Aguirre «blinda» la Fiesta de los Toros en Madrid
IGNACIO GIL Esperanza Aguirre, en Las Ventas durante una corrida en la Feria de San Isidro en 2008
Viernes , 05-03-10
La Comunidad de Madrid ha optado por saltar al ruedo y «blindar» la Fiesta de los Toros. El Consejo de Gobierno del Ejecutivo regional decidió ayer iniciar los trámites para declararla Bien de Interés Cultural (BIC). La decisión se produce mientras el Parlamento catalán debate su abolición. Aguirre sale así en defensa de la tauromaquia en un momento en el que el mundo del toro se ha visto obligado a salir a los medios para defender un arte con tres siglos de historia.
Será a lo largo de este mes cuando Patrimonio Histórico comience a tramitar el expediente. Aunque el proceso puede durar quince meses, fuentes del Gobierno madrileño apuntaron que la Fiesta ya quedará automáticamente protegida en el momento en que éste comience a estudiarse, es decir en marzo.
La medida no gustó a PSOE e IU, que la calificaron de «oportunismo grosero». Sin embargo, Esperanza Aguirre no dudó en coger el toro por los cuernos y justificar la iniciativa. «Los toros son un arte que merece la pena declarar como Bien de Interés Cultural para que estén bien protegidos. No sólo los monumentos o museos deben protegerse, sino también los bienes inmateriales».
«A nadie le puede extrañar que la declaremos BIC -continuó-, ya que la cultura taurina es algo que desde tiempo inmemorial está en la cultura española y mediterránea. No hay más que ver a Goya, Picasso, Federico García Lorca y, fuera de nuestra cultura, Hemingway y Orson Welles... todos ellos se han ocupado de los toros como arte porque es un bien cultural a proteger».
La Ley de Patrimonio Histórico recoge la posibilidad de otorgar la calificación de BIC a «hechos culturales de especial relevancia y significación». ¿Qué supondrá para la fiesta tener esta protección? En primer lugar, quedará salvaguardada en todo el ámbito de la Comunidad de Madrid, lo que implica la necesaria colaboración de los ayuntamientos en la defensa de los valores de la Fiesta. Además, cualquier acto de menoscabo o contrario a la declaración como Bien de Interés Cultural, se someterá a la legislación de la Comunidad, en materia de protección de Patrimonio Histórico desde el punto de vista sancionador.
También se preven medidas de fomento de la Fiesta Nacional, como puede ser la introducción de programas escolares divulgativos. En todo caso, el Ejecutivo madrileño asume la obligación de promocionar y proteger la Fiesta de los Toros como «derecho de los ciudadanos al acceso a la cultura».
Madrid se convierte así en la primera región española que ha decidido dar un paso al frente para «blindar» la Fiesta Nacional. Se trata, por lo tanto, de una medida pionera en el país. El vicepresidente madrileño, Ignacio González, que además es presidente del Consejo de Asuntos Taurinos, reconoció que la iniciativa «tiene mucha relación» con el debate catalán, «teniendo en cuenta que desde hace tiempo existe una discusión o debate en el seno de algunos ámbitos de la sociedad española sobre la defensa de la Fiesta tradicional más importante de España».
No obstante, quiso dejar claro que esta iniciativa «viene a sumarse a la defensa de la Fiesta de los Toros, pero no es una consecuencia del debate», sino una posibilidad que la Comunidad de Madrid lleva barajando «desde hace tiempo a sugerencia de algunos colectivos que tienen que ver con el mundo del toro». En este sentido, señaló que se ha constituido la Mesa del Toro, se han hecho una serie de actuaciones en Bruselas y en otras Comunidades autónomas en las que Madrid ha participado «muy activamente» y en el Senado se ha formado una Comisión en la que también el Gobierno autonómico ha estado presente.
Representantes del mundo taurino aplaudieron la decisión de la Comunidad de Madrid y apuntaron que se trata de una iniciativa que debe convertirse en un modelo a seguir por parte de otras instituciones españolas para garantizar el futuro de la Fiesta Nacional.
La ley 10/1998 de Patrimonio Histórico prevé la declaración como Bien de Interés Cultural, en su artículo 9, de los hechos culturales que reúnan de forma singular y relevante valores propios de las tradiciones y costumbres.
El procedimiento se inicia por acto de incoación de la Dirección General de Patrimonio Histórico de la Comunidad de Madrid, tiene una duración máxima de quince meses y durante esa tramitación el objeto de la declaración goza de la misma protección que si ya se hubiera producido la declaración propuesta.

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