Nightingale recibiendo a los heridos en Scutari, Jerry Barrett
Nightingale recibiendo a los heridos en Scutari, Jerry Barrett - National Portrait Gallery

Florence Nightingale, la heroína que revolucionó el sistema sanitario militar

Durante la Guerra de Crimea había más bajas a causa de enfermedades infecciosas que por heridas en combate

MadridActualizado:

La Guerra de Crimea(1854-1856) supuso la ruptura de un viejo orden para abrirle paso a la modernidad que imperaba en Occidente.

Cuando estallaban los conflictos bélicos el odio se propagaba entre los pueblos con un sentido distorsionado del nacionalismo. Sin embargo en medio de esa oscuridad, algunas personas como Florence Nightingale protegerían a la última esperanza de los desamparados del sistema británico.

Durante esta guerra, el número de víctimas mortales a causa de las epidemias en los hospitales superaba a los soldados caídos en el frente. Este dato alarmó a Nightingale, una aristócrata que se dedicaba a cuidar la salud de los pobres en sanatorios olvidados.

Antes de Nightingale, aquellos que enfermaban y que no tenían recursos para la asistencia médica eran despojados de la dignidad y el respeto. De esta manera, los dejaban morir y ellos se resignaban al último aliento.

Este abandono también desolaba a los combatientes heridos, los mismos que habían entregado su corazón al servicio de su patria. Florence Nightingale (con la ayuda de la Reina Victoria I entre otros) presionaría al Gobierno para enviar asistencia sanitaria a Crimea, donde lideraría al primer cuerpo de enfermeras del Ejército británico.

Gracias a esta aristócrata, se implementó en la base militar el departamento médico y sanitario; se dignificaría la honorable profesión de la enfermería (hasta antes de ella, mal vista) y se desarrollaría -posterior a su muerte- un órgano de salud pública.

Florence logró hermanar esa empatía con el sufrimiento del prójimo con su vasta instrucción en las ciencias y matemáticas, para dejar uno de los grandes legados a la humanidad del siglo XX.

La Guerra de Crimea

«Fue considerada como una lucha decisiva entre dos sistemas de gobierno, el representativo y el autocrático, en la cual Gran Bretaña, la potencia más progresista e industrializada, demostraría su superioridad», confirmó J.A.S Grenville en su obra «La Europa remodelada: 1848-1878».

El conflicto estalló en 1853. Esta guerra sería la enésima entre rusos y turcos hasta la intervención de Francia, Reino Unido e Italia. El debilitamiento del Imperio otomano y el rápido avance de las tropas del zar Nicolas I angustió a las potencias cccidentales. Si los rusos asediaban Constantinopla se empoderarían del Mediterráneo y frente a este hecho los planes imperialistas del país galo y del Reino Unido se difuminarían.

El 14 de septiembre de 1854 las tropas francesas e inglesas desembarcarían sus fuerzas en la Península de Crimea -donde se encontraba la base naval rusa más importante- para debilitar la imponente flota del Mar Negro de Sebastopol e impedir la toma de Constantinopla.

Los corredores de la muerte

Sin embargo, lo que no había masacrado la violencia hasta la firma de la Paz de París en 1856 (con la derrota rusa) lo haría cada una de las pandemias que desolaban a los hospitales militares. Si un combatiente resultaba herido en el frente, posiblemente hubiera preferido recibir un tiro a «malmorir», mientras peleaba por su vida en aquellos vergonzoso sanatorios castrenses.

La otra cara del terror, estaba protagonizada por las enfermedades contraídas en los corredores de la muerte de estos hospitales militares. Las ínfimas condiciones de higiene en esos recintos generaban más bajas que cualquier herida profunda en el campo de batalla.

Gracias a los corresponsales en Crimea- los primeros en la Historia- la prensa británica logró que este asunto hiciera eco en la sociedad occidental. De esta manera, Florence Nightingale -quien se entregaba en cuerpo y alma a la asistencia sanitaria de los pobres- decidió interceder ante el Gobierno por la dignidad y la vida de los uniformados ingleses.

Aunque su familia estuvo al borde de repudiarla por asistir a los desfavorecidos en aquellos sanatorios (actividad que no correspondía con su estrato social), otros admirarían su noble vocación. Esta dama contaba con la admiración de varias personas influyentes en los asuntos del Estado. De esta manera, su espíritu filantrópico despertaría el interés y por supuesto el apoyo financiero de algunos patrióticos que donarían fondos para la primera brigada sanitaria del Ejército. En la misión Florence reunió a 38 mujeres valientes y profesionales para servir a la patria en la enfermedad y en la muerte, en territorio hostil.

