La Imprenta Municipal-Artes del Libro alberga una valiosa colección de más de 3.000 piezas
La Imprenta Municipal-Artes del Libro alberga una valiosa colección de más de 3.000 piezas - RAFA ALBARRÁN
Museo

Imprenta Municipal: legado de la cultura escrita

Enclavado en el castizo barrio de los Austrias, el centro esconde una colección de más de tres mil piezas y un secreto secular: la restauración manual de libros e impresos

MADRIDActualizado:

A espaldas de la plaza de Jacinto Benavente, en el corazón del barrio de los Austrias, se levanta una de las escasas muestras de arquitectura industrial que alberga el centro de Madrid. Es la sede de la Imprenta Municipal-Artes del Libro, un espacio icónico de carácter racionalista en el que está impreso el legado de la cultura escrita. Inaugurado el 16 diciembre de 2011, el museo descansa sobre un edificio construido entre 1931 y 1933.

La Imprenta Municipal guarda en su interior una rica colección de más de tres mil piezas ligadas a la historia de la propia imprenta, el libro y las artes derivadas de ambos elementos. Entre ellas, máquinas y equipamiento de los últimos doscientos años, que en épocas diferentes representaban las herramientas más modernas de antiguos talleres de fundición e impresión.Un vídeo desgrana la historia de la imprenta por medio de nombres ilustres -Gutenberg y Senefelder, entre otros-; y la evolución de las técnicas manuales a los avances mecánicos que hicieron posible la difusión de las grandes tiradas.

La sala principal muestra un viaje permanente por la impresión tipográfica, las técnicas de ilustración y el arte de la encuadernación, en el que, además de reliquias como una réplica de la prensa de imprimir del período manual o una Minerva «Victoria», de 1939, -la única de origen español-, las joyas de la corona recaen en las prensas de imprimir plano-cilíndricas «Fixia Rapid», de 1913 y «Heidelberg Cylinder 50X70», de 1958, esta última automática.

En cuanto a la reproducción de imágenes, la muestra alberga un tórculo de 1789 o las prensas litográficas «Brisset», de 1865, y «F. Uytterelst», de 1870. Pese a estar inactivas, «cualquiera de las máquinas son susceptibles de ponerse en funcionamiento», sostiene el director del museo, Francisco José Marín Perellón.

El último apartado está dedicado a la encuadernación, una técnica secular casi inalterada que aún hoy se practica en este lugar. Es en la tercera planta donde se arreglan libros municipales; mientras que en la segunda se organizan exposiciones temporales relacionadas con la imprenta.