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Probamos la tableta Surface Go: posiblemente el mejor producto de Microsoft hasta la fecha

El equipo aspira a rivalizar con el iPad por tamaño aunque pone el foco en otro entorno

MADRIDActualizado:

Han transcurrido cuatro generaciones de ordenadores desde que Microsoft decidiera crear su propia marca de dispositivos, la familia Surface. Puede ser -y lo es- que los primeros tuvieran sus defectos, pero seis años de experiencia no han caído en saco roto. Tanto los Surface Pro, como los Surface Book o Surface Laptop, son dispositivos brillantes con construcciones de buena calidad y diseños característicos que han permido que otros fabricantes se inspiren.

Aunque en sus inicios fueron un experimento para enseñar las bondades de Windows, ahora son capaces de competir frente a frente con los mejores PCs del mercado, e incluso comprarlos con su mayor competidor, Apple. El Surface Go es el último que llega a luchar por abrirse un hueco. Y, en general, es probablemente uno de los productos más redondos de la compañía, si no el mejor de todos ellos por su equilibrio.

Podríamos decir que se trata de un Surface Pro reducido, tanto en precio como características, pero dirigido a otro tipo de público que no necesita realmente la potencia de un ordenador cercano a los 1.000 euros. El equipo se sitúa en el rango de los 500 euros, donde se encuentran los ChromeBook o los iPad, sus rivales más directos aunque no tienen mucho que ver técnicamente. Es un segmento de mercado que, hasta ahora, no había cubierto por el gigante de Redmond a pesar de varios intentos en el pasado fruto de acuerdos con terceros como los Acer Iconia que nunca terminaron de funcionar o los Surface 3.

Este modelo viene en dos configuraciones, una con 4 GB de RAM y 64 GB de disco duro (449 euros), y la otra 8 GB de RAM y 128 GB de disco duro, es decir, justo el doble (un precio de 599 euros). Pero las diferencias no se encuentran sólo en los números, también en la clase de disco duro: el modelo más bajo es eMMC y el más caro SSD -disco duro de estado sólido-, y ésto ha sido una de las grandes controversias sobre este ordenador. La velocidad de lectura puede ser hasta cinco veces superior en el modelo SSD comparado con el eMMC, aunque la velocidad de escritura es muy similar. Pero en general, su funcionamiento es fluido y rápido.

La cuestión es si realmente se nota en la práctica una diferencia de rendimiento entre ambos. Depende del uso que le vayamos a dar. Para navegar simplemente por internet, usar la suit de ofimática Office o ver videos en el servicio Netflix el equipo responde perfectamente. Ni la diferencia del disco duro, ni los 4 GB de RAM, van a ofrecernos una experiencia más lenta. Hoy en día Windows es muy bueno gestionando la memoria aleatoria del ordenador, incluso con cantidades reducidas. Por mucho que mucho que se haya dicho en internet sobre que la versión de 4 GB se ralentiza, no es cierto; para la mayoría de las tareas probablemente ni te des cuenta.

Otro de los puntos controvertidos es el procesador escogido, un Intel Gold 4415Y de nueva factura. No estamos a un «cerebro» muy extendido ni el más potente del mercado. Microsoft ha optado por no utilizar un chip quizás más obvio como un Intel i3, que es el triple de potente y cuesta prácticamente lo mismo, pero se ha decantado por este modelo porque ofrece un menor consumo y, por lo tanto, también genera menor calor, lo que en caso contrario haría que el ordenador necesitaría un sistema de refrigeración. Durante las pruebas realizadas -en pleno verano y las 24 horas encendido- el Surface Go no ha subido de temperatura.

El procesador gráfico es un Intel HD 615, más rápido que el del Surface 3, pero que no deja de ser un sistema gráfico más modesto. Eso sí, suficiente para usar algunos juegos, como «Fortnite» o juegos sencillos descargados de la plataforma Steam. Para los jugones, lo que funciona perfectamente es GeForce Now a 2K de resolución. Su rendimiento en general es mucho mejor que el esperado después de leer tan malas reseñas. En las pruebas, conectado a una pantalla panorámica 2K, con Google Chrome abierto con unas 30 pestañas, Netflix y Microsoft Word, y el ordenador va perfecto.

La pantalla de 10 pulgadas da una resolución de 1.800 x 1.200 píxeles. No es la pantalla con más definición de ese tamaño del mercado -el último iPad tiene una resolución de 2.048 x 1.536 píxeles- pero, aún con todo, se ve fantásticamente bien. Probablemente, lo que más llama la atención son los marcos. Ahora que los bordes de los dispositivos están desapareciendo a favor de un ratio menor entre cuerpo y pantalla, el aspecto del Surface Go es un tanto «vintage» que no le confiere una estética vanguardista. Es útil y práctico.

Eso sí, ese marco esconde una de sus mejores características, Windows Hello, o lo que es lo mismo, reconocimiento facial prácticamente instantáneo para entrar en el ordenador, gracias a su cámara dealta definición de 5 megapíxeles. La cámara trasera es de 8 megapíxeles. Ambas están ideadas más para usar en Skype que para tomar fotos, pero nos pueden sacar de un apuro en un momento dado.

El lateral derecho instala un puerto USB-C, una clavija «minijack» de audio y el puerto estándar de Surface para cargar el ordenador. Uno de los aciertos ha sido el permitir cargar el ordenador también a través del puerto USB-C, de esa manera no hay que transportar un cargador extra. Además, tiene un puerto para tarjetas SD que nos permite expandir su disco duro a nuestro antojo.

El diseño mantiene la esencia de la gama, la misma calidad en los acabados y los mismos detalles. El pie extraíble que sujeta el Surface, permite colocar el dispositivo prácticamente en cualquier posición imaginable. La construcción del pie tiene la resistencia a la que nos tiene acostumbrados Microsoft, resultando una configuración muy sencilla de usar, incluso apoyado en el regazo. El conjunto pesa nada menos que 522 gramos, una de sus principales cualidades. Resultando en todo un ordenador completo de tamaño de bolsillo. Si le añadimos el teclado que se vende por separado por 99€, suma 100 gramos más.

Surface Go trae instalado de fábrica Windows S, una versión minimalista del sistema operativo que sólo permite instalar las aplicaciones de Microsoft Store, y nos tendríamos que olvidar de instalar, por ejemplo, Chrome, el navegador más utilizado del mundo. De todas maneras, la transición a Windows 10 es muy sencilla, y con dos pasos es fácil poder instalarlo. El problema de utilizar Windows 10 y no Windows S, se encuentra en la duración de la batería.

Microsoft indica que la batería del Surface Go es de 9 horas de autonomía, mientras que nosotros en las pruebas no hemos superado las 4 horas navegando con Chrome con Windows 10. Si instalamos el sistema operativo completo, perdemos el 50% de la durabilidad de la batería. Y una vez actualizado, es muy difícil volver a Windows S, la única manera de hacerlo es restaurando el sistema.

Es un gran ordenador que ofrece una movilidad sin competencia, y en su rango de precios es, también, el ordenador más potente del mercado. Antes de probarlo no hubiéramos dicho que podría actuar como ordenador principal, sino más como un ordenador de viaje, pero, conectado a un teclado, ratón y monitor bien podría serlo.