Los videojuegos ayudan a superar traumas y enfrentarse a enfermedades

EFE | MADRID
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Rehabilitarse de una lesión cerebral o resolver un trauma de infancia puede ser más fácil gracias a la «ciberpsicología», una nueva disciplina que intenta curar problemas reales a través de los videojuegos.

«Hay una creciente evidencia de que las intervenciones basadas en juegos de ordenador ayudan a la gente a lidiar con problemas muy específicos como la ansiedad social», explica un experto en videojuegos del departamento de psicología de la universidad McGill de Canadá, Mark Baldwin. Otros videojuegos ayudan a los pacientes a ganar batallas físicas a través de la ciberrehabilitación, donde el paciente ejercita su cuerpo tras una lesión por medio de un juego de ejercicios. La movilidad, coordinación o equilibrio pueden recuperarse más fácilmente y con menos dolor si se hace compitiendo en un juego de ordenador. Se ha demostrado que en sesiones de rehabilitación largas, el dolor se reduce de 60 a 14 minutos si se hace a través de un videojuego, dada la concentración y diversión de las misiones virtuales, según ha explicado el psicólogo austríaco del instituto de psicología clínica de Viena Mario Lehenbauer.

Para superar un divorcio

Algunos de estos videojuegos inteligentes analizan los patrones cerebrales y retan al cerebro, ejercitándolo de manera que se desarrolle más rápidamente. Las patologías asociadas con la pérdida de control, como la bulimia o la ludopatía, también pueden curarse con este médoto, que facilita el autocontrol y una conducta más relajada en plataformas visuales de evasión.

Así, sumergirse en un mundo virtual puede ayudar, por ejemplo, a menores que sufren el divorcio de sus padres en un videojuego donde el niño se enfrenta a situaciones similares a la suya en un entorno menos amenazador. En este juego, un rey y una reina (los padres) quedan separados en dos islas distintas por un brutal terremoto. El niño tendrá que resolver este enredo pasando pruebas basadas en hechos reales. Otro remedio es un juego que fue diseñado por un niño de nueve años que padecía leucemia, Ben Duskin, y un ingeniero informático. En él, el jugador debe destruir células malignas y crear escudos de protección contra el cáncer superando, por ejemplo, al monstruo del fuego que representa a la fiebre.

Y para curar un miedo como la aracnofobia se puede usar el remedio terapéutico de las arañas virtuales. A juicio de Lehenbauer, «la ventaja es que cada situación puede detenerse, analizarse por el paciente y el terapeuta y repetirse cuantas veces sea necesario». También hay un título para superar el trauma del 11-S y otros para que los veteranos de guerra venzan el efecto postraumático, como Virtual Iraq que sitúa a los jugadores en las situaciones extremas de guerra que desencadenaron sus traumas.

Asimilar el sufrimiento

El director del programa de terapia virtual para los que sufren de efecto postraumático de una Universidad de Nueva York, Robbi Saletsky, ha afirmado que «después de esta exposición repetida el paciente comienza a asimilar el sufrimiento y se cura». Sin embargo, como cualquier medicina, se deben usar con moderación para evitar la adicción, que resulta en un uso contraproducente que puede llevar a lesiones físicas o al aislamiento social.

Hasta ahora, debido a que la tecnología es muy reciente, su uso se ha limitado a estudios piloto y pequeños proyectos, lo que no determina una completa eficacia. Sin la suficiente investigación «el sistema sanitario no siempre está dispuesto a invertir dinero en estas nuevas terapias», ha afirmado el director del centro de rehabilitación «Neuromotor Recovery and Rehab Lab» del Drake Centre en Ohio, Stephen Page.

Pero aquellos que han experimentado con el potencial de la curación virtual, como el fundador de la Sociedad Internacional de Rehabilitación Virtual, Greg Burdea, tienen muchas esperanzas puestas en este método. Burdea ha confirmado que «hay evidencia de que este método virtual puede triunfar donde el tratamiento convencional ha fracasado o no existe». La terapia virtual es una realidad que aún queda por explorar pero la punta de este revolucionario iceberg de la curación moderna es muy prometedor, y quién sabe si en un futuro los videojuegos estarán disponibles en farmacias.