Muchos peatones suponen a los conductores más visibilidad de noche de la que en realidad tienen.

Atentos al riesgo de atropellos nocturnos

Aunque parece lógico, la investigación exhaustiva de los accidentes de tráfico, como la que lleva a cabo Centro Zaragoza determina que la visibilidad reducida es uno de los factores que más contribuye a los atropellos de peatones y ciclistas de noche. Conviene no confiarse en ningún momento y tener claro que, en esas circunstancias, vemos menos de lo que creemos.

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En numerosos accidentes ocurridos en horario nocturno, los peatones no llegaron a ser vistos a tiempo por los conductores, al menos hasta instantes antes de producirse el atropello, pese a que en muchos casos las víctimas se encontraban en las inmediaciones de la calzadadesde tiempo antes. Se trata de una alarmante conclusión fruto de las investigaciones que instituciones como Centro Zaragoza llevan a cabo en este ámbito.

Sus informes reflejan que los peatones tienen una percepción errónea de la visibilidad de los conductores, pues en muchas situaciones consideran que, de la misma forma que ellos pueden ver las luces del vehículo que se aproxima, el conductor les advierte por igual. Es decir, no son conscientes de la baja visibilidad que ofrecen en situaciones de baja luminosidad ambiental, hasta con alumbrado artificial, y por ello sobrestiman su propia visibilidad.

Alumbrado del vehículo

Las investigaciones de los atropellos a peatones o ciclistas en horario nocturno comienzan identificando el tipo de alumbrado del vehículo implicado, porque hay notables diferencias de unos sistemas a otros, lo que condiciona la distancia a la que de noche un conductor puede ver, reconocer y reaccionar ante un peatón o ciclista en la calzada. Cuanto mayor sea esa distancia mayor será probabilidad de detener el vehículo dentro del campo de visión del responsable del vehículo y, por tanto, de evitar atropellos.

Los alumbrados más habituales son los halógenos y de xenón. El último, como el todavía más sofisticado LED (véase vídeo de Audi sobre estas líneas), asegura mayor distancia de alumbrado y campo de visión, y además menor fatiga visual al conductor.

Otro aspecto que se investiga es el modo de alumbrado con el que se circulaba antes de un siniestro: si era de cruce, o con «luces cortas», o por el contrario si se hacía con el de carretera (o «luces largas»). Y es que, una vez más, el campo de visión aumenta considerablemente con el último.

Ante un atropello, llegar a conocer de forma objetiva ese aspecto resulta complicado, por lo que en la mayoría de ocasiones depende de las manifestaciones del conductor, testigos... Con todo, si el alumbrado del vehículo se basa en bombillas halógenas, según la violencia del impacto y la zona del vehículo con la que se produce un estudio del filamento de las lámparas (y de los restos de óxido de wolframio dejados en caso de romperse el cristal de la óptica) pueden llegar a esclarecer si el conductor circulaba con «largas o cortas».

Prendas retrorreflectantes: para peatones y ciclistas

Si un peatón o un ciclista se ven en la necesidad de circular por carretera de noche, ir de blanco es mejor que hacerlo vestido con prendas oscuras, aunque por si solo ese tono no baste para identificarles de forma aceptable.

De ahí la idoneidad de los materiales retrorreflectantes sobre las prendas de vestir, que aumentan la distancia a la que pueden ser reconocidos. Y lo mismo con las bicicletas, que en ciertos casos incorporan de serie esa clase de materiales, sobre todo en las ruedas (a veces incluso en el borde de los pedales), para verlas a tiempo, sobre todo de costado.

Pruebas experimentales de visibilidad

Centro Zaragoza ha llevado a cabo pruebas experimentales para analizar la distancia a la que un peatón o un ciclista comienzan a ser reconocidos por un conductor de noche y en distintas situaciones.

Situación 1: vehículo con alumbrado halógeno de cruce y peatón con prendas oscuras, sin chaleco retrorreflectante. En casos así, el alcance visual del conductor es inferior a 20 metros. Por tanto, circulando a 40 km/h no le sería posible detenerse dentro de su alcance visual.

Situación 2: vehículo con alumbrado halógeno de cruce y peatón con prendas claras sin chaleco retrorreflectante. Aquí, el alcance visual del conductor es inferior a 40 metros. A 65 km/h no sería posible detenerse en su campo visual.

Situación 3: vehículo con alumbrado xenón de cruce y ciclista con prendas oscuras sin chaleco retrorreflectante. El alcance visual en este caso aumenta ligeramente respecto al alumbrado halógeno. Un conductor circulando así puede reconocer a un ciclista con ropa oscura a 40 metros, aproximadamente.

Situación 4: vehículo con alumbrado halógeno de cruce y peatón con prendas oscuras con chaleco retrorreflectante. El alcance visual es superior a 150 metros. Circulando a 100 km/h podría detener el coche a tiempo.

«Night Visión»

El sistema de visión nocturna o «Night Vision», hoy por hay al alcance (y como extra) de los frabicantes y modelos Premium, ayuda al conductor a ver y distinguir animales, objetos y personas (los más sofisticdos los distinguen entre sí) que, de otro modo, no advertiría de noche o en condiciones de visibilidad adversas.

Y es que hace visible el entorno del vehículo desde un mínimo de 100 metros y hasta 500, generando una imagen de vídeo, procesada electrónicamente, que se puede ver en tiempo real por medio de un Head-Up-Display o de un monitor TFT sobre el tablero de instrumentos. Permite al conductor ver a un peatón o a un ciclista mucho antes de que éstos sean iluminados por el vehículo. En consecuencia, esta tecnología adecúa la conducción para evitar atropellos al ofrecer mucha información a tiempo.