Un hombre duerme en un aeropuerto
Un hombre duerme en un aeropuerto - FOTOLIA

El motivo por el que es peor el jet lag en un vuelo hacia el este

No es un mito. Los viajeros que se quejan de más molestias cuando viajan, por ejemplo, de Nueva York a Madrid, no exageran y un grupo de científicos ha encontrado la causa

MADRIDActualizado:

Sufrir jet lag, las molestias producidas por el desfase horario cuando se realiza un viaje de larga distancia, es algo muy común. Pero muchos viajeros aseguran que la recuperación es significativamente más lenta cuando vuelan hacia el este. Es decir, viajar de Nueva York a Madrid le resulta al organismo más pesado y desagradable que hacerlo al revés. Es habitual que las personas que tienen esta experiencia no sean tomadas en serio y se les diga que esa sensación «solo está en su cabeza». Sin embargo, una nueva investigación sugiere que es real, y que puede ser causada por la oscilación de un determinado tipo de células del cerebro. «Lo que ocurre es que el viajero necesita más tiempo para que su reloj interno restablezca la hora local cuando viaja de oeste a este que cuando lo hace de este a oeste», explica a ABC Thomas Antonsen, uno de los autores de la investigación y profesor en el Instituto para la Investigación de la Electrónica y la Física Aplicada en la Universidad de Maryland (EE.UU.). La razón de esto es que, sin la influencia de la luz solar diaria, el reloj interno se ejecuta en un ciclo ligeramente más largo que 24 horas.

Los ritmos circadianos, que rigen la recuperación tras un desfase horario, se controlan mediante la sincronización de muchos osciladores neuronales en el cerebro. Las células del cerebro dentro del hipotálamo -la región del cerebro que regula los ritmos circadianos- se someten a ciclos diarios de actividad. Pero después de un cambio rápido de zona horaria, estas células del cerebro son incapaces de ajustarse instantáneamente a un ritmo adecuado.

El equipo de investigadores de Maryland decidió explorar si la asimetría de este a oeste del desfase horario podría ser entendida a través de modelos matemáticos de estas oscilaciones de las células en el cerebro, e hizo algunos descubrimientos interesantes sobre la dinámica implicada que aparecen publicadas en la revista Chaos.

Como ocurre con los coches de carreras alrededor de una pista circular, algunas de las células del «marcador circadiano» del cerebro podrían completar el circuito más rápido que otras. Pero debido a las interacciones mutuas al compartir la pista, estas células tienden a formar un grupo de tráfico y viajan alrededor de la pista como un grupo.

«En ausencia de un poder de control, por ejemplo 'un hombre con una bandera amarilla', el grupo de células completa el circuito dentro de un periodo de tiempo que puede no corresponder exactamente a un día», explica Michelle Girvan, también responsable de la investigación, en un comunicado.

Los estudios han demostrado que sin variaciones diarias de luz solar que actúan como el «hombre con la bandera amarilla», o controlador de tránsito, las células del marcador circadiano del cerebro completan su ciclo en un tiempo ligeramente más largo que un día.

Media hora más al día

Si bien se cree que el ritmo circadiano natural de una persona promedio se sitúa ligeramente por encima de 24 horas, el modelo del equipo indicó que esta pequeña cantidad de tiempo -en el orden de 30 minutos- es significativa y puede explicar la asimetría bastante grande de este a oeste para la recuperación del jet lag, lo que puede equivaler a días cuando se viaja a través de varias zonas horarias.

Su modelo también explica por qué a algunos individuos les afecta más el jet lag que a otros. Dado que las células del oscilador neuronal de diferentes personas pueden tener diferentes propiedades, en ausencia de regulación por parte del patrón diurno de la luz solar, «algunas personas pueden tener un ritmo circadiano natural con un período de 24,5 horas, mientras que otros pueden tener ritmos naturales más largos o más cortos», dice Girvan. «Nuestro modelo sugiere que la diferencia entre el periodo natural de una persona y las 24 horas controla la forma en que experimentan el jet lag».

El equipo espera que los conocimientos proporcionados por su modelo simplificado puedan servir para combatir trastornos del ritmo circadiano, debido a los frecuentes viajes que cruzan diferentes franjas horarias, el trabajo por turnos o la ceguera.