Muere el guardián del experimento más largo de la historia

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El profesor John Mainstone, quien durante 52 años custodió el experimento más largo del mundo, murió el pasado 23 de agosto a los 78 por causa de un derrame cerebral sin poder ver con sus propios ojos cómo caían las famosas gotas de brea de la prueba. El experimento, iniciado en 1972 por el físico Thomas Parnell, de la Universidad de Queensland (Brisbane, Australia), consiste en un embudo con una muestra de brea, tan viscosa (100.000 millones más que el agua) que parece sólida. Fluye tan despacio que le lleva unos diez años soltar una sola gota. Hasta el momento han caído ocho y la novena era inminente. Mainstone lo tenía todo preparado para no perdérselo, pero, por desgracia, las cosas marcharon demasiado lentas para él.

Durante todo el tiempo que Mainstone se dedicó a custodiar el experimento, nunca logró ver cómo caía una gota. En realidad, nadie ha podido hacerlo hasta el momento en los 83 años desde que se inició el goteo. En el año 2000, cuando se produjo el octavo descenso, la cámara instalada para capturarlo falló en el momento crítico. Ahora, tres cámaras retransmiten el estado del embudo en directo, por lo que el viejo profesor estaba convencido de que por fin podría ver la caída de una gota, la novena, que se esperaba para finales de este año.

Cien años más

El experimento se había hecho muy famoso en las últimas décadas en buena parte gracias al trabajo de divulgación de John Mainstone, siempre dispuesto a darlo a conocer. Incluso está incluido en el libro Guinnes de los récords como el de mayor duración de la historia y ha recibido el Premio IgNobel, que un grupo de entusiastas otorga cada año a las investigaciones científicas más absurdas e imaginativas.

Pero este no es el fin del experimento de la gota de brea. Otras personas sucederá a Mainstone en su puesto, ya que la prueba contiene brea suficiente para durar cien años más.