Psicología Cómo encontrar la felicidad haciendo el «ejercicio de la lápida»

La autora francesa Raphaëlle Giordano escribe una novela, «Tu segunda vida empieza cuando descubres que solo tienes una», en la que su protagonista se vuelve el propio lector al ayudarlo a encontrar la felicidad. Uno de los consejos consiste en plantearse: «Al final de mi vida habré sido feliz si…»

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Cómo encontrar la felicidad haciendo el «ejercicio de la lápida»
J. G. STEGMANN Madrid - Actualizado: Guardado en: Sociedad

No es un libro de autoayuda pero parece que las líneas de esta novela con el soberbio título: «Tu segunda vida empieza cuando descubres que solo tienes una» van camino a ayudar, no solo a su protagonista, Camille, sino también al lector.

La novela recorre la vida de una mujer que se acerca a los cuarenta, que cuenta con un matrimonio estable, un trabajo estable...En definitiva, una vida estable. Tan estable que empieza a darse cuenta de que no es feliz. El doctor Dupontel, al que conoce de casualidad, le diagnostica «rutinitis aguda».

Ante su desconcierto, él le responde: «Es una afección del alma que afecta cada vez a más gente en el mundo, sobre todo en Occidente. Los síntomas son casi siempre los mismos: disminución de la motivación, melancolía crónica, pérdida de referencias y de sentido, dificultad para ser feliz pese a la abundancia de bienes materiales, desencanto, lasitud…».

El camino que recorre Camille en las páginas de este libro son el de una persona que encuentra ayuda gracias a los consejos del doctor autodenominado «rutinólogo» en el momento más difícil de su vida. Y probablemente eso suceda con todo lector que padezca de «rutinitis».

Como reconoce a ABC la autora del libro, Raphaëlle Giordano, el libro va dirigido a quienes no pueden ser felices. «Sin duda, para una persona que pasa por un momento difícil, el libro tendrá un impacto mayor, y activará una palanca de cambio para actuar. La voluntad profunda del libro, lo que yo he querido incorporar, ha sido una buena dosis de optimismo y de energía; decirle a la gente que hay que creer».

Sin embargo, no se aventura a dar una definición de felicidad. Como se trata de un libro que pretende llegar a todos y que no habla solo de Camille, la autora defiende que es necesario que cada uno encuentre su propia definición de felicidad. «Es muy importante que cada cuál encuentre su propio significado y se pregunte a sí mismo qué da sentido a su vida, qué le llena de felicidad. Puede sonar extraño, pero el “ejercicio de la lápida” resulta útil. Consiste en preguntarse: “al final de mi vida habré sido feliz si…” Hay que saber qué da sentido a nuestra existencia, y ese “sentido de la vida” es más importante que la noción de felicidad».

«La felicidad no te llega así como así»

En ese camino de búsqueda de la felicidad, la autora sí da pautas respecto a cómo hacerlo. En este sentido, insiste en la importancia de la perseverancia, el esfuerzo y el empeño. «La felicidad no te llega así como así, se trata más bien de un estado de ánimo, de una postura cotidiana, en la que hay que trabajar a diario, hay que intentar ver más lo positivo que lo negativo, mantener un diálogo interno amable para consigo mismo y para con los demás, dejar de juzgarlo todo».

Dejar de juzgar al entorno y a uno mismo

Dejar de juzgar implica también dejar de juzgarse a uno mismo. La autora nos recuerda que estamos «programados» para ver lo negativo: «En la prehistoria, para sobrevivir, el cerebro estaba programado para reaccionar al peligro. En la actualidad, el cerebro sigue funcionando del mismo modo. Sin embargo, ahora, a priori, no debemos enfrentarnos a situaciones de peligro de muerte en nuestra vida cotidiana, pero para que nuestro cerebro se concentre en lo positivo necesitamos hacer un esfuerzo. Esas frases que nos vienen a la mente, del tipo: “no lo conseguiré nunca”, “soy horrible”, “total para qué”, “no lo conseguiré”, etc. Es decir, hay que hacer un esfuerzo consciente para cambiar ese diálogo interno. Y aunque al principio no creamos mucho en ello, realmente merece la pena repetirse frases positivas como: “voy a fijarme objetivos factibles” o “todo irá bien”. De este modo, poco a poco, reprogramamos nuestra mente en positivo y propiciamos el cambio».

Pero no solo de felicidad podemos vivir, por eso, Giordano recuerda la importancia de la búsqueda de la paz interior: «Las reglas del juego no son blancas o negras, a todos nos tocará un cierto lote de sufrimiento, y también un cierto lote de felicidad. De este modo uno está en paz, porque acepta la vida como es, y sabe que hay cosas buenas y menos buenas, pero que se enfrenta a ellas de la mejor manera posible desarrollando la propia capacidad de recuperación, de estar en paz».

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