Qué hacemos mal cuando viajamos en coche con mascotas

Más de un 85% de los españoles prefiere el coche para viajar con su mascota frente a otros medios de transporte como el tren o el avión

MADRIDActualizado:

España está a la cabeza en los listados de abandonos de mascotas, especialmente cuando se acercan períodos vacacionales. Según el estudio anual de la Fundación Affinity en el año 2017 las sociedades protectoras en España recogieron más de 138.000 perros y gatos. Una cifra que se ha estancado en los últimos años, pero que aún así supone que las asociaciones protectoras recojan de la calle un animal cada cinco minutos.

El verano ya está aquí y por lo tanto se prevé que de nuevo se produzca un «pico» en los abandonos. Sin embargo, también son muchos los españoles que deciden salir de viaje con su mascota. De hecho y según las cifras de Acierto.com, hasta el 90% prefiere llevarse a su mascota con él.

Algo que varía según las zonas geográficas. En concreto, son los andaluces los que lo hacen con más frecuencia, en un 74% de las ocasiones. Les siguen los vascos y los madrileños, con un 73%. En el lado opuesto encontramos a los propietarios de mascotas de Galicia y Castilla y León, que solo las llevan con ellos el 51% de las veces. Los catalanes lo hacen en el 55% de los viajes.

El informe también desvela que más de un 85% de los españoles prefiere el coche para viajar con su mascota frente a otros medios de transporte como el tren o el avión, cuyos adeptos se reducen al 11,4% y al 3% . Un punto en el que el desconocimiento de los usuarios y las restricciones de las propias compañías de transporte cobran especial relevancia. De hecho, la propia Renfe circunscribe su servicio a las mascotas de menos de 10 kilos. En el caso de los trenes de larga distancia, además, es necesario comprar un billete para ellas.

Las limitaciones que establecen las aerolíneas son similares, aunque varían enormemente según la entidad. No obstante, la obtención de documentos y permisos acordes con la legislación del país de destino puede llegar a condicionar el viaje. En el caso de los autobuses, la mayoría acota su traslado al maletero.

A pesar de que a los españoles nos gusta llevarnos a nuestra mascota con nosotros, parece que no todos los dueños viajan con ellas tomando las debidas precauciones, sobre todo y justamente en el coche, donde hasta el 32% deja a su animal de compañía suelto. Ahora bien, solo el 4% admite hacerlo siempre, mientras que el 28% restante apunta a que solo actúa de esta manera ocasionalmente. En cuanto a sexos, los hombres llevan sueltos a sus mascotas con mayor frecuencia; en concreto, un 23% más que las mujeres.

Con las consecuencias que eso implica: hasta 1 de cada 4 conductores afirman que les ha distraído la suya mientras conducía. Por no hablar del grave peligro que supone para la seguridad de los integrantes del vehículo y del propio animal. Las cifras cobran todavía más importancia si tenemos en cuenta que más de la mitad de estos conductores –concretamente, el 59,4%– tienen hijos. Por desgracia, la combinación de niño y animal suelto en los asientos traseros podría incrementar el riesgo de sufrir un descuido durante la marcha y, por tanto, de verse inmerso en un accidente.

"La forma más recomendable de transportar a nuestra mascota en coche es hacerlo en el asiento trasero, combinando el transportín con la rejilla divisoria", recuerda Carlos Brüggeman, cofundador de Acierto.com. "No obstante, el actual Reglamento General de Circulación no recoge explícitamente cómo deben viajar las mascotas, sino que indica que tanto los objetos como los animales transportados deberán estar colocados adecuadamente para no interferir con el conductor", incide.

Además, no podemos perder de vista que, si se produce una colisión frontal, la deceleración hace que el peso de esta (en este caso, de nuestra mascota), se multiplique por entre 20 o 30. "Es decir, en un choque de este tipo a 50 kilómetros por hora, un perro de 10 kilos supondría una masa de colisión de unos 200 o 300 kilos. Algo que podría ocasionar unos daños más graves de lo que a priori podríamos pensar", explica Brüggeman.

El experto también apunta a sus posibles lesiones de los animales pues, por regla general, las aseguradoras no los consideran como "ocupantes del vehículo". Sin embargo, existen pólizas específicas para cubrir los gastos del veterinario y que incluso contemplan indemnizaciones por accidente o defunción.