Actualizado Martes, 14-07-09 a las 13:17
En diciembre de 1999 y tras su entrada en la atmósfera de Marte, la sonda norteamericana Mars Polar Lander, que debía estudiar el polo sur del Planeta Rojo, desapareció sin dejar rastro. Todos los intentos para localizar la nave resultaron infructuosos, incluído el exhaustivo rastreo realizado con las cámaras de la Mars Global Surveyor para localizar el punto en el que presumiblemente el ingenio se estrelló contra el suelo. Al final, tras más de un año de íntensa búsqueda, los técnicos de la agencia espacial se rindieron y dejaron el asunto sin resolver.
Hasta ahora. En efecto, la potente cámara de la Mars Reconnaisance Orbiter, otra de las sondas que actualmente orbitan Marte, podría tener éxito donde sus predecesores han fracasado. No en vano, la cámara de alta resolución HiRISE ya ha tenido éxito al obtener fotografías de los dos rovers marcianos (Spirit y Opportunity), así como de la misión Phoenix, que demostró hace unos meses la existencia de agua líquida en el Planeta Rojo.
Cubiertos de polvo y hieloClaro que, en esas ocasiones, se sabía exactamente dónde buscar, cosa que no ocurre con la desaparecida Mars Polar Lander. Por eso, esta vez la NASA ha decidido (de nuevo) pedir la ayuda de los internautas. Y para ello ha hecho públicas en su página web una serie de imágenes con objeto de que cualquiera pueda estudiarlas y ayudar en la localización de la sonda perdida. Los científicos dan algunas pistas: después de tanto tiempo, por ejemplo, se espera que los restos de la sonda estén cubiertos de polvo y hielo, lo que hace aún más difícil su localización.
El módulo de descenso de la Polar Lander habría tenido que tocar suelo marciano entre los 73ºS y 76ºS en una zona que se encuentra a menos de 1.000 km del polo sur y que se llama Planum Australe. Sin embargo, el aterrizaje no se pudo confirmar, y tampoco es seguro que, en caso de estrellarse, lo hiciera precisamente allí. Al bajar en paracaídas, los vientos que barren la polvorienta superficie de Marte podrían haber desplazado el ingenio a varios kilómetros de su punto previsto de destino.
Nadie sabe aún lo que pasó. Se especula con la posibilidad de que sus retropropulsores se averiaran, o que la secuencia de aterrizaje fallara por completo, abriendo las patas de la sonda antes de tiempo y cortando las cuerdas del paracaídas a cientos de metros del suelo. Encontrar los restos será la única manera de resolver el misterio.
Así que, manos a la obra. Las instrucciones para colaborar están en la página web. La búsqueda empieza de nuevo, y esta vez estamos todos invitados.

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