Corrigiendo los premios de la Lotería de Navidad en 1976
Corrigiendo los premios de la Lotería de Navidad en 1976 - Luis Ramírez
Lotería de Navidad

Curiosidades de la Lotería de Navidad: el origen antinapoleónico de un sorteo a prueba de guerras

Al calor del sorteo surgió en el siglo XIX una legión de videntes, canallas, bribones y tunantes dispuestos a beneficiarse de la codicia de quienes querían ganar con atajos

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La Lotería de Navidad llega como cada año para repartir premios por toda España y escribir una página más de la larga historia de este sorteo que, con la fuerza de la ilusión, ha dejado una infinidad de curiosidades y anécdotas.

Origen remoto con Carlos III

El Rey Carlos III se vio obligado por las circunstancias a venir desde Nápoles, donde reinaba en relativa calma, a ponerse al frente de la convulsa Corona de España, en 1759. Junto a varios consejeros italianos y un espíritu reformador, Carlos se trajo a España algunas de las fórmulas que le habían funcionado en Nápoles y Sicilia para aumentar la recaudación sin necesidad de subir los impuestos. El nuevo Monarca importó, entre otras muchas ideas, una lotería a nivel nacional para recaudar el mayor dinero posible. Fue el origen de la Lotería Primitiva, que medio siglo después fue imitado en su funcionamiento por las fuerzas antinapoleónicas para crear el antecedente de la Lotería de Navidad que hoy conocemos y que cada año reparte fortuna y dinero a miles de españoles.

Creación antinapoleónica

Con la Guerra de la Independencia, España quedó dividida en dos partes bien diferenciadas: la regida por el hermano del emperador, José Bonaparte, y la antifrancesa. Frente a los problemas de liquidez de esta segunda, el Ministro del Consejo y Cámara de Indias, Ciríaco González Carvajal, presentó ante las Cortes Generales y Extraordinarias en Cádiz (sede de la resistencia hispana) un nuevo proyecto de lotería como «un medio de aumentar los ingresos del erario público sin quebranto de los contribuyentes». La idea era recaudar todos los reales que se pudieran con el objetivo de expulsar a las tropas napoleónicas de la península. El sistema del sorteo, según estableció, sería similar al que existía en Nueva España (actualmente México) y que había creado Carlos III.

40 reales, el primer sorteo

En medio de la guerra se celebró el primer sorteo Navidad, el 18 de diciembre de 1812, en Cádiz, a través de papeletas con los números impresos. El primer Gordo, dotado con 8.000 pesos, se lo llevó un español de a pie tras gastarse solo 40 reales en el número 03604.

«La jugada del Diablo»

Al calor del sorteo surgió una legión de videntes, canallas, bribones y tunantes dispuestos a beneficiarse de la codicia de quienes querían ganar con atajos. Entre los manuales supuestamente matemáticos para acertar los números del sorteo se encontraba «Misterios de la Lotería Primitiva ó el Gitano Cabalista del siglo XIX», escrito por un hombre de etnia gitana que citaba los números que saldrían supuestamente del bombo en los años siguientes obtenidos a través de la magia de las cartas. Incluso afirmaba haber creado un sistema perfecto para ganar llamado «la jugada del diablo».

No fue oficial hasta 1897

Poco años después de ponerse en marcha, los sorteos de la Lotería Moderna se comenzaron a celebrar dos veces al mes ante la gran demanda y se oficializó la celebración del sorteo extraordinario de Navidad. El sorteo específico de la Lotería Nacional, celebrado en diciembre, se le cambió el nombre por Lotería de Navidad el 23 de diciembre de 1892, aunque el título no apareció impreso oficialmente en los billetes hasta 1897.

La Guerra Civil no interrumpió el sorteo

Ni tan siquiera la Guerra Civil suspendió la celebración del sorteo de Navidad. Sufrió, eso sí, la misma «suerte» que el resto de los españoles, quedando dividida en una Lotería republicana y otra nacional, como anunciaban cada una de las dos ediciones de ABC en Madrid y Sevilla. Y es que las bombas no pudieron con la ilusión del «gordo», en unos años en los cuales la venta de décimos supuso un 1,1% del PIB, es decir, un 3% de los ingresos del Estado.