He Jiankui, en una imagen de archivco
He Jiankui, en una imagen de archivco - AFP

La investigación al «padre» de los primeros bebés transgénicos confirma que hay otra embarazada

He Jiankui, «en busca de fama personal y fortuna, recaudó fondos, deliberadamente evadió la supervisión, privadamente organizó al personal relevante e implementó actividades de edición genética para embriones humanos con fines reproductivos prohibidos por el Estado»

Corresponsal en AsiaActualizado:

Fama y fortuna. A tenor de un informe elaborado por las autoridades chinas, eso es lo que buscaba He Jiankui, el científico que a finales de noviembre anunció los dos primeros bebés modificados genéticamente del mundo. Según informa la agencia estatal de noticias Xinhua, esta es la conclusión a la que ha llegado la comisión de investigación creada en la provincia de Cantón (Guangdong), donde se encuentra la Universidad del Sur de Ciencia y Tecnología en la que trabajaba el doctor He.

Tras ser despedido, allí se encuentra confinado mientras las autoridades investigan este caso que conmocionó al planeta entero por romper los límites morales de la genética. Tal y como recoge Xinhua, que he tenido acceso al informe oficial, He Jiankui, «en busca de fama personal y fortuna, recaudó fondos, deliberadamente evadió la supervisión, privadamente organizó al personal relevante e implementó actividades de edición genética para embriones humanos con fines reproductivos prohibidos por el Estado».

Tras iniciar sus investigaciones en 2016, el doctor He reclutó ocho parejas de voluntarios en marzo del año siguiente. Como todos los progenitores varones tenían el virus del sida, lo que les impide entrar en programas de reproducción asistida, la comisión acusa al científico de «falsear los libros de revisión ética» para que pudieran participar en el experimento.

A todos las parejas se les inyectaron embriones cuyos genes habían sido manipulados para que no desarrollaran el VIH. De las ocho parejas, solo dos quedaron embarazadas. Mientras una pareja ha dado ya a luz a dos gemelas, Lulu y Nana, la otra sigue la gestación, pero su identidad no ha sido desvelada para protegerlos. Un comportamiento que, según la comisión de investigación, «viola gravemente la ética, la integridad de la investigación científica y las regulaciones estatales, causando efectos adversos a nivel nacional y en el extranjero».

Por todo ello, el informe promete que el doctor He, su equipo y las instituciones implicadas serán «tratadas seriamente conforme a la ley y sus presuntos delitos serán trasladados a los órganos de seguridad pública». Por su parte, tanto los bebés nacidos como la pareja embarazada seguirán observados médicamente por las autoridades para que su salud no corra ningún riesgo.

Justo después que el doctor He presentara su polémico hallazgo en una conferencia internacional de genética en Hong Kong, las autoridades chinas lo confinaron en un campus universitario de la vecina ciudad de Shenzhen para interrogarlo. Aunque sí consiguió la fama que buscaba, en lugar de fortuna puede encontrar la cárcel.