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Castilla y León

Otra batalla campal en Burgos

Los radicales vuelven a quemar contenedores y romper lunas de bancos tras una manifestación tensa contra el nuevo bulevar

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Otra batalla campal en Burgos. Cuando parecía que la segunda manifestación convocada por la plataforma vecinal contra el proyecto de bulevar en la calle Vitoria había concluido sin incidentes, medio centenar de radicales se han adueñado de la calle y han provocado nuevas cargas policiales. Media docena de contenedores ardiendo, daños en mobiliario urbano y cristales rotos en en dos sucursales bancarias, del BBVA y Caja3, es desenlace de una jornada tensa en la que todo hacía presagiar que los altercados se repetirían.

Las escenas de violentos destrozos y enfrentamientos con la Policía Nacional en el barrio de Gamonal aún se conservaban frescas en la memoria colectiva, así que cuando los vecinos decidieron a media tarde volver a manifestarse de forma inmediata -y cada día a partir de ahora-, se activaron todas las alarmas.

Con un amplio dispositivo policial vigilando la concentración «improvisada», hasta un millar de personas se ha dirigido hacia la Comisaría de la Policía Nacional para pedir la liberación «inmediata» de los 17 detenidos por los incidentes ocurridos la pasada noche en la ciudad -donde también resultaron heridos nueve agentes-.

Encabezada por jóvenes y secundada por varias decenas de vecinos, la marcha liderada por una pancarta que decía «la calle es nuestra» ha transcurrido sin incidentes reseñables. Sin embargo, la alerta se ha mantenido activa ante el temor a que, tal y como ha ocurrido, una vez disuelta la manifestación, los grupos más radicales repitieran las dramáticas escenas del día anterior.

De hecho, las primeras escenas de nerviosismo se han vivido ya a partir de las nueve de la noche cuando al llegar a la altura de una de las casetas de las obras algunos exaltados han derribado vallas y lanzado bolsas de basura de un contenedor –han tirado alguno más–. Incluso una furgoneta de TVE ha sido blanco de insultos y los periodistas han visto cómo destrozaban los retrovisores del vehículo.