Perros y gatos son más propensos a tener pulgas y garrapatas
Perros y gatos son más propensos a tener pulgas y garrapatas - abc

Consejos para desparasitar a tu mascota esta primavera

Con la llegada de la primavera, las temperaturas aumentan por lo que se da el escenario perfecto para la actividad y proliferación de pulgas y garrapatas

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Perros y gatos son los animales más propensos a tener pulgas y garrapatas especialmente en la primavera, cuando la subida de las temperaturas hacen que proliferen estos párasitos. Es importante tener un especial cuidado con nuestras mascotas porque pueden contagiar graves enfermedades tanto a otros animales como a las personas.

Los parásitos son seres vivos que viven a costa de otro ser vivo superior habitando dentro o sobre ellos y alimentándose de partes de su organismo o de sustancias alimenticias ingeridas por el hospedador. Las mascotas se infectan con parásitos al entrar en contacto directo con otros animales parasitados o al pasear por zonas contaminadas con huevos o con larvas de estos parásitos.

Según Antonio Serrano, del departamento Técnico Animales de Compañía de Zoetis, los parásitos son potencialmente molestos y peligrosos porque «ocasionan directamente lesiones sobre el organismo, porque pueden transmitir otras enfermedades infecciosas que albergan en su interior y que inoculan al hospedador cuando le pican o cuando penetran en él y porque interfieren con la capacidad de inmunización de las vacunas».

La pulga, además de las irritaciones por su picadura, es la causa de enfermedades como la dermatitis alérgica, zoonosis, anemia, y problemas de salud, para su dueño, el animal y la casa. Las garrapatas pueden transmitir enfermedades mortales para la mascota durante las primeras 48 horas después de la fijación del parásito en la piel del animal.

La adecuada combinación de antiparasitarios le protegerá además a tu mascota del mosquito flebótomo, que transmite la leishmaniosis.

Además de los clásicos sistemas para evitar este tipo de parásitos como son las pipetas, collares o sprays, expertos veterinarios de Kiwoko nos aportan unos consejos básicos para prevenir la aparición de estos parásitos:

1. Revisar el pelaje de manera habitual: aunque es especialmente recomendable hacerlo en primavera y en verano, cuando garrapatas y pulgas están más activas.

2. Mantener una higiene adecuada, con cepillados habituales del pelaje y con baños.

3. Desinfectar el lugar donde pasa más tiempo: si la mascota duerme en el jardín, es importante, sobre todo en los meses más cálidos, mantenerlo desinfectado así como el lugar dónde pasa la mayor parte del tiempo.

4. Lavar con frecuencia la cama del perro o gato.

5. Pasar regularmente la aspiradora tanto en las alfombras como debajo de los sillones y muebles del hogar.

6. Visitar con frecuencia al veterinario: el profesional que conoce los protocolos y los productos que mejor se adaptan a cada enfermedad debe ser el que establezca las pautas de desparasitación para cada animal y estación del año.

Los parásitos pueden pasar de las mascotas a las personas de diversas maneras pero en los niños, el riesgo es doble, recuerda Serrano, porque «muchas veces no conservan las normas básicas de higiene, como lavarse las manos después de haber tocado a un animal o evitar llevarse a la boca objetos que han estado en contacto con estos animales parasitados».

Para minimizar estos riesgos que corren tanto mascotas como personas, la medida básica es una correcta y adecuada desparasitación de los mismos, con el uso de fármacos antiparasitarios especialmente diseñados para nuestros animales domésticos. Para estar bien seguros, siempre se debe recomendar realizar una desparasitación preventiva para evitar que los cojan.

Las características ideales que debería reunir el producto antiparasitario ideal son:

1. Cuanto mayor número de especies diferentes de parásitos cubra, mejor para no tener que administrar muchos productos diferentes.

2. El fármaco tiene que tener una gran eficacia.

3. Debe ser una sustancia que no sea nociva ni provoque efectos secundarios ni en la mascota ni en las personas que los administran.

4. Por último, que sea fácil de administrar para que nuestra mascota lo acepte bien.