ANÁLISIS

Wolfenstein Youngblood: un videojuego loco para vivir en pareja el terror nazi

La nueva entrega de la serie de acción irreverente marca un punto de inflexión en su historia para apostar por un planteamiento multijugador y el poder femenino

madridActualizado:

Momentos de locura y diversión. Casquería gratuita y violencia. Y nazis, muchos nazis. La nueva entrega de la serie de videojuegos en primera persona Wolfenstein mantiene la seña de identidad que le convirtió en un título imprescindible para los amantes del género, pero ahora se descuelga por otro camino. Tiene un nuevo planteamiento basado en un modo multijugador cooperativo y, de paso, apuesta por el poder femenino.

Porque los protagonistas son «las» protagonistas, Jess (la morena) y Sophie (la rubia), que son las hermanas mellizas de BJ Blazkowicz, el célebre combatiente de las anteriores entregas. Ambientada en una alternativa vía en donde en el año 1980 el ejército nazi ha ocupado París, la trama, bastante prescindible, parte de la necesidad de encontrar a su desaparecido padre. Una motivación que lleva a los jugadores a emprender un viaje cargado de emoción. Ambas cuentan con el mismo árbol de habilidades, con la única salvedad del traje de camuflaje, que puede ser una opción interesante para los rivales más fuertes.

«Sobrevivir es aceptar el sufrimiento», aconsejan al inicio de la historia los progenitores a sus dos hijas, las cuales deben fraguarse su propio destino a base de empuñar armas de fuego y cargarse a las decenas de soldados alemanes que se encuentran a su paso al estilo de « The New Colossus». La mayoría, y dependiendo del nivel escogido, suelen «limpiarse» con facilidad, pero el juego se distribuye por secuencias diversas en donde el jugador asalta varios escenarios de combate repleto de acción.

Esta naturaleza lo cambia todo, porque reduce el juego a pequeñas y cortas misiones cargadas de dificultad con jefes finales que requieren de paciencia, colaboración y dedicación para salir airosos. Esta nueva vocación de Wolfenstein presenta un comportamiento más frenético y dinámico, aunque en caso de participar con jugadores desconocidos puede resultar algo más tedioso en función del nivel de destreza del acompañante. La narrativa, no tal lineal, puede llevar a veces a la confusión porque evita aspectos más atrevidos y alocados para adentrarse por un camino donde la exageración es el principal atractivo.

En cualquier caso la diversión está garantizada; también la frustración porque en ocasiones los enemigos más fuertes nos obligarán a pasar por la misma pantalla varias veces. En función de la época en la que se desenvuelve la trama, el título presenta un armamento más innovador y futurista que de costumbre como los trajes especiales que permiten dar saltos tremebundos a las protagonistas, pero general alberga una mecánica que se siente familiar.

Sí hay, en cambio, algunas modificaciones como las llamadas ejecuciones cuerpo a cuerpo que obligan a ir retirando partes de la armadura del enemigo. El sistema de progresión de armas presenta ciertas debilidades y confusiones porque requiere de bastante tiempo para mejorarlas. La cara exterior de Wolfenstein Youndblood sigue los patrones de anteriores entregas, con un nivel gráfico bien depurado aunque mejorable, y con un sistema de conectividad que, pese a que se muestra robusto en la mayoría de ocasiones, se aprecia cierta inestabilidad en momentos puntuales.