Matías Prats no se da cuenta de su importancia hasta que llega a España y los directores le dicen que hay que volver a grabar el gol porque se había perdido. Cogieron las imágenes del NO-DO y un sonido ambiente, y lo volvió a narrar», explica Malvar.

Los 60 trajeron el turismo, pero también los transistores. La radio se hizo portátil. El madrileño podía escuchar las últimas jugadas de «la Saeta Rubia» desde la orilla de la playa en Benidorm, y Gelu entonaba «¿por qué, por qué los domingos por el fútbol me abandonas?». Ese era el ambiente cuando el país vibró con el gol de Marcelino. Fue el 21 de junio de 1964. Juan Martín Navas, desde el templo merengue, retransmitía esa simbólica victoria de España sobre el orden comunista en forma de selección. En el autobús, en la obra, en el parque... No había freno. El fútbol, el deporte rey, se hacía con la corona y conquistaba corazones y oídos.

Después, vendrían la democracia y todo lo que supuso la Transición. Las retransmisiones también cambiaron. El tono épico- imperial perdía terreno frente a las nuevas formas de narrar. Héctor del Mar, «el hombre del gol», llegó a España de la mano del «Maestro», «Matías padre». «Yo cambié la forma de hacer las cosas, es cierto. Empecé a poner motes y justo coincidió con mi salto a la SER; tuvo muchísima repercusión. Para ello me fijaba en los defectos y virtudes de cada jugador. Por eso llamé a Vicente del Bosque “cámara lenta”, o a Juanito Gómez “supersónico”», recuerda el artífice de mil apodos.

Entonces España volvió a ser noticia. El fútbol y el mundo rindieron pleitesía a Naranjito en 1982. Según Luis Malvar, «el boom enorme de los carruseles y ruedas informativas fue en los años 80, cuando se suman la COPE y Antena 3 Radio. Tuvo mucha influencia la celebración del Mundial. Es la época dorada de la radio deportiva». Precisamente, fue en Antena 3 donde recalaría aquel 82 José María García. Tras una sonada salida de la SER, «el Butano» aterrizaba con su programa «Supergarcía en la Hora cero». «García cambió la radio. Daba en la frente, directo, sin rodeos. Era un lenguaje que hacía falta. Había muchas cosas que cambiar y José María lo sabía todo, siempre tenía mucha información», rememora el profesor Antonio Alcoba, veterano de la Universidad Complutense. Durante los años siguientes, García fue líder indiscutible de la radio deportiva.

«La clave de mi éxito era el tiempo que dedicaba a la investigación y a la denuncia. Por eso era el líder absoluto», asegura el propio José María García, quien considera que «el único patrimonio que tenemos los comunicadores es la credibilidad. ¿Por qué se quedaba la gente hasta las doce de la noche? Pues porque lo decía García», sentencia el azote de jugadores, entrenadores y presidentes.

El declive de la narración

«Hay un cambio fundamental en la radio deportiva. Hasta los años 90 se radiaban los partidos. ¿Qué sucede desde entonces? Que se empiezan a telerradiar —apoyados en la tele— los partidos, y entonces más que describir y narrar se acompaña la imagen. Demasiado gallinero», opina por su parte el periodista Luis Malvar «Ese es el gran cambio, y también el error. Ha ganado en protagonistas, asesores y expertos, pero se ha perdido el hecho de radiar».

Y si ya se narraba cada vez menos desde el estadio, a principio de los 90 se planteó instaurar el cobro de un canon. Otra vez los locutores se tenían que ocultar para retransmitir la jornada liguera. Jesús Gil, el entonces todopoderoso presidente del Atlético de Madrid, decidió prohibir la entrada de las emisoras. «Jaleaba a los hinchas para que delatasen a los locutores... imagina correr por ahí con unos teléfonos “Motorola” gigantes de entonces. Pero Gil se quedó solo. No fue más que una bravuconada», recuerda Luis Malvar. Sin embargo, «es cierto que en la temporada 92-93 llegamos a pagar un canon, pero lo hicimos por el acondicionamiento de las cabinas, que eran unas pocilgas. Eso sí que se puede pagar, porque ofrecían unos servicios a cambio», indica Chema Abad, director de «Tablero Deportivo» en RNE.

A toda esta situación se han sumado en los últimos años la dispersión de horarios y el cada vez más difícil acceso a las estrellas del balompié, incluidos los dirigentes de los equipos. «Una vez estaba en Santa Pola y fui a entrevistar a don Santiago Bernabéu —narra el profesor Alcoba—. Me recibió en su casa y me invitó a tomar algo. Trata ahora de hacer una entrevista al presidente del Real Madrid, y si tienes suerte te dará cinco minutos».

«Hoy solo les interesa el telespectador, se han olvidado del oyente. La tele manda y se han cargado el prototipo clásico de los carruseles o los tableros. Antes había diez ciudades pendientes de cinco partidos. El sonido del gol, del estadio, etcétera. Todo eso se mezclaba y te trasladaba al campo», recalca Abad. Y añade: «Es cierto que hoy se narra menos, y aunque puedan pensarse las radios sin el fútbol, el fútbol sin la radio es imposible».

  • Compartir

publicidad
Consulta toda la programación de TV programacion de TV La Guía TV

Comentarios:
Lo último...

Prueba los nuevos juegos web

Copyright © ABC Periódico Electrónico S.L.U.