Los casos de cáncer de mama y de cuello de útero (cérvix) son los que elevan las cifras de cáncer juvenil
Los casos de cáncer de mama y de cuello de útero (cérvix) son los que elevan las cifras de cáncer juvenil

Mama, cérvix y tiroides, los tumores que puedes sufrir si tienes entre 20 y 39 años

Cada año enferma un millón de personas en el mundo, el 63 por ciento son mujeres, según el primer estudio sobre cáncer juvenil

MADRIDActualizado:

Globalmente, el cáncer es una enfermedad masculina y de personas mayores. Eso es lo que indican los grandes números en la mayoría de los estudios, pero cuando se pone la lupa en otras franjas de edad, el perfil cambia. La Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer (IARC), una institución dependiente de la Organización Mundial de la Salud que trabaja en prevención del cáncer, se ha centrado esta vez en la población juvenil. Han estudiado a adultos de entre 20 y 39 años, cuando la pubertad ya ha terminado y aún no se ha empezado a experimentar ningún declive hormonal.

Los resultados muestran un perfil muy diferente. Basados en los datos de 2012, los investigadores han contabilizado un millón de nuevos casos al año, de los que más de la mitad afectan a la mujer. Algunos de los tumores más frecuentes a estas edades son femeninos. El que más casos provoca es el de mama, seguido de el de cérvix (cuello uterino), tiroides, leucemia, cáncer de colon y hígado. Los tumores cerebrales,frecuentes en la infancia, también aparecen en esa lista de tumores más habituales.

Además de la incidencia, el estudio mide la mortalidad. Del casi del millón de nuevos casos diagnosticados en 2012, 400.000 terminaron en fallecimiento. Los tumores más letales también fueron los de mama, hepático, leucemia y cáncer cervical.

Desproporción femenina

A los investigadores que han participado en este estudio, el primero que mide la incidencia y mortalidad del cáncer en adultos jóvenes, les preocupa el perfil femenino de la enfermedad en esta población tan joven. «Hemos observado que las mujeres están desproporcionalmente afectadas, con el 65 por ciento de todos los nuevos casos y un 54% de la mortalidad. Esta carga importante de la enfermedad está relacionada con el número de tumores de mama y cérvix que son los que elevan las cifras de cáncer a estas edades», comenta a ABC Miranda Fidler, autora de la investigación que se ha publicado en «The Lancet Oncology».

Los datos animan, dice, a orientar las campañas de prevención pública y programas de detección precoz, «especialmente para el cáncer de cérvix». Fidler recuerda que una fórmula segura para prevenir el tumor de cuello uterino es la vacuna frente al papilomavirus, el patógeno que está detrás de la gran mayoría de los casos. «Para el cáncer de mama está menos claro que medidas deberíamos tomar para diagnosticarlo antes. Necesitamos más investigación para valorar los beneficios y potenciales riesgos al examinar la mama», reconoce.

En España y en la mayoría de países desarrollados existe un debate intenso sobre cuándo se debe realizar la primera mamografía. En la Sanidad pública española las mamografías se realizan cada dos años, entre los 50 y los 69 años. Es en esa edad cuando se considera que hay más riesgo y el peligro de someter a radiación durante la prueba compensa el beneficio. Sin embargo, la aparición de casos a edades cada vez más tempranas está haciendo a las sociedades científicas revisar sus recomendaciones. La Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia (Sego) ya recomienda hacer la primera exploración clínica acompañada de una mamografía a los 35 años con el fin de poder determinar el tipo de mama y su morfología, y por tanto, su posible predisposición a desarrollar un cáncer.

Campañas de información

El nuevo estudio de la Agencia de Investigación del Cáncer es una prueba más de que la enfermedad no es anecdótica a edades tempranas. «Aunque no es suficiente para cambiar los programas de cribado», opina Ruth Vera, presidenta de la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM). Sí, cree que se deberían mejorar las campañas de información destinadas a población más joven y al diagnóstico de tumores en los que puede haber una predisposición genética. El de mama es uno de ellos, recuerda.

Le preocupa menos la incidencia de tumor de cérvix «porque en España no es tan común y además se vacuna a las niñas en la adolescencia. Es un problema de países con menos recursos», señala. Sí le «sorprende» que el tercer tumor más frecuente sea el de tiroides, ligado a problemas ambientales y hábitos de vida.