Iglesias y Xosé Manuel Beiras en un reciente encuentro en La Coruña
Iglesias y Xosé Manuel Beiras en un reciente encuentro en La Coruña - Miguel Muñiz

El nacionalismo de Beiras choca con el plan de Podemos y retrasa la Marea

La dirección de la formación morada considera que las dimisiones en Galicia son un «problema menor» y que su activo «es la marca»

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La Marea gallega está lejos de cristalizar. El proyecto político de los nacionalistas liderados por Beiras, la franquicia de Podemos en Galicia e Izquierda Unida colisiona con los intereses de cada uno de los componentes del proceso de « unidad popular» y retrasa un proceso que todos pensaban más fácil tras el buen resultado de las municipales en las ciudades.

Sin embargo, los procesos de aproximación y las visitas de los líderes nacionales de Podemos durante las últimas semanas no han servido nada más que para evidenciar las diferencias entre las unidades de un proceso abierto « con muchos intereses en juego», explican a ABC desde las organizaciones rupturistas. Tanto Pablo Iglesias, como su segundo, Íñigo Errejón, reiteraron la «centralidad» de Podemos en cualquier fórmula electoral y la exigencia de que la marca esté en la papeleta de los colegios electorales. No obstante, junto a las discrepancias sobre la fórmula concreta para comparecer en las generales también existe una diferencia ideológica de fondo. ABC ha confirmado con uno de los testigos de las conversaciones que «Beiras e Iglesias son como dos machos alfa que están enrocados en sus posturas». Según se apunta: «El proyecto de Anova es rupturista, pero nacionalista y los miembros de Podemos no dejan de ser centralistas».

La visita del secretario de Política de Podemos, Íñigo Errejón, este fin de semana tampoco sirvió para limar asperezas. Beiras le aclaró que «no somos sacos de arena que se pueden amontonar, somos realidades estructuradas» e instó al líder morado a «aprender de la ciudadanía». Errejón respondió con una contraoferta para «ser el eje articulador de una propuesta de cara a las generales».

Los vaivenes y las tensiones en el seno de la izquierda radical empiezan a preocupar a los promotores de las mareas. Las declaraciones cifradas de los barones se acumulan y hay dirigentes que no tienen claro cómo va evolucionar. « Hay que esperar, aunque estamos lejos de encontrar una solución», dicen. Además hay que tener en cuenta el encaje de los nacionalistas del Bloque o de plataformas como Somos Nós que priorizan en el elemento identitario para hablar de confluencia.

Crisis en Galicia

Los problemas de Pablo Iglesias se acumulan. En cada comunidad con nacionalistas tiene que hilar fino y no está dispuesto, según confirman sus interlocutores, a perder el guión nacional español porque junto a sus convicciones ideológicas es sabedor de que su fuerza radica en la marca. De ahí que el reciente problema ocurrido en la Comunidad, derivado de la dimisión de seis de los miembros del consejo de garantías, le parezca «menor». En este sentido, desde la dirección gallega de la formación se aseguró ayer que «de los órganos de Podemos puede dimitir quien quiera» y se rechaza cualquier autocrítica sobre el proceso elegido para nombrar a los candidatos.

El idilio entre Pablo Iglesias, Xosé Manuel Beiras y dirigentes de Izquierda Unida también está dañado. Las declaraciones públicas sólo confirman que el «proceso está abierto», pero reclaman un espacio propio para sus proyectos políticos. De hecho, algunos militantes de AGEhacen notar que «Pablo Iglesias está perdiendo los papeles y ahora presenta apresuradamente un acuerdo en Cataluña para tapar las malas noticias que están afectando a la formación».

Mientras tanto las fuerzas constitucionales observan con distancia el proceso de los rupturistas y hacen notar en sus órganos de dirección que «tienen los mismos problemas que presentan las formaciones tradicionales y sólo hay que esperar para comprobarlo».