Un transexual hacía aumentos de pecho en un piso insalubre
Jueves, 16-04-09
Juan P. L., un transexual de 63 años conocido como «Marisol», ha sido detenido en su piso del Raval de Barcelona donde, entre animales domésticos y suciedad, practicaba aumentos de pechos y de nalgas inyectando líquido coloidal. El hombre, que no dispone de ninguna titulación médica o sanitaria, ya está en prisión por un delito contra la salud pública y otro de intrusismo. Juan P. L. fue detenido por hechos similares en 2006 y cumplió 19 fines de semana de arresto.
Pero el negocio prosiguió. El precio que cobraba por estos actos no quirúrgicos -entre 250 y 500 euros-, era el reclamo para personas de toda España, la mayoría inmigrantes y transexuales. No debían de estar informadas de que el piso -«pequeño y sucio», según la descripción de los Mossos- no tenía una estancia habilitada para las intervenciones, ni de que en él vivían a sus anchas tres perros, un gato y un loro. Su presencia dice mucho del amor por los animales de Juan P. L., quien utilizaba pistolas de inyectar veterinarias para pinchar una especie de silicona líquida de uso oral y no apta para el fin que le daba.
El relleno de pechos y nalgas empezaba con la aplicación de anestesia local, seguida de la inyección del líquido en la zona deseada. La cantidad oscilaba entre los 250 y los 500 centímetros cúbicos. El hecho de que las agujas de las pistolas sean reutilizables y que en el piso no hubiera aparato esterilizador, indica el riesgo de infecciones y contagio de enfermedades a que se exponían quienes se ponían en manos de «Marisol».
El asunto llegó a los Mossos d´Esquadra el pasado febrero, después de que un médico del País Vasco alertara a las autoridades sanitarias catalanas de que en un piso de Barcelona, adonde había acudido una paciente, se podían estar haciendo aumentos de pecho fraudulentos.
El único dato que la mujer tenía era un número de teléfono de prepago no asociado a nadie. El pasado viernes se identificó a Juan P. L. y se le detuvo cuando iba a recibir a una joven de Madrid de 29 años. El domingo tenía que acudir otra paciente. En el piso no se halló ningún documento (facturas, nombres...) sobre su actividad. Sí los útiles con los que el detenido se ganaba la vida poniendo en riesgo la de otros. El negocio ha cerrado, por el momento.

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