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Tusculum, una ciudad olvidada a las puertas de Roma, descubierta por el CSIC

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Una especie de pequeña Pompeya medieval está saliendo a la luz a menos de 30 kilómetros al sureste de Roma, gracias a las excavaciones de arqueólogos de la Escuela Española de Historia y Arqueología en Roma—CSIC. Se trata de la antigua ciudad de Tusculum, tantas veces citada por Cicerón como el «antiquissimum muncipium».

El origen de la ciudad se sitúa entre los siglos X y VIII a.C., convirtiéndose posteriormente en una urbe próspera que llegó a competir en época antigua con Roma por la supremacía política y económica del territorio. Fue lugar de residencia del poderoso linaje de los condes de Tusculum, familia aristocrática a la que pertenecen algunos de los más importantes personajes de los siglos centrales de la Edad Media, y de la que surgieron tres pontífices: Benedicto VIII, Juan XIX y Benedicto IX, que se sucedieron desde el año 1012 hasta el 1048.

Incluso Alejandro III residió con la curia en Tusculum durante 26 meses, entre los años 1170-1173. Era tal el poder y prosperidad de Tusculum, sobre todo por su estratégica posición que le permitía el control de importantes vías de comunicación, que Roma se planteó su destrucción, y tras numerosos asaltos a lo largo de 30 años, terminó arrasándola en el 1191 y consiguiendo que se perdiese hasta la memoria de su ubicación.

«Una ciudad olvidada a las puertas»

«El mismo Petrarca, en el siglo XIV, buscaba la antigua ciudad tantas veces citadas por las fuentes clásicas. De hecho, tras ser arrasada, no volvió a ser ocupada, conservándose sus restos no alterados por ocupaciones posteriores. De ahí que Tusculum ofrezca una oportunidad extraordinaria para estudiar la evolución de su urbanismo y arquitectura y para conocer qué producían y cómo vivían sus habitantes, cuál era su alimentación, tipos de cultivos, cabañas ganaderas y sus prácticas agrícolas. Hemos encontrado, por ejemplo, cebada en los restos que hemos estudiado y seguramente encontremos otros cereales así como distintas evidencias de los recursos vegetales utilizados por los Tusculanos», dice a ABC la directora del proyecto de excavaciones Leonor Peña-Chocarro.

Nuevos detalles salen a la luz. La Escuela Española de Historia y Arqueología en Roma acaba de realizar una campaña de excavaciones en Tusculum, con la colaboración de varios grupos de investigación de arqueólogos, arqueobotánicos, arqueozoólogos, geólogos, topógrafos e ingenieros españoles e italianos, despertando ya el interés de los expertos.

Así, por primera vez, salen a la luz detalles hasta ahora desconocidos sobre la ciudad medieval y las costumbres de su sociedad. «Se trata de un proyecto multidisciplinar que involucra a investigadores que trabajan en diferentes ámbitos científicos, permitiendo cruzar datos que enriquecen la visión de conjunto del funcionamiento de la ciudad. Por ejemplo, hemos podido determinar que era gente que vivía muy bien porque tenía una dieta muy rica, destacando el consumo de animales jóvenes. Esto era muy raro en esa época, ya que lo habitual en otras zonas era utilizar los animales como fuerza de trabajo y se mataban cuando eran viejos», comenta a ABC Valeria Beolchini, investigadora del Centro Superior de Investigaciones Científicas (CSIC).

El estudio que está realizando la investigadora del CCHS-CSIC Marta Moreno García está revelando la enorme cantidad de especies animales -vacas, ciervos, jabalíes, ovejas y sobre todo cabras, además de aves, como gallinas- que se consumían, así como las practicas de transformación de los alimentos, según nos comenta Leonor Peña-Chocarro.

Sofisticados medios de investigación

El trabajo de los arqueólogos españoles ha permitido identificar la catedral de la Santísima Trinidad. Un edificio de tres naves y un ábside, que presenta una gran riqueza decorativa (capiteles, columnas en mármol, fragmentos de mosaico) reflejando la importancia del lugar. También se ha sacado a la luz e identificado el importante palacio de los condes de Tusculum, y la antigua muralla que rodeaba al municipio latino de Tusculum.

Estos importantes descubrimientos son fruto de un trabajo multidisciplinar, en el que colaboran con el CSIC las universidades de Zaragoza, Alicante, Chieti-Pescara, Roma “La Sapienza” y Modena. Cuentan con los más modernos y sofisticados sistemas de investigación: un equipo del “International Research School of Planetary Science” ha llevado a cabo una serie de vuelos con un dron, que han permitido obtener una cartografía digital detallada del territorio. Colabora también la Agencia Espacial Europea que pone a disposición los datos satelitares, fundamentales para la prospección sistemática de la superficie de Tusculum, como comenta Pilar Diarte Blasco, investigadora del proyecto y experta de nuevas tecnologías aplicadas a la arqueología.

Parque arqueológico

Estos descubrimientos de Tusculum están despertando el entusiasmo de la XI Comunidad Montana del Lazio, que agrupa 13 pueblos que quieren fomentar un proyecto de parque arqueológico único en Europa. Sus dirigentes elogian constantemente el rigor y la seriedad de los investigadores españoles. Toda la zona ayuda como puede, contribuyendo en la logística e incluso participando en las excavaciones con voluntarios.

«Nuestro objetivo es recuperar la historia de una ciudad que tiene veinte siglos de continuidad en el mismo sitio. Es un caso único, porque no existen estos modelos a tu disposición. Generalmente se construye ciudad sobre ciudad. En Tusculum, al ser arrasada, la gente se marchó dejando atrás la ciudad. Y ahora, a través de distintos estratos, podemos llegar hasta el siglo X antes de Cristo», manifiesta a ABC Fernando García Sanz, director de la Escuela Española de Historia y Arqueología en Roma.

El cambio fundamental respecto a la investigación que han realizado arqueólogos españoles en Tusculum desde el 1994, centrados en el área monumental de época pre-romana y romana, es que ahora se ha ampliado el horizonte histórico hasta época medieval, concentrando la investigación en un área inédita de Tusculum como es la Acrópolis, en la parte alta, con importantes descubrimientos gracias también a la aplicación a la investigación arqueológica de las más novedosas tecnologías.

Investigación a coste cero

El resultado es casi milagroso, porque la investigación, modélica y ejemplar en su género, se realiza prácticamente a coste casi cero. «Contamos con una modesta financiación del Ministerio de Educación. Pero el resultado es extraordinario, porque investigadores españoles están trabajando en el mayor campo internacional sobre humanidades que es Roma, y desde aquí nuestras actividades se difunden al resto de los centros internacionales establecidos en Roma y a toda Europa», nos dice el historiador Fernando García Sanz, quien concluye orgulloso: «Estamos recuperando la historia. Vamos a devolverles su pasado a los tusculanos. Es algo fantástico». Es descubrir una ciudad espejo de Roma, que permaneció arrasada, con sus cimientos intactos. Como Pompeya.