Jóvenes voluntarios llevan alimentos a un centro de abastecimiento para los damnificados
Jóvenes voluntarios llevan alimentos a un centro de abastecimiento para los damnificados - EFE

Los jóvenes mexicanos, el corazón que bombea la ayuda a la ciudad tras el terremoto

Las víctimas se elevan ya a 319 y se reducen las esperanzas de hallar supervivientes

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Óscar Pacheco jamás había cogido una pala en su vida. Es más, nunca había recogido trozos de cemento ni restos de estructuras metálicas del suelo. Pero cuando el complejo multifamiliar de Tlalpan —ubicado en el sur de la Ciudad de México— se derrumbó tras el terremoto que azotó la capital el pasado martes, Óscar se puso de camino hacia la zona para ayudar cómo se pudiera. «El primer día sacamos un montón de cascotes con palas y carretillas. Pero según pasaron los días, empezaron a dejar participar sólo a especialistas, por lo que tuve que ponerme a buscar otras actividades en el resto de la ciudad, comenta el mexicano.

De unos 30 años, Óscar forma parte de los millenials, ese grupo de personas nacidas en la década de los 80 y 2000 y que se ha transformado en el solidario corazón de la sociedad civil mexicana de la que bombea la ayuda a distintas partes del país. El multifamiliar de Tlalpan es uno de los edificios más afectados de toda la Ciudad de México. Y, con su rápida respuesta, Óscar ha puesto su pequeño granito de arena para encontrar vida entre los escombros. «Llegué como una hora después del terremoto y nos pusimos a retirar escombros como podíamos. La verdad es que había personas muy jóvenes y fue impresionante ver cómo se han lanzado ayudar», añade este mexicano que trabaja de profesor de inglés.

Mario Martínez, de 25 años, también estuvo retirando escombros momentos después del seísmo de edificios en la colonia Condesa, una de las más impactadas tras el temblor. Pero al poco tiempo llegaron demasiadas manos a ayudar en las partes derruidas, por lo que decidió dirigirse a uno de los muchos centros de acopio que se han montado por este barrio para ver si podía echar una mano. Hoy, seis días después de la sacudida, es el tercer día que participa en en varias de las cadenas humanas que se formaron en todo el Parque México para facilitar el traslado de los víveres hacia los centros de acopio. «¿Cuántas botellas de agua han pasado ya por mis manos? Ni idea la verdad, pero muchísimas», sonríe Mario.

Descontento político

Los mexicanos se muestran muy satisfechos con la intervención que ha tenido la sociedad civil tras el terremoto. En una encuesta publicada el domingo por el diario Reforma, un 94% de los 502 encuestados consideraron el desempeño de la sociedad civil como «buena y muy bueno». Y, a su vez, se mostraron muy descontentos con la actuación de los políticos en el desastre, calificando un 43% como «mala y muy mala» la participación del presidente en los días posteriores a la catástrofe.

«Yo me siento un poco mal porque he tenido que trabajar estos días y no he podido ayudar físicamente, pero sí he donado alimentos y una cantidad importante de dinero para los afectados», dice Paul, un escocés que lleva 3 años viviendo en la capital y que trabaja a distancia para una empresa estadounidense.

Al cierre de esta edición, la cifra de muertos por el seísmo seguía aumentando hasta llegar hoy a 319, mientras se reducen las esperanzas de encontrar a supervivientes entre los escombros de los edificios colapsados.En la Ciudad de México el número de fallecidos es ya de 181 y se teme que supere los 200, pues hay alrededor de 40 personas desaparecidas, informó el coordinador nacional de Protección Civil, Luis Felipe Puente.

Los tres terremotos registrados en las últimas tres semanas en México han ocasionado hasta ahora 421 muertos, la mayor cifra de fallecidos desde el trágico seísmo de 1985 en Ciudad de México que se calcula causó alrededor de 20.000 muertos.