El Santo Padre invitó el pasado domingo a almorzar 1500 personas de pocos recursos
El Santo Padre invitó el pasado domingo a almorzar 1500 personas de pocos recursos - AFP

El Papa lamenta que los nacionalismos hayan arruinado el proyecto de «Patria Grande» latinoamericana

Su primer libro-entrevista sobre América Latina invita a defender la democracia real y erradicar el clericalismo

CORRESPONSAL EN EL VATICANO Actualizado: Guardar
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El Papa Francisco considera que «el verdadero proyecto de América Latina es el de la Patria Grande», promovida por personajes como San Martín, Bolívar o Artigas y relanzada a la vista de la integración europea, pero «este proyecto hoy no se ve», pues «se iba hacia eso y de golpe se revirtió».

El primer libro del Papa sobre su propio continente fue elaborado en una serie de entrevistas con Hernán Reyes Alcaide, corresponsal de la agencia argentina Télam en Roma y el Vaticano, y lleva por título sencillamente «Latinoamérica» (Planeta, Buenos Aires).

En la presentación, celebrada el marte en Roma, el vicepresidente de la Pontificia Comisión para América Latina, Guzmán Carriquiry, jurista uruguayo y estudioso de la integración continental, ha subrayado que el sueño del Papa Francisco es esa visión de unidad en lugar de fragmentación, y que el Santo Padre no es «populista» sino sencillamente «popular».

En realidad, es la misma visión que tiene para Europa, donde le duele ver las faltas de espíritu de colaboración y los intentos localistas de fragmentar la Unión Europea o incluso algunos Estados miembros.

En sus conversaciones con Hernán Reyes Alcaide, Francisco lamenta que en América Latina hayan vuelto a prevalecer los nacionalismos, y no tiene inconveniente en apuntar a algunas de sus causas: «Ahí hay un eje que puede explicar mucho: la corrupción y el eje de la droga».

Según el Papa, «la Patria Grande hoy ya no existe con tanta fuerza. Sí, está el Mercosur y continúa la Unasur, pero el continente es en gran parte servidor del sistema internacional monetario (…) y por eso se desdibuja la integración«.

«El ‘identikit’ del político católico latinoamericano»

Otro problema adicional, que duele especialmente a Francisco, es el debilitamiento de la ética entre la clase política. En el capítulo sobre «El ‘identikit’ del político católico latinoamericano», el Papa advierte que no es católico «el que va a misa, y después tiene su vida al margen del Evangelio, o su vida política es a veces corrupta«. Por eso propone «fortalecer la democracia«, para evitar que se degrade y pase a ser «nominal, pero no real«.

Para el realizador del libro-entrevista, Jorge Bergoglio comparte el concepto de que Latinoamérica es «una gran nación desecha«, como han apuntado el chileno Felipe Herrera o el intelectual uruguayo Alberto Methol Ferré, uno de los antiguos referentes culturales del Papa Francisco.

Hernán Reyes Alcaide hace notar igualmente que la visión de Iberoamérica del Papa Francisco es más moderna que algunas actitudes clericales anquilosadas, pues «¿se puede seguir llamando periferia a un continente donde viven la mitad de los católicos del mundo?«.