El desafío separatista está desestabilizando emocionalmente a los catalanes, tanto a los defensores como a los detractores, según advierten los expertos
El desafío separatista está desestabilizando emocionalmente a los catalanes, tanto a los defensores como a los detractores, según advierten los expertos - REUTERS

Enfermos por culpa del «procés»

El «estrés sociopolítico» daña la salud mental de los catalanes y dispara las consultas por insomnio y ansiedad

BARCELONAActualizado:

«La duda es el principio de la sabiduría (dubium sapientiae initium)», dijo el filósofo francés René Descartes. El psicólogo italiano Giorgio Nardone, creador de la denominada Terapia Breve Estratégica, completó después la cita añadiendo que «la duda es el trampolín del conocimiento y la creatividad pero también la espiral del pensamiento obsesivo». La tensión social y política de estas últimas semanas en Cataluña provocada por la jornada del referéndum, la oleada de las protestas en la calle y la inestabilidad económica, ha empeorado, según coinciden los psicólogos, la salud mental de los catalanes.

Júlia Pascual, representante del Colegio Oficial de Psicología de Cataluña, está convencida de que el denominado «procés» ha desestabilizado emocionalmente tanto a sus defensores como a sus detractores. «El estrés sociopolítico de estas semanas ha afectado a nivel emocional a toda la población, tanto a los que han vivido el “procés” de manera ilusionada como a los que lo viven de forma angustiante», señala Pascual.

No parte de reflexiones generales. Lo ha visto en su consulta. «En las personas que ya tenían un problema de ansiedad, su cuadro, sin duda, se ha agravado y también he visto más casos de fobia social (que ya se dispararon con los atentados de agosto) y ataques de pánico a raíz de lo vivido estas semanas», señala la psicóloga. Especialmente preocupante es, según denuncia, el caso de algunos menores que, a raíz de los acontecimientos, han acudido a su consulta con cuadros de ansiedad o fobia social.

Menores con fobias

«Los niños viven muy intensamente estas situaciones y sus padres, sea cual sea su ideología, deberían protegerles más», sentencia la experta. Cita como ejemplo el caso de un menor de siete años de una localidad próxima a Barcelona que no ha querido volver al colegio después de que le obligaran a posicionarse sobre la independencia. «La profesora les preguntó sobre el asunto y él fue el único que dijo que no era independentista. Ahora tiene miedo a volver para que no le señalen. Es un cuadro claro de fobia social, en este caso escolar», denuncia Júlia Pascual (www.juliapascual.com).

En la base de toda esta patología psicológica creciente está, según subraya la psicóloga, un nuevo virus que acecha a la población catalana: «El virus de la duda patológica». «En estos días de constante incertidumbre las personas no dejan de hacerse preguntas. Esperan encontrar una respuesta para calmar su estado de intranquilidad permanente, pero la mayoría de las cuestiones que se formulan tienen que ver con el futuro y no hay respuesta posible. Todo eso les hace entrar en un bucle obsesivo de pregunta-respuesta. Son enfermos de duda patológica», explica la portavoz del Colegio de Psicología de Cataluña. Esta confusión permanente aumenta, según advierte, «con un exceso de información».

Bombas de ansiedad

«Los debates políticos son bombas de generar ansiedad, alimentan los bucles obsesivos», dice Pascual. Por este motivo, la psicóloga recomienda a la población que «no pretenda tener un control absoluto de la situación, evite el exceso de información y elimine o bloquee aquellas dudas para las que no hay, por ahora, respuesta».

Jorge Moya, profesor de la Facultad de Psicología de la Universidad de Lérida (UdL), e Ingeborg Porcar, directora de la Unidad de Crisis de la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB), coinciden con Júlia Pascual en el diagnóstico y la solución al problema.

En un vídeo impulsado por la consejería de Salud, Porcar recomienda a la población que «limite el acceso a la información dos veces al día», «se alimente bien» y «fomente el sentido del humor» para «desconectar de la sensación de peligro». Los psicólogos no son los únicos que han podido palpar los efectos de la tensión social y política en la población.

Los médicos de atención primaria han visto también como, coincidiendo con las semanas más críticas del conflicto, han llegado a los ambulatorios personas con problemas para conciliar el sueño o con cuadros de ansiedad. Fuentes de la Sociedad Catalana de Medicina Familiar y Comunitaria (Camfic) reconocieron que se han atendido más consultas por esta causa, aunque, precisaron, «no podemos hablar de una punta importante».

Fuentes de la Consejería de Salud avanzaron que están estudiando aún si han aumentado globalmente los trastornos derivados de la situación política y social. Las universidades de Lérida y de Barcelona han iniciado en paralelo una investigación para conocer los efectos psicológicos del 1-O.