Protesta en la entrada del Tribunal Supremo en Londres en contra de la ley del aborto de Irlanda del Norte
Protesta en la entrada del Tribunal Supremo en Londres en contra de la ley del aborto de Irlanda del Norte - EFE

El Supremo británico dice que la ley norirlandesa del aborto va contra la Convención Europea de DDHH

Cuatro de los siete jueces del Tribunal han considerado que la ley del aborto de Irlanda del Norte es incompatible

Corresponsal en LondresActualizado:

La máxima instancia británica, el Tribunal Supremo de Reino Unido reconoció este jueves que la ley del aborto vigente en Irlanda del Norte no es compatible con el artículo 8 de la Convención Europea de Derechos Humanos. Esta norma establece el respeto a la vida privada y familiar y por eso los 7 jueces que componen este organismo creen que «necesita una reconsideración».

Eso sí, lo ha hecho tras rechazar pronunciarse ante la petición de la Comisión de Derechos Humanos de Irlanda del Norte. Este organismo pedía que el alto tribunal entrase de oficio porque, asegura, la actual legislación viola los derechos humanos de las mujeres, que las criminaliza y las somete a un trato «humillante y degradante».

Los magistrados consideran que el Supremo «no tiene jurisdicción» para pronunciarse al respecto y que la petición no tiene sustancia porque el organismo que lo solicita no posee el derecho legal para cambiar la ley en la región..

Por eso instan a los políticos a cambiarla «los responsables de asegurar la compatibilidad de la norma de Irlanda del Norte con los derechos de la Convención, sin duda reconocerán y tomarán en cuenta estas conclusiones», señaló el vicepresidente del tribunal, Jonathan Mance.

Por tanto, comparte la decisión del Tribunal Superior de Belfast, que en el año 2015 consideró que la legislación de la región en este ámbito viola los contenidos de la Convención Europea de Derechos Humanos.

Mance confirmó, además, que son las autoridades las que tienen que estudiar «si hay que enmendarla y el cómo hacerlo» poniendo más presión aún sobre el Ejecutivo de Theresa May, que ha visto en las últimas semanas aumentar las peticiones para modificar la ley o promover un referéndum en la provincia como el celebrado en Irlanda el mes pasado y que acabó con un mayoritario «si» a reformar la restrictiva ley del aborto en ese país.

Esta misma semana, sin ir más lejos, se ha llevado a cabo un debate en el Parlamento británico, en el que tanto la oposición al completo como algunos diputados conservadores han pedido a la primera ministra intervenir en este asunto ante la falta de Gobierno autónomo en Irlanda del Norte desde hace 18 meses.

El principal problema que se le presenta a May en este sentido es que el partido que la sustenta en el Gobierno, el Partido Democrático Unionista(DUP) se opone radicalmente a cualquier cambio en la ley y ya ha dejado claro que cualquier modificación en ella es competencia de la Asamblea norirlandesa.

El aborto es ilegal en Irlanda del Norte, a diferencia del resto de Reino Unido. La legislación vigente solo permite abortar si la vida de la madre corre peligro o si hay riesgo de que esta sufra algún problema físico durante el embarazo.