¿Cómo pueden dañar tu organismo las ondas de la conexión WiFi?

Nuevos experimentos afirman que las microondas de los aparatos inalámbricos podrían estar detrás de todo tipo de enfermedades inexplicables

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Móviles, conexión WiFi… En la actualidad, el avance de la tecnología ha hecho que vivamos rodeados de microondas que, según muchos expertos, pueden causar daños severos en nuestro organismo. Precisamente, el último en sumarse a esta cohorte de científicos que reclama cautela con las conexiones inalámbricas ha sido Martín Pall –profesor de Bioquímica y Ciencias Médicas básicas en la Universidad de Washington- al señalar en una conferencia en Noruega que esta nueva tecnología puede estar detrás de enfermedades inexplicables como la muerte súbita cardíaca, el debilitamiento del sistema inmunológico o la fibromialgia.

Tal y como publicaba a principios de diciembre en su versión digital el «GlobalResearch», las investigaciones de Pall han vuelto a sacar a la luz las teorías que señalaban que los campos electromagnéticos emitidos por los aparatos inalámbricos pueden ser gravemente dañinas para los seres humanos y –especialmente- para niños y mujeres embarazadas. Algunas investigaciones realizadas anteriormente por la doctora Erica Mallery, de hecho, ya habían relacionado estas microondas con el nacimiento de estrés.

En este caso, Pall fue más allá al afirmar que la salud de la población podría estar en peligro y es necesario tomar medidas de forma urgente para salvaguardarla. Concretamente, el estadounidense considera que estas ondas pueden hallarse detrás de enfermedades «inexplicables» como la muerte súbita por causas cardíacas, el debilitamiento masivo del sistema inmunológico, la aparición fibromialgia (la cual produce severos dolores en el cuerpo y fatiga) y, finalmente, la generación de estrés postraumático. A su vez, señaló que estos efectos ya han sido probados en animales multicelulares como moluscos.

«Creo que este va a ser uno de los mayores problemas de salud dentro de unos años. La mayorías de las personas no están al tanto de ello, y los que sí lo están, sólo conocen datos antiguos. Y ya se ha generado una gran cantidad de información nueva extremadamente importante para valorar los efectos», destacó el experto durante su conferencia.