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25 detenidos en Portugal por provocar incendios este fin de semana

La zona de Castelo Branco es la más castigada, pues han ardido ya casi 9.000 hectáreas

LisboaActualizado:

Hasta cinco focos simultáneos se registraron en el macroincendio que asola los alrededores de Castelo Branco desde la noche del sábado. Una clara muestra de que, cuando Portugal arde, hay muchas posibilidades de que se encuentre detrás una mano criminal, una mano enemiga que busca sembrar la destrucción para lucrarse posteriormente con la recalificación de los terrenos.

El problema persiste verano tras verano al otro lado de la frontera y este fin de semana se ha prendido mecha a la primera oleada grave de este 2019.

Mientras las noches en Lisboa y Oporto se mantienen con viento fresco, es en el interior del país vecino donde se dejan sentir los efectos de las llamas con mayor virulencia. Y el panorama solo tiene pinta de ir empeorando con el transcurso de las horas, pues las temperaturas en la franja central van a superar los 40 grados en el comienzo de la próxima semana.

Ya van más de 25 detenidos por provocar incendios porque resulta evidente que un fuego que arranca de noche y en varios puntos a la vez responde a una clara intencionalidad.

El Gobierno socialista de Antonio Costa sabe que se juega mucho en este año electoral y que la población está harta de las catástrofes de los últimos años. Por eso han maniobrado para nacionalizar el sistema de alertas, que tanto falló hace un año.

Casi 9.000 hectáreas se han quemado, hasta la fecha, en suelo luso… y esto solo acaba de comenzar porque lo peor puede venir en agosto. El siniestro más grave tiene lugar en Vila de Rei, donde parece imposible frenar la embestida de las llamas, como reconoció incluso el propio Ayuntamiento de la localidad.

Protección Civil volvió a exhibir su impotencia frente al avance del fuego y no le quedó más remedio que pedir ayuda urgente al Ejército, de forma que se desplegaron más de 1.000 bomberos y militares para tratar de paliar la gravísima situación.

De hecho, cinco bomberos resultaron heridos en cuanto oscureció y el fantasma de Pedrógao Grande, con sus 66 muertos en 2017, se reavivaba cual película de terror.

Una playa fluvial y una aldea tuvieron que ser evacuadas y fueron varias las zonas en las que las llamas se aproximaron a las casas, por lo que la población rural huía despavorida, presa del pánico.

Llegado este punto, el presidente de la República, Marcelo Rebelo de Sousa, reaccionó a gran velocidad y entró en contacto inmediato con las autoridades locales, tal era su grado de preocupación al respecto.