La revolución sanitaria de Nightingale

La enfermera escribió su visión sobre el conflicto armado y la masacre epidemiológica a la que se enfrentarían británicos y franceses en los campamentos castrenses. En «I have done my duty: Florence Nightingale in the Crimean War (1854-1856)», Sue M. Goldie recoge y comenta las percepciones de la misma.

El equipo de enfermeras llegaría a la base militar británica en Scutari durante el invierno de 1854. Aunque el hospital no reunía los requisitos mínimos para que los pacientes pudieran ser atendidos adecuadamente, Florence enseguida iniciaría la revolución sanitaria, mandó limpiar el hospital, ventilarlo, así como vestir con ropa limpia a los pacientes y alimentarlos en condiciones. No obstante, a pesar de aquel cambio radical el número de muertes no descendía.

Por este motivo, la enfermera inglesa -que había sido instruida en las matemáticas y la estadística- elaborararía el famoso «Diagrama de las Causas de Mortalidad en el Ejército del Este». Con el fin de explicar y sensibilizar tanto al Gobierno como a la sociedad sobre la necesidad de invertir en investigación y recursos médicos para salvar a las tropas de su país, las cuales morían de tifus, cólera, disentería y fiebre tifoidea entre otras atroces enfermedades que se propagaban en los hospitales militares.

Las altas fiebres provocadas por las infecciones generaban más bajas que el adversario ruso. Por esta razón Florence, con el respaldo del la Reina Victoria, solicita el envío de una comisión sanitaria al gobierno británico.

Una vez allí, el refuerzo médico y la enfermera descubrirían que el verdadero enemigo estaba bajo el sanatorio de Scutari. La razón por la que los pacientes se enfermaban se debía al consumo de agua contaminada con la que se abastecía al hospital. De esta manera, se llevó a cabo una limpieza exhaustiva de los vertederos y las defunciones por epidemias desaparecerían por completo.

«Se la considera pionera de la aplicación de la estadística a los métodos epidemiológicos y la utilización de modelos estadísticos a la salud pública. Explicó como deben ser manipulados los datos para obtener informació real y valiosa y como presentarlos en gráficos. Desarrolló el diagrama «coxcomb», aplicándolo a las causas de mortalidad en el Ejército durante la Guerra de Crimea» confirmó Pedro Manuel Salas su investigación recogida en su obra «El reformismo social y sanitario de Concepción Arenal: una contribución a la identidad de la enfermería contemporánea».

Este diagrama también conocido como «gráfico de área polar» representa las diferentes razones de defunción. Las áreas azules simbolizan a las bajas por enfermedades infecciosas, las rojas por heridas en combate y las negras por otras causas.

Diagrama de las causas de mortalidad en el Ejército del Este
Diagrama de las causas de mortalidad en el Ejército del Este - INE

«La dama de la lámpara»

«Su trabajo como enfermera en Scutari, durante la guerra de Crimea, fue muy detalladamente reseñado por la prensa británica e hizo de ella una heroína para el pueblo en general», aclaró Salas en su libro.

Aquellos soldados ingleses, en el limbo de la muerte, se convirtieron en testigos de una nueva revolución social impulsada por una aristócrata: la salud pública.

Esa mujer se había convertido en la vigía de los malheridos. Al caer la noche see deslizaba silenciosa a través de los corredores de la muerte, allí en Scutari. Los pacientes la apodaron «la dama de la lámpara» -un nombre que trascendería como una gran leyenda sobre valentía y patriotismo- porque se acercaba con una vela hasta las camillas para aliviar el sufrimiento de los militares.

Legado

«Se puede considerar a Nightingale como la pionera de la enfermería moderna», sostiene Pedro Manuel Salas.

Nightingale dejaría establecidas las bases de la profesión con su obra «Notas sobre enfermería» y «Notas sobre hospitales» (1859), unos manuales sencillos que a día de hoy son el primer referente para todos los que se inicien en el cuidado de los imposibilitados.

Sin embargo, lo más importante dentro de su legado fue esa llamada a la conciencia social. La sanidad como un derecho innegable a cualquier civil. Independientemente cual fuese su clase social, todos los enfermos, heridos y moribundos merecían ser tratados con dignidad y respeto.

Florence logró contagiar su filantropía y el entusiasmo en otra gran revolución del siglo XX, la sanidad pública. 40 años después de la muerte de esta heroína, se abriría el Servicio Nacional de Salud en el Reino Unido.