Operación salida - EFE
Más de 90 millones de viajes entre julio y agosto

La primera operación salida del verano se inicia hoy con 40 grados

Denuncian que el Gobierno está colocando nuevos radares en áreas de poca siniestralidad y mucho tráfico, para «recaudar más»

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Cada día del verano pasado se produjeron cuatro muertes en el asfalto. Es el dato que a toda costa quieren evitar los responsables del dispositivo especial de verano en la carretera, con el ministro del Interior y el director general de Tráfico a la cabeza. Por eso, ayer ambos, que calcularon en 90 millones los viajes que se producirán entre julio (43 millones) y agosto (los restantes 47 millones), antepusieron las medidas adicionales que «velarán» por la seguridad en las vías: 20 radares más, 9.100 agentes de la Guardia Civil (300 más que en 2018), drones, vehículos camuflados, doce helicópteros y 216 cámaras de alta definición.

Sobre la iniciativa menos popular, Fernando Grande-Marlaska adelantó que a finales de año habrá 78 nuevos radares para vigilar, dijo, que «se cumplan las normas». Esta medida no ha sido bien acogida entre empresas de defensa de los conductores como DVuelta que, en un completo análisis, concluye que los cinemómetros no se están colocando en los tramos con mayor siniestralidad, sino en los de mayor tráfico rodado, a fin de «recaudar más».

El análisis de los radares

Así, de acuerdo con este análisis que ha elaborado Dvuelta cruzando los datos del informe EuroRap-RACE sobre evaluación de la Red de Carreteras del Estado correspondiente a 2018 con los datos publicados por la DGT, el SCT catalán y el Gobierno Vasco sobre la situación de los puntos y tramos de control de velocidad, los datos acreditan que el criterio de la siniestralidad no es el principal a la hora de identificar los puntos y tramos en los que hay que controlar la velocidad, al contrario de la doctrina oficial de la DGT, que insiste en que los radares se colocan para garantizar la seguridad vial. Al contrario de lo que se podría pensar, los radares se instalan en aquellas vías con más densidad de tráfico, es decir, «donde resulta más fácil hacer caja y rentabilizar los cinemómetro». El estudio recoge los 40 tramos de carretera más peligrosos de acuerdo con su Índice de Riesgo, que oscila entre 64,9 puntos del más bajo y los 162,6 del más peligroso.

Sorprendentemente, de esos 40, los 20 más conflictivos cuentan con 15 puntos de control de velocidad, mientras la veintena con menor Índice de Riesgo suma 25. Es decir, que los radares tienen casi la mitad de presencia en los tramos con más peligro de la red viaria española respecto de los menos conflictivos.

En esos tramos más peligrosos se registraron en 2018 un total de 28 muertos, el doble de los producidos en los otros veinte tramos menos conflictivos.

«Es especialmente llamativo –añade– que en al menos siete de los tramos de carretera con más riesgo de mortalidad de toda la red de carreteras del Estado se renuncie al control de la velocidad».

Alcohol los fines de semana

Al margen de este debate, el operativo desplegado por Interior distingue cuatro operaciones especiales de salida. La primera comienza hoy a las 15.00 horas, con temperaturas de infarto en 34 provincias, y concluye el lunes 1 de julio. Además, hasta el 8 de septiembre, se intensificará especialmente el control en la red viaria todos los fines de semana. A propósito, el ministro destacó las 900.000 pruebas de alcoholemia que se efectuarán este periodo estival, debido a que en 2018 hubo 71.000 positivos entre los conductores a los que dio el alto la Guardia Civil.

El 24% de los conductores fallecidos el año pasado habían bebido algún licor. Otro 32% de ellos, no obstante, se distrajo, así que el móvil sigue siendo (todavía más en verano) el mayor enemigo a batir. Marlaska reveló que sigue en pie la reforma del carné que detraerá 6 puntos a quienes lo usen.